Después de unos minutos Rudolph volvió trayendo la botella con esos documentos, Patricia la abrió y los tomó para entregármelos. —Están en diferentes idiomas — dijo — Y los extendió para que yo los tomara. —Espero poder leer, yo he estudiado muchos idiomas a lo largo de mi vida, Lorenzo, nuestro mayordomo, nos educó de una manera muy estricta. —Siempre pensando en su bien señorita Katrina. —Lo sé Rudolph, de eso no tengo ninguna duda y siempre voy a estar agradecida, fue el único padre que conocí. —Y estoy seguro de que para él, fue un honor servirlos. Comencé a leer, me dijo que se trataba de rumano antiguo, ucraniano, húngaro y lo que más me llamó la atención fue un texto en eslavo eclesiástico antiguo que se utilizaba para las ceremonias religiosas. Patricia había guardado también

