Ella se sintió mejor y seguimos hablando, me contó toda la historia que vivió su hermana al lado de ese Mihai, que seguramente era el mismo del retrato que estaba en la biblioteca del penthouse, era una historia sorprendente y aunque en un principio, yo estaba un poco renuente a creer en los vampiros, todo parecía indicar que era verdad. Mientras la escuchaba hablar yo solo pensaba en Mihai, mi corazón se llenó de esperanza al saber que había posibilidades para que pudiéramos vivir nuestro amor, porque me había quedado claro, que esa fuerte atracción que había entre nosotros, ya estaba grabada en lo más profundo de nuestro ser, desde mucho antes de nacer. Cuando el médico le autorizó a Patricia que se levantara de la camilla, caminamos juntas hasta la habitación de Ronnie, había dos homb

