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1986 Palabras
Soltó una risita mientras se acomodaba sobre la manta, mirando con atención su dibujo, pensando en que no le había quedado tan bonito, pero que seguiría coloreando para tenerlo en su libreta. La hora del almuerzo había pasado y ambos niños habían pensado en que sería divertido el lanzarse panza abajo en el césped del jardín y pintar unas horas, en especial porque el cielo estaba bonito y Dongjunie quería dibujarlo en su cuaderno de dibujos. ―No me quedó muy bonito―habló para sí mismo, viendo sus trazos celestes, haciendo que Sehun despegara la vista de su propio cuaderno. ―Te quedó muy bonito, no mientas―se quejó, examinando atentamente el dibujo―Eres muy bueno, pero siempre dices que no. El castaño apretó los labios, moviéndose un poco para poder acercarse más a las pinturas de Sehun, dándole vuelta a su página para iniciar un nuevo dibujo. ―No miento, pero no quedó como quería―estiró su mano para tomar la pintura azul, pensando en que podía intentarlo con pinturas y quizá saldría mejor. ―Siempre dices eso, pero todo te queda bonito―el príncipe tomó su propio cuaderno y se levantó, acercándose al castaño para poder acostarse a su lado, panza abajo―Eres muy talentoso. ―Mis papás dicen que pinto bien, pero creo que podría tomar clases para hacerlo mejor, cuando sea un poco más grande―comenzó a pintar con cuidado en la página, no queriendo que quedara un charco de pintura. ―Podemos decirle a papi que nos den clases de pintura, podría ser divertido―lo apoyó el príncipe, haciendo que el castaño le diera una gran sonrisa―Yo no soy muy bueno, pero será divertido. ― ¡Sí quiero! ―chilló emocionado―Me gusta mucho pintar, si es contigo, me gusta más. Sehun soltó una risita nerviosa por el comentario, regresando su vista a su cuaderno para poder seguir pintando. El picor de los dientes se había presentado ligeramente en los días siguientes, pero no era tanto como cuando había mordido a Dongjunie, por lo que no comentó nada. Sin embargo, la curiosidad sobre por qué estaba pasando aquello no se iba en totalidad, por lo que quería que su amigo lo acompañara a la biblioteca para saber un poco más, ya que los libros siempre tenían la respuesta a sus preguntas. Sus padres también, pero no quería preocuparlos por nada. Su última experiencia en la biblioteca no había sido buena, sin embargo, sabía que si les pedía a los guardias de la tropa que los acompañaran, ellos los protegerían y alejarían a la gente que quisiera agruparse alrededor de ellos. ―Dongjunie ¿Quieres ir a la biblioteca? ―preguntó de pronto, haciendo que el castaño frunciera el ceño, confundido. ― ¿A la biblioteca? ¿Para qué? ―no despegó la vista de su pintura, demasiado concentrado en hacer que no se vieran manchas. ―Los maestros dicen que las respuestas están en los libros y mis dientes no han dejado de picar―señaló, específicamente los colmillos. ― ¿Aún tienes dientes de leche? Quizá se van a caer? ―intentó dar una explicación, mirando los dientes de su amigo. ―Papi dijo que faltan que caigan algunos, pero los colmillos no y esos pican―el castaño asintió, estirando su dedo para poder tocar los mencionados, no sintiendo asco en absoluto. ―Es cierto, no se mueven―el castaño asintió, apartando su cuaderno abierto, para que la pintura pudiera secar―Vamos, cuando regresemos terminaré mi pintura, lo dejaré secar. Ambos niños se levantaron rápidamente, dejando las pinturas cerradas y los colores en sus estuches, para después tomarse de las manos y correr hasta los alfas de la tropa que estaban en el jardín. ―Alfa hyung―saludó Sehun mientras ambos daban una pequeña reverencia― ¿Podrían llevarnos a la biblioteca? El hombre miró de reojo a sus compañeros, quienes estaban atentos a la conversación. ― ¿Sus padres saben que quieren ir a la biblioteca? ―No, pero están ocupados ahora, papi dijo que tenían una reunión con la reina de Daegu―habló Sehun con una mueca, sabiendo que no los querrían llevar. ―Mi papi está trabajando y papá no sé dónde está, pero dijo que no estaría en el castillo―habló Dongjunie. ―Tu padre está en las lejanías del pueblo, con otros alfas de la tropa―dio la información, haciendo que el castaño se sintiera más tranquilo―Podemos llevarlos, pero no mucho tiempo, para que sus padres no se preocupen al venir. ― ¡Sí! Gracias, hyung. Solo necesitamos leer un momento de algo. Los niños fueron rodeados por seis alfas diferentes, quedando ellos al medio mientras caminaban tranquilamente hasta la biblioteca. Claramente llamaban la atención en el camino, pero no hacían caso a las voces que los llamaban, porque sabían que no debían. ―Cuando salgo con mis papás la gente no se acerca así―comentó incómodo el castaño, manteniendo un fuerte agarre en la mano contraria. ―Cuando yo salgo con mis papás sí, siempre intentan tocarnos o hablar, es incómodo―susurró también, intentando no ver a la gente que les llamaba, manteniendo su vista en la biblioteca―Papi se sintió mal una vez que fuimos a la biblioteca, había mucha gente. ―Espero que no haya mucha gente. Llegaron pronto a la biblioteca, por fortuna para los niños, no se encontraba llena. Se acercaron al gran escritorio de la bibliotecaria, quien se levantó de su silla al ver muchos alfas de la tropa, pero a nadie más que ellos. ―Oh, príncipe y amigo del príncipe―saludó la mujer con una gran sonrisa, dando una reverencia. ―Noona bibliotecaria, buenas tardes―ambos dieron una reverencia, educados. ― ¿Qué los trae por aquí solos? ―Venimos a leer un libro sobre dientes, para saber por qué pueden picar o cosas así―intentó explicar Sehun, ya que sabía que Dongjunie era más tímido al hablar con desconocidos, en especial si eran adultos. ― ¿Picor en los dientes? ―preguntó confundida. ―Un ejemplo, queremos leer sobre dientes―aclaró, aunque realmente estaba mintiendo un poco, porque no solamente era un ejemplo. ―Oh, entiendo. En la zona de niños, está el cartel de “Salud” ―señaló la zona―Ahí pueden encontrar un libro sobre salud bucal y leer lo que desean. ―Muchas gracias, Noona. Ambos niños avanzaron hasta la zona de los niños, la cual estaba vacía, para alegría de ambos. Se dividieron para poder encontrar el área de la salud y cuando Dongjunie la encontró, ambos buscaron un libro que hablara de la boca y su salud. ― ¡Mira este! ―chilló lo más silencioso posible cuando encontró un libro con el dibujo de una boca abierta―Se llama “La salud de la boca” ―Creo que esto puede funcionar ¿Hay más similares? ―dijo mientras buscaba de reojo, logrando encontrar otro libro que también tenía el dibujo de una boca, pero era diferente al que había encontrado Dongjunie. ―Lee ese y yo este. Ambos tenían una lectura fluida para su edad, por lo que no se les dificultaba el tomar un libro y leerlo bien, así que se dividieron para conocer sobre el misterioso picor de los colmillos de Sehun. El libro era para niños, por lo que tenía más dibujos que información, cosa que les dificultó un poco la búsqueda, pero que les daba una mejor idea de la explicación que se daba en letras. ―Mira aquí, te leeré―dijo Dongjunie mientras señalaba la página con su dedo índice―Los dientes son importantes y debemos cuidarlos mucho. Cuando no los limpiamos correctamente…tienden a crearse caries y hace que los dientes se piquen. Ambos niños se vieron cuando leyeron aquello, no sabiendo realmente la diferencia de que un diente se pique a que pique y de comezón. ― ¿No te lavas los dientes? ―preguntó sorprendido Dongjunie. ― ¡Sabes que sí! ―exclamó ligeramente alterado, porque no quería que el castaño pensara que era un sucio―Papá sabe también que sí, el revisa. Los guardias que se encontraban ahí no pudieron evitar el reír bajito ante aquello, intentando disimular, porque se supone que no tenían que escucharlos. ―Pero aquí dice que pica si no se cuidan y a ti te pican―señaló, viendo nuevamente el libro con preocupación, no encontrando algo más que pudiera ayudar. En el dibujo salían dientes con manchas negras, por lo que el castaño regresó su vista a su amigo. ―Abre la boca―pidió mientras se levantaba y acercaba más al príncipe, quien atendió sin dudarlo. Dongjunie sostuvo su rostro e intentó ver los dientes del menor, no logrando ver ninguna mancha negra en alguno de ellos, mucho menos en los colmillos. ―No veo nada n***o, quizá es una suciedad diferente―cerró la boca contraria, no apartando sus manos del rostro―Creo que es mejor hablar con tus papás y que ellos ayuden, el libro ayudó un poco, pero no tanto. El príncipe suspiró desanimado, asintiendo. ―Tienes razón, es mejor irnos y preguntar. Se tomaron nuevamente de las manos y salieron de la biblioteca, no sin antes agradecerle a la bibliotecaria. En el camino, Sehun volvió a sentir ese picor de forma más intensa, pero no lograba comprender el motivo, si no estaba haciendo nada en específico y había cepillado sus dientes después de almorzar, por lo que no tenía sentido. ―Señor alfa de la tropa ¿Usted ha tenido caries? ―preguntó Dongjunie en medio del camino al alfa que le había dicho que su padre estaba con los demás alfas, el hombre sonriendo sin poder evitarlo. ―Una vez sí, el diente terminó por caerse―explicó, haciendo que Dongjunie exhalara sorprendido. ― ¿Le picaba ese diente antes de caerse, hyung? ―intentó indagar, teniendo a una víctima de las caries frente a él. ―Dolía, pero no picaba. Dongjunie asintió, posando su vista en Sehun. ―No creo que sea carie, él tuvo y no le picaba, entonces quizá es diferente―explicó su conclusión, haciendo que el príncipe asintiera, pensando que tenía sentido. Al llegar al castillo, ambos niños agradecieron a los alfas por acompañarlos y corrieron hasta la manta que habían colocado antes para pintar, todo manteniéndose en su lugar, solamente que las páginas del cuaderno de Dongjunie se habían movido por el viento. ―Oh no, mi pintura―se quejó mientras veía su cuaderno, parte de la pintura se había pegado en la otra página―No se arruinó, pero ahora la otra página se ve fea. Se acomodó panza abajo nuevamente sobre la manta, revisando si lo demás se había estropeado también, pero no logrando ver nada. ― ¿Tu pintura se arruinó también? ―al no recibir respuesta, frunció el ceño y colocó su vista en Sehun, quien lo miraba atentamente― ¿Sehunie? El pelinegro se acercó de repente a Dongjunie, tomándole del brazo y acercándolo a su boca, dándole un mordisco doloroso que hizo al castaño gritar. Los alfas de la tropa corrieron a ver qué sucedía, uno de ellos teniendo que tomar a Sehun para poder separarlo y que dejara de morder, Dongjunie siendo cargado por el alfa de las caries mientras lloraba, porque el mordisco le había dolido mucho. ― ¡Malo! ¡¿Por qué me muerdes así?! ―se quejó mientras lloraba, su mordida dejando salir finos hilos de sangre, por lo que el alfa avanzó rápidamente, para llevarlo dentro del castillo. Sehun soltó un jadeo preocupado cuando se dio cuenta de lo que había hecho, solo logrando ver cómo se llevaban a Dongjunie, no comprendiendo qué le había pasado.
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