Caminó al lado de su padre mientras se dirigían al patio trasero del castillo, en donde la construcción de la piscina se había llevado a cabo el día anterior temprano, varios trabajadores moviéndose por el lugar mientras daban lo mejor de sí para tenerla lista pronto.
― ¿El centro de piscinas del pueblo también está en construcción? ―le preguntó al más alto, ambos dándole reverencias con pequeñas sonrisas a los empleados, quienes saludaban a la familia real.
―Sí, cariño. Les avisaron a los cercanos de la zona y todos estuvieron de acuerdo, porque no les afectará en sus terrenos, por lo que se comentó a construir hoy por la mañana―Sehun sonrió contento, pensando en que sería divertido ir con los niño del hogar algún día.
―Es bueno, será muy divertido para todos y para nosotros la piscina de aquí.
Se dirigían al jardín porque Sehun le había dicho a su padre que quería recolectar flores para Dongjunie, específicamente las flores que eran su olor natural como omega, como un pequeño presente dentro de los que le había entregado a lo largo de la mañana y el día anterior.
No era novedad el darle flores, pero en esa ocasión las que daría eran más especiales, para que Dongjunie pudiera sentir de mejor manera la combinación que era su olor.
Su padre le había acompañado porque había muchas personas desconocidas trabajando en el jardín y aunque había muchos alfas de la tropa cuidando, después de lo que había pasado con el hombre desangrándose, Sehun no se sentía cómodo.
―Prometo ser rápido, solo buscaré algunas―le dijo con una sonrisa de lado mientras se acercaba a los arbustos cera de las flores, para poder seleccionar y cortar las que más le gustaban.
Sabía que su padre era un hombre ocupado y lo tenía a su lado mientras recortaba flores.
―No tengas prisa, tengo tiempo―aquello hizo sonreír al más pequeño, siguiendo con su búsqueda.
Había notado que sus padres estaban bastante concentrados con algún tema del castillo, algo que realmente no comprendía, porque los detalles no se le brindaban muchas veces. Pero podía notar que era algo malo y que tenía que ver con el hombre que había intentado escapar y que había chocado con él.
No le gustaba el ser demasiado curioso, pero a veces quería saber más y ayudar si era posible.
―Papá ¿Están bien? Se ven preocupados últimamente―consultó mientras seguía recolectando las flores, no viendo directamente a su padre, pero él sabía que la conversación era con él.
El alfa suspiró, dándole una pequeña sonrisa, porque sabía que era en vano intentar esconderle algo.
―Tuvimos un problema con el personal, no con todo, pero con una persona en específico―explicó, sintiéndose algo incómodo en recordar la situación, pero si su hijo quería saber un poco más, le contaría de forma limitada―Papi y yo estamos intentando solucionarlo lo más pronto posible, solo estamos esperando a que Dongjunie mejore, para que ambos puedan mantenerse juntos por unas horas.
Mantenerse juntos durante algunas horas, eso indicaba que la situación era más grave de lo que pensó en un inicio.
― ¿Tiene que ver con el hombre que chocó conmigo? Juwon hyungie me dijo que ese hombre les hacía daño a los niños ¿Es por eso por lo que debemos escondernos mientras lo solucionan? ―Haneul suspiró, sabiendo que su hijo era muy inteligente y curioso.
―Ese hombre ya no es el problema, cariño. El problema es quién lo dejó entrar, porque estuvo algunos días aquí.
Aquello hizo que tuviera un ligero recuerdo de cuando ambos habían estado en las sillas, recibiendo algo de sol mientras Dongjunie hacía una pintura, ambos sin camiseta. Su mejor amigo había visto algo moverse entre los arbustos y aunque no estaba seguro si era ese hombre o el simple viento, había sido raro.
―El día que salimos a tomar el sol y a pintar, vimos algo raro moverse en los arbustos de allá―señaló el lugar, el cual quedaba a una buena distancia de donde sería la piscina―Pensamos que había sido el viento, aunque ese día no había mucho, pero ahora que dices que alguien que le busca hacer daño a los niños estaba aquí, creo que pudo ser él.
Aquello hizo que Haneul sintiera los pelos de punta, apretando los labios al pensar en que algo pudo haber pasado en ese momento, algo peor de lo que de por sí ya había hecho, lo cual era demasiado asqueroso.
― ¿Nadie desconocido se ha acercado a ustedes en estos días? ―quiso asegurarse, apretando los labios con molestia.
―No, nadie. Siempre hemos estado con algún maestro o alfa de la tropa de los que se mantienen con nosotros. Cuando fuimos a la casa hogar, nos acompañaron los hyungs de siempre.
Sehun terminó de cortar las flores, manteniendo un pequeño ramo en su mano derecha, acercándose a su padre.
―No te preocupes, papá. Sabemos defensa personal y hay muchos alfas de la tropa aquí, si notamos algo raro de alguien que se acerca mucho, te contaré―intentó confortarlo, colocando sus manos sobre los hombros de su padre, haciendo que este sonriera.
―Lo sé, cariño. Sé que ustedes se cuidan siempre entre ustedes―colocó una mano en la mejilla ajena, dándole pequeñas caricias paternales―Yejunie me dijo que Dongjunie mejora y que probablemente mañana puedan verse, por lo que creo que darle las flores hoy será un buen regalo antes de verse finalmente.
― ¿Verdad? Quería hacerle otra pintura, pero no tuve tiempo, así que le pedí a Minjoon hyungie si podía comprar chocolate de fresa en discos para mí y dárselos a Dongjunie y fue por ellos―sonrió en grande, porque sabía que Dongjunie amaría comerlos, en especial porque no solía comerlos a menudo.
―Eres el mejor, siempre siendo considerado―sonrió orgulloso, tomando la mano de su hijo para poder regresar al castillo, sintiéndose un poco más animado por las palabras de su hijo―Vamos.
Haneul acompañó a Sehun hasta la cocina, diciéndole que tenía que regresar para hablar con su pareja sobre el problema, porque al día siguiente reunirían a todos los trabajadores y darían los resultados recolectados de la investigación, por lo que no podía quedarse demasiado tiempo.
Minjoon se encargó de hacerle chocolate caliente a ambos niños, además de entregarle al menor los chocolates para Dongjunie y uno que él le había comprado a Sehun, para que él también comiera chocolate, solamente que chocolate blanco.
― ¿Puede acompañarme, hyung? No me siento muy cómodo después de lo que pasó―explicó el menor con una mueca, sosteniendo las bolsitas con los chocolates, mientras su mayor colocaba las tazas en una bandeja.
―Claro que sí, cariño. Iremos a dejarle esto y luego a tu habitación―sonrió, sosteniendo la bandeja habilidosamente con una mano y tomando la mano del menor con la otra.
Ambos se dirigieron a la habitación de Sehun, en donde estaba Dongjunie. Minjoon sentía que el olor había disminuido, ya no se sentía por debajo de la puerta, por lo que esa era una buena señal.
Sehun colocó la bandeja en el suelo y dejó solamente una de las tazas, también dejando la bolsita con los chocolates y la carta que le había hecho, No era como la primera, sino solamente para decirle lo de los chocolates.
Tocó la puerta tres veces y ambos se retiraron, yendo a la habitación en donde se había estado quedando.
―Hyung, papá dijo que mañana harían una reunión con todos los empleados y que Dongjunie y yo nos quedaríamos solos, porque no quiere que estemos presentes―comentó mientras abría la puerta de la habitación, ambos entrando.
―Lo sé, me comentaron esta mañana―asintió, cerrando la puerta―Mi alfa será quien estará ayudándolos con la búsqueda y yo estaré en la habitación de tus padres, por si necesitan algo, estaré con ustedes.
Eso hizo que se sintiera más tranquilo, asintiendo.
―Gracias, hyung. Aunque ¿No se aburrirá si se queda solo?
―No necesariamente, hay cosas para entretenerse unas horas y después tendríamos que dormir, así que no te preocupes por mí―se encogió de hombros, dejando el chocolate caliente en la mesita de la habitación.
―Podemos comer con hyung, también ver una película―ofreció, quitándose los zapatos y dejándolos a un lado de la cama, para poder subirse al colchón.
― ¿No preferirías pasar más tiempo con Dongjunie? No se han visto en algunos días.
―Pero podemos pasar juntos con usted, igualmente, podremos hablar en las clases de mañana―aseguró, porque le gustaba pasar con su hyung y no quería que se aburriera en la habitación de al lado.
―Está bien, prepararé algo muy bueno antes de venir y podemos estar juntos―le dio un beso en la mejilla―Ahora, disfruta los chocolates, tengo que hablar con tus padres.
El pequeño alfa asintió, viendo cómo el mayor salía de la habitación mientras tomaba un trago de su chocolate.
Desvió su vista hasta el escritorio de aquella habitación, viendo la pintura que Dongjunie le había regalado de ellos dos en la piscina, siendo una de sus pinturas favoritas, en especial por la dedicatoria especial.
Estaba emocionado por ayudar a Dongjunie a tener más confianza en su talento, porque él estaba consciente de que su mejor amigo era muy talentoso para su edad, en muchas cosas, pero en la pintura también.
No le gustaba que el castaño se menospreciara, porque él conocía a Dongjunie desde que tiene uso de razón, por lo que no podía mentirle y decirle que era inútil en algo, era como una cruel mentira.
―Espero que mi carta le suba el ánimo―habló para sí mismo, sonriendo mientras mantenía sus labios pegados a la taza, pensando en el castaño sonriendo en grande mientras abrazaba la carta, porque siempre hacía eso cuando le daba algo.
“Querido Dongjunie.
Soy yo, de nuevo.
Mis padres dicen que mañana nos podremos ver de nuevo, así que estoy bastante feliz por eso. Le pedí a Minjoon hyung que te comprara esos chocolates de fresa para que comas, espero te gusten. Tuve que romper mi promesa de no abrir mi cerdito de barro para gastar dinero, pero quería darte eso y que mejores rápido.
Espero que también disfrutes el chocolate caliente, aunque es claro que será bueno, porque lo hizo Minjoonie hyungie.
Por cierto, han pasado cosas en el castillo y te contaré cuando estemos solos, pero todo se va a solucionar.
Mientras tanto, descansa y recupérate bien, que mañana no te dejaré tranquilo de tanto que te he echado de menos. No te duermas con el cabello húmedo, aunque sé que tus padres tampoco te dejarán, porque después te quejas de que tus rizos se despeinan totalmente y después te cuesta colocarlos en su lugar.
Aunque te ves lindo, aún con tus rizos alocados, te ves lindo.
Te quiero y espero que te sientas bien.
Me debes un beso.”
Desde hace mucho tiempo no se “debían” un beso y eso era algo que había dejado completamente nervioso a Sehun, incluso en esos momentos, que se encontraba dándose una ducha rápida para después ir a dormir.
Mientras tanto, Dongjunie no pudo evitar soltar un chillido cuando leyó esa parte, rodando sobre su cama mientras mantenía la carta sobre su pecho, sintiendo sus mejillas rojas como cerezas y calientes como un pastel recién salido del horno.
Dongjunie siempre cumplía sus promesas y en los besos a Sehun, no sería la excepción.