Apretó entre sus manos la maleta que había llevado a su casa con su alfa, la cual ahora estaba llena de ropa y algunos productos para el cuidado personal de su hijo, que necesitaría en los próximos dos o tres días de encierro.
Un día había pasado desde la presentación de Dongjunie, en donde había despertado por los síntomas del celo, los cuales no parecían querer dejarlo en paz. Le habían brindado los medicamentos necesarios para que fuera menos doloroso, pero la incomodidad y el exceso de feromonas era algo que no controlaba totalmente, porque los supresores para celo de niños eran más suaves y no hacían demasiado efecto como los adultos.
― ¿No podré ir a casa? ―susurró angustiado entre los brazos de su padre alfa, quien ahora significaba un confort de seguridad muy grande para el lobo, al ser el segundo día de presentación.
―No, mi vida. No es seguro que pasemos por el pueblo contigo en ese estado, aunque nos protejan, el olor llegará a mucha gente del pueblo y no es buena idea―le habló con dulzura, acariciándole el cabello recién lavado y secado.
― ¿Sehunie no se incomodará si me quedo en su habitación tanto tiempo? ¿Dónde dormirá él? ―estiró sus manos para poder tomar la bandeja de comida que estaba frente a él, sintiéndose terriblemente hambriento.
―Mi niño hermoso, este castillo tiene muchas habitaciones y todas son grandes y cómodas, así que él está tranquilo en otra habitación, preocupándose por ti y esperando que te sientas mejor pronto―Dongjunie sonrió pequeño, masticando con un poco de prisa.
―Come despacio, amor. Te puede doler la panza si comes rápido―le sugirió su padre, quien estaba sentado debajo de él, manteniendo sus brazos en torno a su hijo, dándole el cariño paternal que necesitaba en esos momentos.
―Lo siento, papá―se apegó más al contrario, masticando con más tranquilidad que antes― ¿Puedo hablar con Sehunie? No quiero que se siga preocupando por mí.
El olor de Dongjunie no había disminuido al ser su presentación, por lo que mantener un contacto cercano con Sehun no sería una buena idea. Incluso el mantenerse a una puerta de distancia, el olor podría salir por debajo y sería lo mismo que estar frente a frente, por lo que lo mejor era mantener distancia.
―Pueden hablar por teléfono, sí. Pero no es bueno que se vean aún, por lo que conocen ahora sobre los celos, sabes que alfa y omega no deben estar juntos durante este ¿Verdad? ―Dongjunie asintió, porque sabía eso.
―Lo sé, entonces hablaré por teléfono cuando salga de sus clases.
Sehun había logrado controlarse gracias a los medicamentos y mantenerse lejos del olor de Dongjunie, por lo que asistiría a sus clases para poder distraerse un momento y dejar de lado el pensamiento constante sobre el olor de su mejor amigo. Dongjunie las tomaría después de que los síntomas fuertes pasaran, por lo que su padre alfa le llevaría su trabajo para que no se atrasara.
―Claro, los maestros le darán a papá los trabajos, aunque dijeron que no te dejarían muchos, porque no lo veían necesario. Pero él los traerá después del almuerzo y si necesitas ayuda, solo llama a la oficina ¿Sí, cariño? ―el castaño asintió, masticando.
Dongjunie tomó de su comida y lo dirigió a la boca de su padre alfa, quien lo tomó gustoso, para después hacer lo mismo con su padre omega.
―Bueno, tenemos que irnos. Avisa cualquier cosa y vendré más temprano para estar contigo más tiempo antes de dormir ¿Te parece bien?
―Sí, papi. Te esperaré, ve con cuidado.
Ambos adultos se despidieron y Dongjunie se quejó con la bandeja de comida, viendo un programa en la televisión mientras luchaba por el sueño. Le habían dado unos medicamentos para el dolor y hacían que se sintiera somnoliento a cada momento, por lo que poco tiempo consciente podía mantenerse, pero intentaba no dormir demasiado cuando estaba con sus padres.
―Es aburrido estar solo―habló bajo, cambiando de canal para ver si había algo más interesante, encontrando un programa de un oso n***o que se veía un poco más llamativo, por lo que dejó el control de lado―Pero creo que es bueno, de vez en cuando.
Terminó de comer mientras veía el programa del oso, el cual resultaba ser una maratón de la serie y quedó bastante enganchado en los primeros cuatro capítulos, por lo que no sintió realmente cuando había pasado media hora y él apenas terminaba de comer.
Desvió la vista del televisor y la colocó en la bandeja, dejándola sobre la mesita de noche. Cuando sus ojos se posaron sobre la puerta de roble, pudo darse cuenta de que había una carta en el suelo, debajo de esta, por lo que se mostró bastante confundido.
― ¿Una carta? ―susurró, comenzando a bajar de la cama con cuidado, porque su cuerpo no estaba en las mejores condiciones.
Se acercó con sigilo e hizo una mueca de dolor al agacharse, tomando la carta y viendo el otro lado de esta, notando que tenía un pequeño corazón rojo en la esquina inferior derecha. Caminó de regreso a la cama y se acomodó, sentándose para poder leer la carta sin muchos problemas.
Fue delicado con el sobre, porque no quería romperlo o dañarlo, logrando sacar la carta sin demasiados daños al sobre.
Comenzó a desdoblarla y la giró, sonriendo en grande cuando notó que era la letra de Sehun.
“Querido, queridísimo Dongjunie.
Sé que probablemente estarás aburrido en los días que te mantengas alejado de mí, porque claramente soy un factor importante de gracia en tu vida :p Pero creo que podemos intentar que las cosas no sean demasiado aburridas para ti, haciendo algo diferente a simplemente hablar por teléfono de vez en cuando.
Cuando vaya a clases, que seguramente he ido después de dejar esta carta debajo de la puerta, te traeré tus materiales de pintura y dibujo y los dejaré en la puerta, tocaré dos veces y me iré, dame algunos segundos. Te haré pinturas, aunque las mías no son tan buenas, también cartas y otras cosas.
Si quieres, puedes hacer algunas para mí de vuelta, yo te llevo tu material principalmente para que te diviertas.
Espero que el tiempo no sea más largo de lo que me comentaron, mis papás me dijeron que estarías tres días encerrado, por el tema del celo y por tu seguridad.
Yo estoy feliz si estás seguro y cómodo, así que no te preocupes por mí.
Será aburrido estar sin ti, pero lo mejor es que descanses, sé que el celo de los omegas es muy diferente al de los alfas, más doloroso.
Por cierto, te dije que tu olor iba a ser increíble y tuve razón, hueles delicioso y creo que es el mejor olor que he sentido en toda mi vida. Creo que pronto el intercambio de mantas tendrá que ser mutuo.
Cuídate, descansa y si tienes alguna duda con una tarea o ganas de hablar, llámame.
Con cariño, tu Sehunie.”
Chilló encantado por la carta y la apegó a su pecho, sonriendo en grande ante las palabras leídas, sabiendo que su mejor amigo era mejor en el mundo.
―Claro que eres mi Sehunie―habló bajito con un tono meloso, volviendo a guardar la carta en su sobre y dejándola en su maleta, porque no quería olvidarla o perderla―Es lindo, siempre pensando en mí.
Aquella carta le había subido el ánimo completamente, entregándole la bandeja a Minjoon para después comenzar a dormir profundamente, sintiéndose feliz y calmado, a pesar del calor y la incomodidad que sentía en su cuerpo. El cuarto estaba ventilado, por lo que no sudaba de más, pero cualquier sensación incómoda había quedado en segundo plano gracias a Sehun.
Escuchó los toques en la puerta y aquello hizo que se despertara, comenzando a restregar sus ojos por el cansancio, poco a poco comenzando a recordar la promesa que le había hecho Sehun. Mientras terminaba de despertarse, dio los segundos que el príncipe le había pedido e incluso algunos más, para después levantarse y acercarse a la puerta.
La abrió y vio su caja, tomándola rápidamente y arrastrándola con algo de dificultad, ya que se había hecho más pesada con el tiempo y su cuerpo no estaba en las mejores condiciones, pero logró adentrarla a la habitación y cerrar la puerta con seguro.
Levantó la caja y la colocó sobre el colchón, subiéndose para poder abrirla.
Sonrió en grande mientras sentía su corazón comenzar a latir rápidamente, viendo una pintura recién hecha sobre los materiales en la caja, siendo notorio que era de Sehun, porque era el tipo de pinturas que solía hacer para pasar el tiempo a su lado.
Solamente era un cuadro de colores degradados en tonos azules, algo que siempre le encantaba a Dongjunie, porque Sehun le pedía que hiciera algo sobre su fondo y así complementaban la pintura.
Se levantó y lo dejó en el escritorio de la habitación, cerca de la ventana, para que se secara. Se aseguró de poner un porta lápices en una de las esquinas para que no se volara.
Tomó el colchón como su mesa y la lleno de materiales y pinturas, procurando el no manchar nada, siendo cuidadoso con las mantas ajenas. Comenzó a pintar la futura piscina que quería que colocaran fuera del castillo, la cual había sido decidida con una forma rectangular, para que fuera más espaciosa.
Esperó a que secara y después comenzó a pintar a Sehun en la piscina, jugando con una pelota roja y después a él en la orilla de la piscina, riendo junto a él.
No era muy bueno haciendo personas, pero no era malo. Iba mejorando poco a poco, pero no se quejaba de cómo había resultado la pintura, por lo que dejó que se secara por completo mientras limpiaba los materiales usados.
Cuando comenzó a sentirse acalorado nuevamente, dejó la pintura debajo de la puerta, quedando un poco de ella fuera para que otras personas no lo vieran, sino que solo Sehun pudiera notarlo al saber que algo podría estarlo esperando ahí.
Por la hora, sabía que Sehun no tardaría en pasar por el pasillo, así que dudaba su padre lo pateara por accidente o algo similar.
Se acomodó sobre las mantas, porque no podía ducharse de nuevo, a petición de sus padres, pero sí tomó el medicamento indicado para cuando comenzara a sentir el calor. Tragó la pastilla con una mueca, sintiendo el agua llevársela dificultosamente por su garganta.
Mientras Dongjunie dormía profundamente, Sehun tomó con cuidado la pintura con una sonrisa enternecida y mejillas rojas, leyendo con atención la pequeña dedicatoria que tenía en la parte de atrás.
“Viéndonos en la futura piscina, siempre disfrutando junto a mi Sehunie❤”