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1920 Palabras
Los niños no habían logrado encontrarlos, por lo que después de declarar la finalización del juego, ambos bajaron del árbol como auténticos victoriosos, haciendo que los niños se sorprendieran y quejaran al mismo tiempo. ―Ustedes son muy hábiles, jugar con ustedes no funciona porque, siempre perdemos―dijo el chico pelirrojo y con pecas mientras le daba un gran bocado a su emparedado, viendo a los mencionados con una sonrisa mientras masticaba. ―Ustedes también son muy buenos, pero logramos encontrar escondites muy difíciles―intentó restarle importancia Dongjunie, encogiéndose de hombros con una sonrisa de lado―En la próxima pueden poner algunos límites del espacio, para que se nos complique. Los niños reían alegres mientras comían, porque les gustaba mucho el estar con ambos niños de la realeza, siendo muy amables y amigables con ellos, además de divertidos. ―Hoy hace calor, es bueno que aquí tengamos aire frío―comentó una de las niñas, haciendo que todos asintieran de acuerdo. ―Es verdad, aunque pronto pondrán un centro de piscinas para el pueblo―anunció Sehun con emoción, haciendo que los demás niños se interesaran totalmente por aquella noticia, prestante atención de inmediato. ― ¿Cómo? ¿A dónde? ―preguntó el pelirrojo, dejando de lado su emparedado. ―Le dijimos a mis padres que sería buena idea el tener piscinas, en especial para los tiempos de calor, por lo que dimos la idea de un centro de piscinas en el pueblo, en donde todos puedan ir a disfrutar―Dongjunie asintió, dándole un mordisco al emparedado de Sehun, porque estaba que se moría de hambre en ese momento. Sehun lo vio extrañado, no porque se sintiera ofendido por el mordisco a su emparedado, sino porque Dongjunie no solía comer mucho. ―Toma, come―le susurró, tendiéndole el resto de su emparedado. ―Gracias y perdón, pero tengo mucha hambre―hizo una mueca, apenado por quitarle su comida a su mejor amigo. ―No te preocupes, come. ―Eso es increíble, gracias por darles esa idea―comentó otras de las niñas, encantada. ―No es nada, será algo bueno para todos y mis padres estaban felices con la idea del centro de piscinas, así que esperemos que pronto pueda ser habilitada. Siguieron hablando sobre las piscinas mientras terminaban de comer, Dongjunie comiéndose el emparedado de Sehun, su postre y su bebida. El príncipe vio todo con sorpresa silenciosa, porque sabía que si preguntaba algo podía lastimar al castaño y no quería eso. ―Nos vemos en unos días, aunque esperamos no verlos aquí cuando regresemos. Ya verán que pronto encontrarán una gran familia―todos los niños mantenían la esperanza de que alguna familia deseara integrarlos a su familia, por lo que aquel comentario solo los hizo emocionarse más, esperando que las cosas fueran así. ―Vayan con cuidado. El camino hasta el castillo no fue demasiado conversatorio, en realidad compartieron pocas palabras entre ellos, esperando que sus amigos del hogar pronto pudieran ser adoptados. Dongjunie se veía cansado y era algo que Sehun podía notar, por lo que irían de inmediato a su habitación para que pudiera descansar un poco, estando a su disposición hasta poder saber que se encontraba del todo bien. ―Vamos a dormir a mi habitación o si quieres en la tuya, pero me gustaría quedarme contigo un momento―Sehun colocó su mano sobre la espalda del más bajo, haciendo que este lo viera con una sonrisa cansada. ―Tengo mucho sueño, creo que es porque comí mucho―se quejó, apegando ligeramente su cabeza en el hombro del más alto mientras caminaban. ― ¿Te duele la barriga? ―automáticamente vio hacia la panza del menor, la cual era completamente plana gracias a los ejercicios. ―No, solamente estoy cansado―no se separó del contrario durante la caminata, sintiéndose bastante cómodo en esa posición. Como siempre, en su viaje los habían acompañado los alfas de la tropa y estos se despidieron cuando entraron al castillo finalmente. Sehun lo abrazó por la espalda mientras caminaban a su habitación, en donde dejaría a Dongjunie durmiendo y después les diría a sus padres lo que había notado. Esperaba que no se estuviera enfermado y por eso mismo les comentaría a sus padres antes de cualquier otra cosa. ― ¿Te gustaría que te traiga algún té? Quizá eso ayude en algo―ofreció mientras dejaba que el menor se lanzara sobre su cama, sosteniéndole las piernas para quitarle las chanclas de goma que se habían colocado al entrar al castillo, dejándolas en el suelo. ―No, gracias. Solo quiero dormir―habló bajito, enterrando su rostro en las mantas, sintiendo el olor de Sehun en ellas, por lo que mantuvo su rostro pegado ahí. ―Bien, descansa. Le diré a tu padre que estás tomando una siesta para que no se preocupe. No obtuvo respuesta, viendo al castaño comenzar a respirar más suave poco a poco, por lo que indicaba que se estaba quedando profundamente dormido. Suspiró, sentándose al lado de la cama. Estiró su mano y comenzó a aplastar con cuidado las mantas que cubrían el rostro contrario, logrando ver poco a poco la mitad de su cara, ya que la otra estaba enterrada entre las mantas. Sonrió pequeño y comenzó a quitar los rizos que estaban estorbando sobre su rostro, siendo cuidadoso, porque lo último que quería era despertarlo. Colocó su mano sobre la mejilla contraria, notando que estaba ligeramente caliente, pero nada raro. Apretó los labios, colocando la otra mano sobre su propio rostro, porque no sabía diferenciar si la temperatura era normal o demasiado alta. No sintió mayor diferencia entre su temperatura y la contraria, por lo que alejó las manos. Se aseguró de que el contrario durmiera tranquilamente y después se levantó, cruzando la puerta que daba al pasillo, porque sabía que sus padres no estaban en su habitación. Caminó por los pasillos hasta que logró encontrar a un alfa de la tropa, preguntándole si sabía dónde estaba el padre de Dongjunie, el hombre diciéndole que estaba con sus padres en ese momento, en las celdas. No tenía permitido bajar a las celdas, mucho menos cuando escuchaba que sus padres estaban ahí con el Juwon, pero solamente se quedaría en la parte de los escalones que daban al pasillo inferior. El ambiente estaba silencioso en los pasillos, pensando en que algo importante había tenido que pasar para eso, pero tampoco quería saber los detalles. Al llegar a la zona superior, anterior a las celdas, vio que los alfas de la tropa de esa zona no estaban, por lo que solamente se sentó en una de las bancas disponibles a esperar. Escuchaba algunos ruidos provenientes de la parte inferior, pero nada realmente claro. ―Quizá es mejor dejar una nota en la oficina, aquí es raro―susurró para sí mismo, viendo una luz proveniente de la zona inferior, la cual se movía un poco―Además, no sé cuánto tiempo tardarán, no quiero quedarme mucho aquí. Se levantó y dio un último vistazo a la zona, dando un paso hacia atrás. Sin embargo, antes de poder seguir caminando, escuchó un grito. ― ¡Ayuda! Se sobresaltó, ya que el grito había sido demasiado fuerte e incluso cercano, haciendo que se colocaran sus pelos de punta, miró nuevamente a la dirección de los escalones y pudo ver cómo algo se acercaba, por lo que dio pasos hacia atrás, pero sin poder ver la sombra que se asomaba. ― ¡Me voy! Un hombre de cuerpo grande corría sin mirar hacia delante, haciendo que chocara con el cuerpo del pobre príncipe, quien soltó un quejido al caer al suelo de espalda, sintiendo un fétido olor proveniente del hombre, además de su dolor de cabeza por el impacto. El hombre jadeó frustrado y vio al niño debajo de él, sonriendo de lado al verlo. Sehun se encontraba espantado al ver al hombre ensangrentado sobre él, no logrando moverse o hacer algo para alejarlo. En ese momento los alfas de la tropa lo alejaron del príncipe, tomándolo por los brazos y lanzándolo al suelo, para inmovilizarlo. ― ¡Sehunie! ―escuchó la exclamación de Juwon, quien se acercó para poder levantarlo, haciendo una mueca cuando vio que su ropa estaba llena de la sangre del hombre―No te asustes, te limpiarás pronto. Lo tomó por sus muslos traseros, alzándolo para cargarlo, porque seguía en total sorpresa por lo ocurrido. ―Notifiquen a los reyes que ha ensangrentado con su mugrienta sangre al príncipe, para que el castigo cambie―les dijo a los alfas que tenían al hombre apresado, ambos asintiendo―Lo llevaré a que pueda asearse, regreso pronto. Juwon suspiró mientras comenzaba a caminar, apretando el cuerpo contrario que temblaba ligeramente, intentando que se relajara un poco. ―Tranquilo, te podrás limpiar y dejaremos esto de lado. Sehun apretó los labios mientras colocaba su vista sobre Juwon, haciendo que él lo viera también, notando que tenía sangre ajena en su rostro. ―Oh, no. Quitemos esto rápido―se acercó a un mueble en el pasillo y lo sentó sobre él, tomando la cinta de tela que mantenía sobre su cintura, quitándoselo para pasarlo con cuidado sobre el rostro ajeno y quitar la sangre. Cuando su rostro se sintió un poco menos húmedo, abrió ligeramente la boca. ― ¿Qué hizo? Juwon suspiró y negó, tomando nuevamente al más pequeño y retomando el camino. ―Solo puedo decirte que es alguien que no merece pasearse por el pueblo tranquilamente, hace daño, especialmente a los niños―explicó sin dar demasiados detalles, sintiendo asco con tan solo recordar el motivo del arresto de ese hombre. Había temas de los cuales podía platicar con Sehun sin problemas e incluso con su hijo, pero ese tema en específico era algo que prefería el mantener lejos de ellos, al menos en esos momentos, donde aún son niños. ―Entiendo, entonces merece ser castigado. ―Lo merece totalmente, Sehunie. En el camino, recordó su principal motivo de su llegada, por lo que respiró hondo para intentar dejar el temblor y el nudo en su garganta, aprovechando que el padre de Dongjunie lo estaba llevando. ―Yo estaba ahí porque quería avisarle que Dongjunie estaba muy cansado y se durmió en mi habitación, hyung―Juwon asintió, ya que tenía esa duda de la presencia contraria en esa zona, pero no quería presionar―Comió bien en el hogar e incluso me pidió mi comida, cuando veníamos dijo que estaba muy cansado y lo dejé dormir. ― ¿Lo viste mal? ¿O te dijo que se sentía algo además del sueño? ―preguntó un poco preocupado, sabiendo que debía revisarlo al llegar. ―No, me dijo que solo tenía sueño. Revisé su temperatura y no estaba caliente, creo que solamente lo cansó los juegos que hicimos con los niños del hogar, porque también escalamos árboles―aquello hizo que el adulto asintiera, pensando que era un buen motivo. ―Gracias por avisar, lo dejaremos descansar. Deberías descansar tú también, dejaremos asegurada la habitación y le comentaré a tus padres ¿Te parece bien? ―preguntó con voz suave. ―Sí, gracias hyung. Al llegar a la habitación, Juwon le dio el espacio para que Sehun pudiera ir a ducharse, diciéndole que se quedaría ahí hasta que saliera y estuviera dormido, para que se sintiera seguro. Revisó la temperatura de su hijo, respiración y estado, notando que todo estaba normal. 
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