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1974 Palabras
Soltó un suspiro cansado mientras veía la puerta de su hijo cerrada, pensando en que quizá había sido mala idea el confrontarlo con muchas personas a su alrededor, en lugar de hablar con él en privado para saber lo que había pasado. Pero ya no había remedio, ya había pasado. ― ¿Debemos despertarlo? ―preguntó a su pareja, quien había sacado la llave de la puerta de su hijo, porque no estarían tranquilos sin verlo y saber que estaba bien. ―No lo creo, debe estar cansado. Solo veamos si está bien y que despierte cuando quiera―sonrió de lado mientras se acercaba a su omega, tomándolo de la cintura para acercarlo y abrazarlo―Tranquilo, él está bien, solamente reaccionó así porque se siente culpable por lo que le hizo a Dongjunie. ―No tomamos las cosas como deberíamos, debió sentirse muy mal por la presión que le pusimos, en especial porque Yejunie y Juwonie estaban algo tensos también―se lamentó, colocando ambos brazos sobre los hombros de su pareja, intentando calmarse―Y entiendo que estén así, la mordida era horrible y nosotros también hubiéramos estado igual o peor si hubiera sido al revés, pero creo que no fue bueno que Sehunie los viera así. Y es que, claramente, Sehun no tenía una relación estrecha solamente con Dongjunie, sino también con los padres de este. Jamás los había visto de esa forma, mucho menos hacia él, por lo que aquello había sido una presión mayor para él. ―Y por eso aprendemos de esto y vamos a mejorar, pero no podemos hacer nada ahora―intentó ser realista, pero confortante el alfa, acercándose para darle un beso en la mejilla―Ordenemos un rico desayuno y comemos todos aquí, solos. ―Sí, tienes razón. Vamos a verlo―asintió mientras respiraba hondo, acercándose a su pareja para darle unos pequeños besos en los labios, agradeciéndole por tranquilizarlo un poco. Se separaron del abrazo y se tomaron de las manos, comenzando a caminar hasta la puerta interna de la habitación, la cual también tenía el seguro puesto. Normalmente la puerta que da al pasillo siempre tenía seguro, pero la que conectaba con sus padres se mantenía abierta, a excepción de ese momento. Colocó la llave y la giró, la puerta abriéndose fácilmente y mostrando el cuarto a oscuras. Sehun se mantenía al medio de la cama mientras dormía, respirando tranquilamente en medio de un sueño profundo. Haneul colocó una mano sobre el rostro del menor, sintiéndolo ligeramente caliente, pero pensaba que podía ser el calor de las mantas, por lo que no pensó nada negativo, pero se mantuvo al pendiente. ―Está calientito―dijo Jiho, quien también había colocado sus manos sobre él, sintiendo que sus brazos también se sentían algo cálidos― ¿Le dará fiebre de nuevo? ―No lo sé, puede ser por el calor de las mantas, pero tenemos que mantenernos al pendiente―comentó en un susurro, comenzando a acariciar el cabello de su hijo, siendo suave con sus caricias―No quiero que se enferme de nuevo. ―Si no despierta cuando venga el desayuno, lo despertamos nosotros―Jiho asintió, tomando nuevamente la mano ajena para levantarse de la cama y ambos poder salir. ―Dejemos la puerta abierta y nos quedamos aquí hasta que despierte―ambos avanzaron hasta su parte de la habitación, apagando la luz principal para que no molestara al menor, solamente dejando las luces de noche. ―Uh, Juwonie me dijo que quería hablar con nosotros, sobre todo esto―dijo Haneul mientras se sentaba sobre la cama, manteniendo en agarre en su omega. ― ¿Algo malo? ―se sentó en el regazo contrario, sintiendo su cabeza punzar ligeramente. ―No lo sé, solamente están preocupados por su hijo y el nuestro. No quieren que algo así se repita―lo abrazó por la cintura, apoyando su cabeza en la contraria. ― ¿Creen que nosotros sí? Esto es algo que no ha pasado antes, una vez en donde nuestro hijo no logra controlar algo así―comenzaba a exaltarse, pero no quería gritar o algo similar―Les dijimos que los alejaríamos hasta saber cómo ayudarlo, no sé qué más quieren hablar. ―Amor, ellos son nuestros amigos―le tomó con cuidado de la barbilla, para que lo viera a los ojos―Y su hijo está aterrado, con una mordida que casi le arranca un trozo de piel. Debemos ser más comprensivos. Jiho respiró hondo mientras asentía. ―Sí, perdón. Es solo que estoy estresado y no quiero que nadie salga lastimado―el alfa asintió, abrazándolo más fuerte y meciéndolo suavemente, porque claramente podía sentir todo aquello a través de su lazo y sabía que lo estaba pasando mal. En ese momento, la puerta fue tocada tres veces, haciendo que la pareja de reyes suspirara. ―Abriré, acomódate en la cama―le dio un último beso en los labios, el omega levantándose para dejarlo ir a la puerta, el omega rey lanzándose sobre el enorme colchón. Yejun, Juwon y Dongjunie entraron a la habitación, extrañados porque vieron la mayor parte a oscuras, pero entendiendo cuando vieron la puerta del menor abierta. ―Oh, voy a encender la luz, pero le cerraré un poco la puerta―dijo Haneul, yendo hasta la mencionada y dejándola mayormente cerrada, solo un pequeño espacio de luz entraba a la otra habitación―Listo. La habitación se iluminó y el castaño menor se apegó a su padre alfa, quien lo llevaba cargado, sin importar que ya tenía ocho años. ―Hola, Dongjunie ¿Cómo sigue tu brazo? ―fue lo primero que preguntó Jiho, haciendo que el castaño lo viera con pena, enseñándole tímidamente el vendaje. ―Mejor, el doctor dijo que mejora―habló con voz bajita― ¿Están enojados conmigo? ―Claro que no, hermoso. Ven aquí―el menor se bajó de los brazos ajenos y se subió a la cama, gateando hasta donde estaba el omega para poder abrazarlo, teniendo cuidado con su brazo― ¿Cómo vamos a estar molestos contigo? ―Porque me van a separar de Sehunie, por eso creo que están molestos. Yejun y Juwon se sentaron en la cama también, manteniéndose en silencio, pero con sonrisas pequeñas. ―No los vamos a alejar siempre, es solo para asegurarnos que algo como esto no vuelva a pasar―habló Haneul, intentando que comprendiera mejor―No sabemos qué sucedió, tampoco Sehunie lo sabe y ninguno de nosotros quiere que esto pase de nuevo. Dongjunie asintió, ya que sus padres le habían explicado eso también, pero no le gustaba. ―Pero no me quiero alejar, no importa―habló firme―Somos amigos y lo extraño, me asusté por la mordida, pero no quiero que se aleje. El castaño vio atentamente la puerta de la habitación contraria. ― ¿Puedo ir a verlo? ―No. Jiho y Haneul contestaron rápidamente, haciendo que los padres del castaño se sorprendieran, porque antes ellos habían dicho que no era buena idea el alejarlos por completo. ―No, cariño. Ahora Sehunie está dormido y no creo que sea el momento, quizá después del almuerzo ¿Sí? ―intentó calmar las cosas el alfa, ya que habían contestado demasiado rápido y brusco. ― ¿No quiere verme? ¿Es porque no dejé que me diera el besito cuando quería? ―preguntó mientras sus ojos se llenaban lentamente de lágrimas. ―No es eso, seguramente quiere verte, pero ahora está dormido y no creo que sea bueno despertarlo―dijo Juwon, haciendo que su hijo bufara, no estando de acuerdo con esa decisión. ―Los amigos se ayudan cuando uno se siente mal, no se alejan―se quejó, alejándose del agarre de Jiho, para poder bajarse de la cama―Solo quiero darle un besito, solo eso. ―Amor, puedes, pero iré contigo―Yejun se levantó de la cama y su hijo negó rápidamente, alejándose. ―Sehunie no es un monstruo, no tienen que cuidarme de él. Sin dar oportunidades a que alguien más dijera algo, el menor corrió hasta la puerta y la abrió con cuidado, viendo a su amigo entre las mantas, durmiendo tranquilamente. Dejó la puerta un poco abierta al entrar, acercándose con cautela a la cama, viendo que el rostro de su mejor amigo estaba de frente a él, por lo que era más fácil el darle un pequeño beso en la mejilla. El castaño se inclinó con cuidado y dejó el beso, apretando los labios cuando sintió la cálida mejilla, no logrando despertarlo con su caricia. ―No eres un monstruo, te quiero igual que siempre―susurró, intentando ser lo más silencioso posible, porque no quería despertarlo. Después de verlo unos segundos más, salió de la habitación, regresando con sus padres. Los adultos hablaron un poco, no mucho por la presencia de Dongjunie, pero acordaron el reunirse solo ellos después del almuerzo, siendo esa la oportunidad para que los niños pudieran hablar también. Claramente con supervisión. Al irse, Haneul fue a la cocina para pedirle a Minjoon el desayuno. Jiho se quedó en el cuarto para cuidar del menor, quien no había despertado hasta ese momento. Sin embargo, mientras el omega rey veía la televisión, escuchó un quejido provenir de la habitación del menor, por lo que quitó el volumen del televisor y escuchó atentamente, levantándose cuando lo escuchó nuevamente. ··· Apretó los labios mientras se acomodaba sobre la cama, sintiendo su cuerpo completamente pesado y adolorido, haciendo que soltara un sollozo bajito. Tragó duro y sintió molestia en su garganta, haciendo que se relamiera los labios para intentar compensar la resequedad, a pesar de que aquello no era suficiente para hacer desaparecer la sensación horrible de su cuerpo. No sabía qué hora era, tampoco cuánto había dormido. Lo único que sabía era que se sentía fatal y que probablemente le costaría levantarse de la cama por su cuenta. ― ¿Papá? ―habló bajo, sintiendo su cabeza doler al soltar una sola palabra, incluso escuchando que su voz no estaba en su mejor estado, porque había sido un pequeño sonido entre la oscuridad. Intentó mover su cuerpo, lográndolo con algo de dificultad, acomodándose de espalda al colchón. Notó que fuera de su habitación no había oscuridad, porque el sol se reflejaba suavemente sobre su cortina, dándole a entender que era temprano por la mañana. Su cuerpo se sentía caliente, caliente y muy sudoroso. Se sentía sofocado y esa sensación no hacía más que aumentar rápidamente mientras el tiempo pasaba. Se quejó adolorido en alto, sabiendo que si había alguien en la otra habitación, lo había escuchado perfectamente. No sabía lo que le pasaba, pero no era nada bueno. Su cuerpo ardía, como si en cualquier momento comenzara a arder en llamas, pero no lograba comprender el motivo. Intentó bajarse de la cama y al poner un pie en el suelo, cayó sin remedio sobre la alfombra, jadeando alto por el impacto. La puerta se abrió por completo, Jiho entrando rápidamente para poder ayudarlo a levantarse, el omega jadeando asustado cuando sintió lo caliente que estaba su hijo, además de que estaba sudando mucho. ―Amor, amor ¿Qué sientes? ―preguntó asustado mientras lo cargaba, levantándose para poder salir de la habitación e ir con el doctor. ―Caliente y duele, me quemo―jadeó débil, solo logrando tener una vista borrosa del pasillo. ― ¡Hannie! ¡Ven! ―escuchó a lo lejos cómo su padre omega gritaba, sabiendo que su otro padre estaba cerca. No logró entender mucho de lo que decían sus padres, solamente podía escuchar los murmuros y sentir las manos de su padre alfa tomar su rostro, sin detener el paso hasta el médico. ―Se está presentando.
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