Soltó un suspiro mientras gruesas lágrimas bajaban por sus mejillas, sintiéndose realmente culpable de lo que había pasado, aunque realmente no había sido intencional para nada.
―A ver, queremos saber qué fue lo que pasó, porque estamos algo confundidos―dijo Jiho mientras mantenía a su hijo sobre su regazo, quien no había dejado de llorar desde que los encontraron con los alfas de la tropa.
Los alfas que los habían separado estaban ahí también, pero no habían podido explicar lo que había pasado, porque los padres habían dicho que querían escuchar a los niños primero.
―Dongjunie ¿Tu brazo duele menos? ―preguntó Haneul, viendo al castaño en el regazo de su padre alfa, quien le limpiaba las lágrimas mientras lo abrazaba.
―T-Todavía duele―fue lo único que dijo, tomando su vaso para niños para beber el jugo que su papá omega le había llevado.
―Bueno, queremos saber lo que pasó y me gustaría que Dongjunie explicara primero―dijo Jiho, Dongjunie asintiendo, tragando su último trago de jugo.
―E-Estábamos en el jardín y como fuimos a la biblioteca, dejé mi libro de pintura secando y cuando regresamos, vi que se había estropeado un…un poco―inició en medio de sus hipidos, haciendo que los mayores se confundieran por la parte de la biblioteca, pero ese no era el punto en ese momento―Yo le hablaba y él no me respondía, después tomó mi brazo y l-lo mordió muy fuerte y no me soltaba.
La mordida había sido fuerte y se notaba en la marca que había quedado en el brazo del castaño, por lo que no dudaban de lo impactante de la mordida. Había sido curada y vendada, pero aún se lograba ver la irritación de la piel en el brazo.
―Bien, ahora ¿Qué sucedió, Sehunie?
El menor estaba avergonzado y no podía ver a su amigo sin ponerse a llorar de nuevo, porque sabía que lo había lastimado mucho, pero no sabía el motivo de sus actos.
―No sé, no sé qué pasó―confesó con sinceridad, viendo sus manos con pena.
― ¿No sabes? ¿Entonces por qué lo mordiste? ―preguntó confundido el omega, haciendo que su hijo comenzara a sollozar de nuevo.
―No, yo estaba escuchando a D-Dongjunie, pero de repente me dieron ganas de morderlo m-mucho y lo hice sin quererlo―fue sincero, sabiendo que le creerían, pero que su comentario seguía careciendo de sentido en algunas partes.
―Bien, tú no querías hacerlo, pero lo hiciste―intentó confirmar Haneul, recibiendo un asentimiento de parte de Sehun.
―Últimamente pasan cosas que no quiero.
Dongjunie se mantenía en su lugar con sus ojos fijos en Sehun, notando que se sentía mal por lo que había hecho, pero aún estaba algo resentido como para acercarse y abrazarlo. Además de que él también quería saber el motivo de la inesperada y dolorosa mordida.
―Bien ¿Podemos saber por qué fueron a la biblioteca? ―preguntó ahora Yejun, porque no entendía el motivo de la salida de sus hijos.
―S-Sehunie sentía picazón en sus dientes, desde hace días, entonces fuimos a la biblioteca para saber el motivo―explicó Dongjunie, haciendo que Sehun asintiera―Pero los libros decían que picaban por caries, pero Sehunie no tiene las manchas negras en sus dientes, por eso pensamos que no era y regresamos al castillo.
Los reyes vieron con el ceño ligeramente fruncido a su hijo, ya que él no le había comentado nada sobre un picor en los dientes.
― ¿Picazón? ¿Por qué no nos comentaste, cariño? ―el menor se encogió de hombros.
―No era tan doloroso, no pensé que fuera importante.
Los mayores tenían una idea alejada de lo que podía ser ese picazón, pero no estaban del todo seguros, por lo que lo mejor era estar al pendiente de Sehun. Sin embargo, no podían arriesgarse a que algo así pasara de nuevo, mucho menos cuando los niños estuvieran solos, porque podía pasar a algo peor.
―Es importante, cariño. Siempre que pase algo fuera de lo normal, debes decirnos, así podemos ayudar―no fue como tal un regaño, sino un recordatorio.
El príncipe asintió, levantando la vista después de mucho tiempo, para poder enfocarla en su amigo.
―Lo siento, no quería lastimarte―se quejó y disculpó al mismo tiempo.
―Te dije que me soltaras y no me soltaste, hyung alfa tuvo que separarte―se sentía resentido por todo, sin darle demasiada importancia a que Sehun había dicho que no lo había hecho queriendo.
―Pero yo no podía separarme, yo quería―aclaró, porque lo último que quería, era que Dongjunie pensara que había sido intencional.
― ¡Mordías más fuerte, no soltabas!
Cuando el castaño comenzó a gritar, pensaron que era el momento de aclarar todo e ir a descansar, porque no querían que la pelea pasara a mayores y todo terminara peor.
―No comencemos una pelea, ambos están cansados y deben descansar―intervino Yejun, quien no estaba contento con la mordida a su hijo, en especial porque había sido muy fuerte―Pueden hablar tranquilamente un momento y nos iremos a casa, pero nada de peleas o nos iremos sin más.
Sehun se bajó de las piernas de su padre y se acercó lentamente al castaño, quien se había quedado sentado en el regazo de su padre alfa, por cualquier cosa.
―Dongjunie…―habló bajito, viendo con ojos redondos lleno de pena al menor, quien lo veía también―Lo siento mucho, de verdad yo no quería, sabes que no te miento nunca.
El castaño suspiró, asintiendo.
―Lo sé, pero duele mucho.
Sehun estiró sus brazos con lentitud para poder tomar el brazo ajeno, sabiendo que las miradas estaban sobre él, temiendo que lo mordiera nuevamente o algo similar. Pero en ese momento sus dientes no picaban y no sentía ganas de morderlo, por lo que no sentía miedo de acercarse más.
Vio el vendaje con pena, acercando su rostro para darle un beso. Sin embargo, Dongjunie apartó su brazo rápidamente al ver el acercamiento, haciendo que Sehun se asustara también.
―No iba a morder, quería dejarte un beso―su voz denotaba su tristeza, dando un paso hacia atrás, pensando que no era buena idea hacerlo―Lo siento.
Al terminar con su disculpa, corrió hasta el pasillo que daba al elevador para poder ir a su habitación, sintiéndose mal por haber arruinado la confianza que Dongjunie le tenía, aunque no podía hacer más que disculparse.
Cuando llegó a su habitación, cerró la puerta y colocó el seguro, se lanzó sobre la cama, solamente quitándose los zapatos para no ensuciar nada. Se acomodó entre las mantas y cerró los ojos, sintiéndolos arder ligeramente por las lágrimas.
Se sentía malo y culpable.
― ¿Amor? ―escuchó la voz de su padre omega, por lo que apretó los ojos con más fuerza, no queriendo hablar en ese momento.
No contestó, porque no quería que le regañaran por lo que hizo, solo lo harían sentirse peor.
―Mi vida, queremos hablar contigo, no vamos a regañarte.
Se mantuvo en silencio y quieto.
―Al menos danos las buenas noches, si no quieres hablar hoy, no lo haremos―esa vez fue la voz de su padre alfa, pero igualmente no se sintió tranquilo con eso, solamente quería quedarse quieto y dormir.
Los mayores entendieron su silencio y prefirieron el dejarlo solo, al menos hasta el día siguiente.
Sehun suspiró y se levantó lentamente, pensando en que, por lo menos, tenía que cepillar sus dientes para que dejaran de picar. Ya ni siquiera pensaba en que la causa del picor era que estuvieran sucios, pero no le importaba.
Encendió la luz y se subió en el pequeño banquito para quedar en mejor altura del lavabo, tomando su cepillo y pasta para comenzar a lavarse.
Mientras se cepillaba, comenzó a sentir picazón nuevamente en sus dientes, por lo que comenzó a cepillarse lo más fuerte que pudiera, no importándole el dolor en las encías que se provocaba por los bruscos movimientos, apretando la mano libre con molestia.
Jadeó cuando sintió un punzón en la encía, sacando su cepillo de su boca, notando que sangre comenzaba a salir lentamente.
Sollozó y prefirió enjuagarse, notando que la sangre brotaba de un lado de su encía.
―Seguramente Dongjunie sintió más dolor que esto―habló para sí mismo, lavando su cepillo para después colocarlo nuevamente en su vaso.
Se durmió rápidamente por el cansancio, sintiendo su cuerpo pesado y su cabeza adolorida, sabiendo que el día siguiente tendría que escuchar lo que sus padres tuvieran para decirle, cosa que seguramente sería que lo alejarían de Dongjunie.
No quería eso, pero sabía que era lo mejor para él.