Se acomodaron sobre la cama mientras dejaban los platos sobre las bandejas, ya que habían terminado de cenar y ahora solamente querían descansar un poco.
La reunión con los empleados había tomado más tiempo de lo pensado, porque había pasado el almuerzo, toda la tarde y hasta ese momento de la cena, los reyes no habían finalizado la reunión y seguían investigando sobre el problema de la filtración.
― ¿Y mis papás? ―preguntó Dongjunie preocupado, manteniendo su cabeza apoyada en el hombro de Sehun, quien lo abrazaba por los hombros.
―Ellos quisieron quedarse apoyando a los padres de Sehunie, cariño. Ellos están bien, pero se mantendrán con ellos lo que dure la reunión―intentó confortarlo, comenzando a reunir las bandejas, porque habían terminado de comer todos.
― ¿Ya comieron? ―preguntó ahora Sehun, refiriéndose a los padres de ambos.
―No, no han querido comer en estos momentos―hizo una peque mueca―Pero, les llevaré aunque sea algo de fruta cuando baje estos platos, así que no se preocupen, que no dejaré que sigan con la panza vacía.
Aquello hizo que ambos niños asintieran, sonriendo contentos.
―Gracias, hyung. Lo esperamos para buscar otra película―dijo mientras veían el reproductor con los VHS sobre el televisor―Por favor tenga cuidado.
―Claro, cariño. Regreso pronto.
Ambos miraron la puerta hasta que Minjoon salió por la misma, logrando ver el brazo del alfa de la tropa cerrar la puerta por él.
Dongjunie suspiró y se apegó más al contrario, el pañuelo seguía en su cuello, porque Minjoon le había pedido que no se lo quitara, pero sentía algo de comezón por debajo de la tela, por lo que quería quitársela un momento para rascarse.
―Tengo sueño, pero no quiero dormir sin saber que nuestros padres lo hacen también―habló mientras se separaba del contrario, comenzando a desatar el nudo de su pañuelo―No me siento del todo cómodo así, pero sé que me dormiré sin querer.
Sehun notó la acción, viendo sus movimientos con atención.
―Me siento igual, pero no podremos evitar dormirnos, ambos tenemos sueño y el olor de Minjoonie hyungie nos hace relajarnos―Sehun apretó las manos mientras veía el cuello de su amigo, quien se comenzó a rascar― ¿El pañuelo te da picazón?
―Uh, no mucho. Me picaba, pero no es por el pañuelo―cuando dejó de sentir la molesta picazón en el cuello, bajó la mano―De hecho es muy cómodo y no da calor, incluso no recordaba que lo llevaba puesto.
Dongjunie notó la mirada sobre su cuello, haciendo que recordara lo que Sehun le había dicho en el salón de clases, porque su mejor amigo no estaba siendo muy disimulado.
―Oh ¿Quieres que nos acomodemos un rato? ―bajó la cabeza un poco para que los ojos del pelinegro se enfocaran en su rostro nuevamente, aquel detalle haciendo que Sehun riera.
―Sí, por favor.
Dongjunie se acomodó sobre la cama y estiró sus brazos, para que lo abrazara, manteniendo una sonrisa dulce en su rostro. Sehun se acomodó también, pasando sus brazos por el estómago para poder quedar más cerca, acercando su rostro al cuello.
El olor de Dongjunie se concentraba en esa zona y como se había mantenido cubierto por el pañuelo, el aroma comenzaba a expandirse poco a poco, siendo en la dirección en la que estaba Sehunie, por lo que cerró los ojos.
―Por un momento pensé que no me presentaría o que sería un beta―comenzó a hablar bajito, sintiéndose tranquilo, porque también sentía el olor de Sehun de cerca y eso le relajaba mucho.
―Te dije que no sería así, pero tenías que ser paciente y mira, ahora hueles muy bien y eres un bonito omega―aquellas palabras hicieron que Dongjunie soltara una risita tímida, asintiendo con la cabeza.
― ¿Soy bonito? ―aunque sabía lo que el otro le contestaría, le gustaba mucho escucharlo.
―Siempre.
Sonrió satisfecho, acomodando su cabeza contra la contraria, sintiéndose cálido.
Entre más grandes eran, tomaban más distancia en cuanto a ese tipo de cariños, como los abrazos largos. No era porque se sintieran menos cómodos con el otro, sino que por su crecimiento y lo que esto implicaba, tenían que separarse un poco.
Sus padres no se los imponían, pero sí les decían que algunas muestras de afecto físico debían ser menos expresivas o al menos más cuidadosas.
Y también tenía que ver que ellos ya se avergonzaban más por ciertos actos, como el ir tomados de las manos o los besos, por lo que ellos también tomaban la decisión de tener un poco más de espacio.
Sehun cerró los ojos sin poder evitarlo, sintiendo como si estuviera en una nube con olor delicioso, por lo que el sueño no lo dejaba en paz. Dongjunie no estaba en mejores condiciones, intentando mantener sus ojos abiertos, pero siendo en vano.
―Gracias, aunque a veces no me siento bonito―fue sincero, haciendo que Sehun frunciera el ceño, sin abrir los ojos aún.
―Siempre eres bonito y nos han enseñado que es normal tener inseguridades mientras crecemos, pero no debes pensar que eres feo―su voz era suave, pero daba a entender que estaba siendo serio y que realmente pensaba lo que decía―Nuestros cuerpos van a cambiar, pero debemos ver los cambios y querernos.
El castaño apegó más su cabeza a la contraria, dejándose rendir poco a poco por el sueño, pero escuchando todo con atención.
―Tienes razón.
Esa fue la última oración comprensible que ambos se dirigieron antes de dormirse, manteniéndose en un sueño profundo, en donde sus olores los acompañaban en una bruma espumosa de sus sueños.
Minjoon llegó a la habitación pocos minutos después de que los niños se durmieran, viéndolos con una sonrisa encantada y apagando la luz, moviéndose en silencio por la habitación para apagar el televisor también.
Cuando se dio cuenta que Dongjunie no tenía su pañuelo puesto, intentó acercarse para poder colocárselo, pero cuando movió ligeramente el cuello del castaño, Sehun se apegó más a él con el ceño fruncido, su olor incluso alterándose un poco en ese momento.
―Tranquilo, pequeño alfa territorial―soltó una risita, susurrando para no despertarlos.
Decidió dejarlos así, de igual forma sus padres ya estaban en la otra habitación, por lo que no había problema en dejarlos así de pegados. Se movilizó hasta la puerta que conectaba con la habitación de los padres, cerrando cuidadosamente cuando se pasó a la otra habitación.
― ¿Cómo están? ―preguntó Yejun mientras se sentaba sobre la cama, ya que él y Juwon habían terminado de ducharse y colocarse ropa cómoda.
―Bien, saben que sus niños siempre se cuidan entre ellos―dijo mientras se encogía de hombros, porque sabía que realmente nada malo hubiera pasado si él no hubiera estado con ellos.
―Bueno, nos quedaremos, es muy tarde para salir y tampoco queremos despertar a Dongjunie―Juwon se sentó al lado de su omega, aunque se quedarían en el cuarto de Dongjunie en el castillo, estaban esperando a que Jiho y Haneul terminaran de ducharse y cambiarse para despedirse.
―Cuando me fui no se veían tan cansados, pero cuando volví notó que Dongjunie ya no tenía su pañuelo puesto y ahora están totalmente dormidos, como si no hubieran dormido en semanas―Soltó una risita, haciendo que ambos padres sonrieran, porque pensaban que era adorable―Ya saben qué hacer cuando no se quieran dormir y ustedes tengan que tomar el último recurso.
En ese momento, la pareja real salió del baño, listos para dormir.
―Por cierto, su hijo es territorial hasta en sueños―señaló a la pareja que recién llegaba, quienes se notaron ligeramente confundidos―Intenté ponerle el pañuelo nuevamente a Dongjunie y Sehun me gruñó ¡Me gruñó dormido!
―Es un alfa dominante ¿Qué esperabas, hyung? ―lo molestó Haneul, lanzándose sobre la cama, golpeando ligeramente a Juwon, quien se quejó en broma.
―Muy alfa dominante puede ser, pero a mí no me gruñe―se cruzó de brazos, no encontrándose molesto realmente.
―Bueno, al menos sabemos que podemos dejarlos solos sin temor a que algo pase, al menos en temporada lejos de celo―Jiho se sentó en la cama a un lado, quedando los cuatro acomodados.
―Yo no tenía miedo de que hicieran algo malo, creo que soy el único―se quejó el omega de hombros anchos, viendo a los padres con las cejas ligeramente elevadas―Sí, son niños, pero son muy inteligentes, mucho más inteligentes de lo que todos esperábamos aquí. El accidente de la mordida se dio cuando Sehunie tenía ocho años y aún así logró controlarlo la mayor cantidad de tiempo posible.
Los padres asintieron, pensando en que era verdad.
―Su hijo puede partirle el cuello a cualquiera y solo tiene once―señaló a la pareja de Juwon y Yejun, quienes sonrieron orgullosos―Y su hijo puede lanzar y apuntar con perfección flechas, podría ser perfectamente un francotirador de once años―señaló a la otra pareja.
―Tienes razón.
―Yo no tengo hijos, pero si mis hijos fueran capaces de hacer eso a los once, además de tener notas perfectas y comportamientos educados y envidiables, no tendría tanto miedo de dejarlos solos unas horas. Miedo me daría que se quedaran con alguno de los mellizos.
―Hyung tiene razón, son maduros para su edad y el accidente de la mordida no se ha repetido en años y tampoco algo parecido, todo lo contrario, pareciera que se protegen cada día más―Juwon comenzaba a quedarse dormido, por lo que su pareja le acarició el cabello, aunque tampoco quería dormirlo ahí.
―Claro que tengo razón, pero tampoco los culpo por preocuparse tanto, después de todo el susto de la mordida fue algo que nos espantó a todos―confesó, porque él había visto la mordida pocos minutos después de haberse hecho y antes de ser curada―Pero si ellos ya lo superaron, nosotros también debemos.
Después de esa plática, se separaron para poder dormir, porque había sido un día largo y estresante, siendo el único consuelo que habían logrado encontrar a la persona que había permitido la entrada de aquel hombre.
Les dirían a los niños después, pero por el momento, lo importante era que ya no estaba más alrededor de ellos.