Al término de los seis meses, Moraleda me había enseñado todo acerca del libro, todo el día me enseñaba a leer y a organizarnos como brujos; por las noches, salíamos a volar, así me enseñaba a manejar mi nuevo poder, además de llevarme a lugares lejanos, lugares que no conocía. El resto de la noche me ayudaba a hacer mis enyerbados, los cuales él no conocía, eran nuestros preparados como machis en la región y, cuando yo me iba a dormir, él se quedaba preparando las clases del día siguiente, dormía apenas dos o tres horas cada noche. Decía que sentía la fuerza escaparse de su cuerpo y no quería perder tiempo durmiendo. Al cumplirse los seis meses, terminó de designar a quienes regirían la Recta Provincia, nuestro nuevo nombre como organización de brujos. Ya no éramos unos simples brujos i

