Soltó hasta poder llegar al comedor real, viendo que Sehun estaba sentado en una de las sillas de la mesa más pequeña, los platos con comida esperándolos a ambos.
Dongjunie había estado bastante preocupado en la mañana, pensando en que quizá había sido algo exagerada, por lo que había recogido una flor del jardín esa mañana para poder dársela en muestra de su arrepentimiento.
―Buenos días, hyungs y Sehunie―saludó al entrar con una reverencia, siendo correspondido por los mayores.
―Buenos días, Dongjunie, tu comida está preparada y servida―le señaló la mesa pequeña, haciendo que el castaño asintiera, caminando con ambas manos en su espalda, ya que no quería que se viera la flor.
Sehun mantenía sus ojos en el plato con comida, levantándola ligeramente para poder ver a su mejor amigo, quien le sonrió pequeño.
―Hola, Sehunie―saludó tímido, meciéndose sobre sus propios pies de adelante hacia atrás.
―Hola, Dongjunie―saludó igualmente bajito― ¿Ya no estás enojado conmigo?
El castaño suspiró, corriendo para poder rodear la mesa y sentarse al lado del pelinegro, sin dejar de ocultar la flor que tenía detrás de su espalda.
―No estuve molesto, solo confundido―aclaró, sacando las manos detrás de su espalda, dejando ver el Tulipán ligeramente aplastado por el viaje y la forma en la que había sido arrancada de la tierra―Te traje una flor. Uh, se aplastó un poco.
Sehun sonrió pequeño y tomó la mencionada, la pobre flor doblándose ante el peso de sus pétalos y lo débil de su tallo, haciendo que el príncipe soltara una risita.
―No importa, es bonita aún―la dejó al lado de su plato para después poder prestarle atención nuevamente a su amigo―Estoy feliz de que no estés molesto, no quería que nos enojáramos.
El castaño asintió, jugando con sus dedos mientras intentaba pensar en cómo decirle todo, porque sabía que había sido un niño malo al no escuchar, aunque también sabía que lo poco que había escuchado, lo había confundido totalmente.
―Mis papás me explicaron lo que querías decirme y ya entendí, así que no estoy molesto, solamente fue raro―su panza hizo un pequeño sonido, el cual delataba que el hambre no lo dejaría tranquilo hasta que comenzara a alimentarse.
― ¿Ahora sabes por qué tenía miedo? ―Sehun tomó el tenedor de Dongjunie y picó con él uno de los melocotones, acercándolo a la boca del castaño, quien lo recibió con gusto―No quería que pasara eso cuando estuvieras solo.
―Ahora entiendo y yo tampoco quiero que te pase―habló, intentando no mostrar la comida que tenía en la boca, por lo que habló un poco raro.
―Papá que dijo que el maestro te iba a enseñar el tema de la presentación hoy en tu clase, vamos en temas diferentes―aquello hizo que Dongjunie comprendiera, abriendo la boca para poder recibir otro melocotón―Pero papi dijo que le pediría al maestro que tengamos los mismo temas.
―Eso es bueno, así no nos confundimos cuando queramos hablar―asintió, tomando su tenedor de la mano de Sehun―Come tú también, quiero que juguemos en el columpio.
Siguieron comiendo con tranquilidad, ambos niños tomándose las manos para poder salir al jardín, en donde había dos columpios bastante bonitos para ambos, en donde podían balancearse hasta llegar a las nubes, al menos eso es lo que ellos querían lograr.
―Hoy me toca el columpio rojo, a ti el amarillo―dijo Dongjunie, corriendo rápidamente al mencionado y sentándose, aferrando sus manos en las gruesas sogas que lo sostenían.
―Sí, el amarillo también es bueno―dijo mientras se sentaba, quedando un poco más abajo, ya que por algún motivo los habían hecho de diferente tamaño―Aunque tú eres el enano, tú deberías usar el amarillo siempre.
El castaño hizo un pequeño puchero, inflando ligeramente las mejillas, demostrando que no estaba contento con la utilización de ese apodo molesto.
―Ese apodo es feo, yo solo te llamo de formas bonitas―comenzó a balancearse en el columpio, colocando sus pies sobre el césped, impulsándose para ir cada vez más rápido.
La punta de sus pies lograban tocar la tierra, pero no sus pies en totalidad, por eso mismo le habían colocado un poco más bajo el columpio a él, pero para Dongjunie no tenía sentido, no queriendo asimilar que era el más pequeño de los dos en altura, cuando era meses mayor que su mejor amigo en edad.
―No sé un apodo bonito que pudiera usar ¿Pequeño? Simple―comenzó a balancearse también, sus piernas manteniéndose ligeramente retraídas, sus pies tocando perfectamente la tierra.
―No es necesario que uses un apodo por ser más pequeño que tú, cuando sigamos creciendo voy a ser más alto que tú, te lo aseguro―habló serio, haciendo que el pelinegro soltara una risita, intentando balancearse más fuerte que su contrincante, para poder llegar más alto.
― ¿Estás seguro de eso? Yo creo que no, creo que vas a ser pequeñito siempre―habló jocoso, viendo los rizos de su amigo moverse contra el viento, sus pequeños ojos castaños asomándose entre los párpados entrecerrados.
―Papá es muy alto, más alto que tus padres―intentó contrarrestar los comentarios contrarios, demostrando que sí había una posibilidad de ser más alto que el príncipe.
―Pero tú te pareces mucho a tu papi, no a tu papá―le sacó la lengua en medio del balanceo, haciendo que Dongjunie exhalara indignado por el gesto, no por las palabras.
―Pero pude que mi altura sea como la de mi papá, así que cállate―dio el tema por terminado, bufando cuando escuchó la risa burlona de Sehun, pensando en que era un tonto que solamente quería molestarlo.
―Dongjunie malo, me manda a callar―Sehun se impulsó con fuerza, carcajeándose cuando sintió el viento golpearle el rostro, yendo hacia atrás rápidamente.
―Te callo solamente cuando eres malo conmigo, yo siempre soy lindo y dulce, como las galletas de fresa―el castaño comenzó a sentir hambre con tan solo pensar en sus galletas favoritas, soltando una risita.
― ¿Eres como una galleta de fresa? ―Sehun colocó sus pies sobre el césped, arrastrando sus zapatos en la tierra para poder detenerse poco a poco, Dongjunie haciéndolo también.
―Síp, dulce y bonito―sonrió, moviendo sus rizos para dar énfasis a sus palabras, logrando que varios se alejaran de su frente.
―Sí eres bonito, pero dulce no sé―el príncipe se bajó del columpio, quedando frente al menor, quien también se había detenido en su balanceo―Tendría que probar algo para saber si es verdad, porque yo creo que no.
Dongjunie frunció el ceño al no comprender, levantándose del columpio para quedar frente al pelinegro.
― ¿Probar? ¿Cómo?
Sehun soltó una risa antes de tomar al menor de los hombros con fuerza, haciendo que se quedara en su lugar y no se pudiera mover. Dongjunie soltó un grito agudo cuando sintió los dientes de Sehun encajarse en su hombro, haciendo que se agitara para intentar liberarse, riendo en el intento.
―¡Malo, malo! ¡No me muerdas! ―Sehun lo soltó al castaño cuando sintió que lo había mordido suficiente, soltando carcajadas mientras lo veía removerse.
―Tú también me muerdes mucho, así que esta es mi venganza ¿Ves que sí duele? ―Dongjunie estiró el cuello de su camisa de algodón para poder ver la mordida, jadeando exagerado cuando vio el círculo de color rojizo.
― ¡Pero yo muerdo suave y bonito! ―dejó ir nuevamente el cuello de su camisa, acercándose al príncipe para poder morderlo de vuelta, pero este fue más rápido y corrió para evitar su agarre― ¡Ven aquí!
Ambos niños comenzaron a corretear por el jardín, Sehun intentando evitar a toda costa el agarre de Dongjunie, porque sabía que el castaño lo mordería sin parar para poder vengarse y no estaba preparado en esos momentos para ser atacado.
Sehun sentía sus dientes de una forma extraña, no sabía qué era lo que estaba picando exactamente, pero su boca hacía cosquillas y no podía hacer nada más que pasar su lengua por la parte frontal de sus dientes, no siendo de mucha ayuda, en realidad.
― ¡Salto! ―gritó Dongjunie mientras se lanzaba sobre la espalda de Sehun, quien realmente no estaba preparado para aquel ataque de fuerza, por lo que ambos cayeron al suelo de frente.
― ¡Espera, alto! ―chilló Sehun, su pedido de auxilio siendo ignorado por el castaño, quien pensaba que estaba bromeando o solamente quería evitar sus cosquillas, por lo que no le hizo caso a la primera― ¡Espera, siento algo raro!
Aquello hizo que las cosquillas se detuvieran, el castaño quitando los rizos que se mantenían en su frente.
― ¿Qué pasa? No seas miedoso y acepta las cosquillas―se cruzó de brazos, no creyendo que realmente algo le estaba pasando al príncipe.
―Me pican los dientes―se quejó, abriendo su boca para poder tocarlos, no logrando sentir tranquilidad al rascarlos―Es raro.
― ¿Cómo te pican? No entiendo―Dongjunie se acercó más al contrario, viendo atentamente la boca, no logrando ver nada raro―No veo nada raro, tus dientes son blancos y bonitos como siempre, no veo algo n***o o feo.
Sehun cerró la boca, sintiendo aún el picor.
―Quizá es porque te mordí, no suelo morderte―sospechó Sehun, bufando bajito cuando el picor se mantuvo por más tiempo, queriendo quitar aquella molestia.
―Eso es por malo y morderme ¿Ves? El mundo me defiende―comenzó a molestarlo, notándose bastante orgulloso con el aparente apoyo que le daba el universo.
Sehun vio atentamente el hombro mordido de su amigo, el cual no se notaba mucho, pero el cuello de la camiseta se había movido por las cosquillas, por lo que la ligera rojez se podía notar.
―Uh, no lo sé. Quizá debo cepillarme los dientes―se levantó del césped y comenzó a limpiarse la ropa, Dongjunie asintiendo y tomándolo de la mano, para poder acompañarlo.
Ambos niños fueron a la habitación del príncipe, quien tomó su cepillo para comenzar a limpiarse, frotando un poco más fuerte para intentar quitar ese picor molesto, Dongjunie manteniéndose a su lado, atento.
― ¿Se quitó el picor? ―el castaño lo vio a través del espejo, preocupado.
Sehun escupió la pasta, tomando la pequeña toalla para poder limpiarse, asintiendo.
―Un poco, creo que era por eso.
El castaño asintió, más tranquilo con esa información.
Ya que el picor se había ido por completo, no vieron ninguna necesidad de contarle a sus padres lo sucedido, por lo que atendieron a sus clases con normalidad y posteriormente Dongjunie se fue a su casa, quedando solamente como un pequeño susto para los infantes.