Capítulo 40

1248 Palabras

Javier Duarte Las chicas se subieron en los asientos traseros de mi sedán. Yo me senté en el asiento del piloto y las miré hacia atrás. ―¿Están bien? ―pregunté con real preocupación. ―Sí, sí ―respondió Miriam, algo había cambiado en esa chica, pensé mientras intentaba buscar en sus ojos qué la hizo cambiar de pronto en la oficina. ―Bien. Tranquilas, ¿sí? Conduje con cuidado las pocas calles que nos separaban de la casa de Loreto; Miriam vivía unas cuadras más lejos, pero decidió quedarse con su prima, por lo que las dejé a ambas en casa de mi asistente. Volví a la oficina, mi encuentro con Paulina era inminente, pero las cosas habían cambiado, sabía que ella tuvo que ver con lo ocurrido, no podía ser que luego de que le pedí un documento, que sabía a ciencia cierta no existía, se i

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