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2063 Palabras
Se vio en el espejo con una mueca de asco, terminando de quitarse la ropa sin que tuviera demasiado contacto con su piel, porque no quería llenarse más de sangre horrible. Solamente en una de sus pesadillas se había visto a sí mismo ensangrentado, porque había soñado que un hombre enmascarado lo había golpeado. En ese momento le daba créditos a su imaginación dentro de sus sueños, porque la difusa imagen que lograba recordar de ese sueño era muy similar a lo que estaba viendo en ese momento. Perturbador. Dejó la ropa sucia sobre el suelo, entrando a la ducha para poderse dar un buen baño, tallando aquellos lugares en donde lograba sentir peste de sangre o la mínima sensación de incomodidad por lo sucedido. Cuando terminó, se colocó su ropa cómoda y pantuflas, recogiendo la ropa con una bolsa que había encontrado en un gabinete bajo el lavabo, para no llenarse las manos. ―Terminé―comentó mientras salía del baño, tendiéndole a Juwon la bolsa con ropa sucia―Sé que no se debe desperdiciar ropa, pero no la quiero más. El alfa mayor tomó la bolsa con una pequeña sonrisa de lado, haciéndole un nudo para que el olor no saliera. ―No te preocupes, lo entiendo totalmente―lo confortó, acariciándole el cabello con su mano libre―Yo tampoco querría guardarla. Su vista se posó en Dongjunie, quien seguía profundamente dormido. ― ¿Se encuentra bien? ―peguntó mientras se acercaba, notando que el castaño se había movido un poco en medio de su sueño, pero seguía dormido. ―Sí, por el momento no he notado nada fuera de lo normal. Estaremos pendientes todos, así que no te preocupes, él estará bien―se sentó al lado de su hijo, viendo al príncipe. Sehun asintió y dio la vuelta por el otro extremo de la cama, subiéndose y gateando hasta quedar al lado de Dongjunie, para poder dormir él también. ―Hyung, Dongjunie dijo que tenía mucha hambre y se…se comió mi comida―se sonrojó ligeramente, sin entender el porqué de esa acción involuntaria―Tengo algo de hambre. ―Oh, claro―se levantó rápido de la cama, porque claramente iría por la comida del mejor amigo de su hijo, quien no dudaba en darle toda su comida si este se lo pedía, dejando de lado que él no comería nada en un buen rato― ¿Te gustaría algo en específico? ―Oh, lo que Minjoonie hyungie tenga tiempo de hacer. Pero si puede tener carne de cerdo lo que haga, sería muy bueno―sonrió con mejillas rellenas, recibiendo una sonrisa de vuelta―También quisiera un postre para mí y Dongjunie, algo que pueda guardar en la pequeña nevera a espera que despierte. En la habitación de sus padres había una pequeña nevera, en donde ambos guardaban sus cremas faciales y también las cremas de Sehun, por lo que podían meter comida, siendo cuidadosos con que no sea olorosa o que manchara alguno de los productos. ―Claro, le diré y se los traeré―asintió, dirigiéndose a la puerta que daba al pasillo―Voy a cerrar la puerta con seguro y tocaré cuatro veces, para que me abras ¿Te parece bien? Sehun asintió, siempre sentía miedo cuando implementaban estrategias de emergencia de la nada, porque eso significaba que algo estaba pasando dentro del castillo y nunca era algo bueno. Desde su nacimiento, su infancia había sido relativamente tranquila. El pueblo de Busan se encontraba en paz con los reinos hermanos y externos, por lo que problemáticas mayores no se habían presentado en su presencia. Sin embargo, eso no quería decir que el pueblo de Busan o los pueblos externos fueran pacíficos al cien por ciento, por lo que había problemas de vez en cuando. Una vez un asesino serial del pueblo de Ulsan se había escapado de las celdas de su pueblo, por lo que corría prófugo entre reinos, siguiendo con sus asesinatos, extorsiones y demás crímenes. El castillo se había puesto en alerta cuando se supo que el asesino estaba escondido en los alrededores del castillo, en especial porque tenían el perfil detallado de parte de los reyes y ahí pudieron darse cuenta de quién era realmente la persona que andaba merodeando sin identidad o autorización por el castillo. Se habían tomado medidas estrictas, incluso sellando sus ventanas por completo, para que el asesino no pudiera escalar a la habitación del príncipe o los reyes. Sehun se había encontrado algo abrumado, a sus cuatro años no comprendía muchas cosas, pero el ambiente tenso y el olor agrio de sus padres ante la preocupación e impotencia no era de ayuda. Por fortuna, el asesino fue atrapado por los alfas de la tropa y fue ejecutado en Busan. Se mantuvo junto a Dongjunie todo el tiempo, acariciando su cabello con suavidad, temiendo el enredar sus dedos con los rizos y tirarle de forma accidental, por lo que era cuidadoso con sus movimientos. De pronto, escuchó la puerta ser tocada cuatro veces, por lo que se levantó con cuidado y abrió la puerta, asomando su cabeza antes de abrirla por completo. ―Tranquilo, somos nosotros―sonrió Juwon junto a Minjoon, ambos llevando comida. ― ¡Oh, hyungs! ―abrió por completo, dejando que pasaran, para después cerrar nuevamente la puerta con seguro―Eso es mucha comida. ―Si Dongjunie está hambriento, es posible que quiera comer también al despertar―habló el chef, dejando los platos en el mueble y dando media vuelta, recibiendo al príncipe entre sus brazos― ¿Estás bien? Sehun pensó que quizá el padre de Dongjunie le había contado lo que había pasado con el hombre malo, por lo que no preguntó. ―Sí, me siento más tranquilo, ya no tiemblo―demostró su punto elevando sus manos, el omega de hombros anchos sonriendo y tomando las manos más pequeñas, dándoles un beso―La comida de hyung hará que me sienta mucho mejor, siempre lo hace. ―Y yo siempre estaré encantado de cocinarles, así que si quedan con hambre, no duden en decirme―le dio un beso en la mejilla. ―Bien, tengo que volver a mi puesto―hizo una mueca Juwon, viendo la mueca asustada en el príncipe― ¿Podrías quedarte con ellos un tiempo, hyung? ―Claro que sí, no te preocupes por eso―le sonrió a Juwon, haciendo que el alfa se tranquilizara y sonriera también―Yo me quedo con ellos lo que sea necesario, ve a trabajar y dile a Jihonie y Hannie que estoy con ellos. ―Muchas gracias―dio una pequeña reverencia a su amigo mayor, dándole una última mirada a Sehun―No te preocupes ¿Bien? Ese tipo no volverá a acercarse a ti, ni ningún tipo de su clase. ―Gracias, hyung. Confío mucho en usted. Juwon tuvo que irse y Minjoon ayudó a Sehun a acomodar la bandeja sobre la cama, para que pudiera comer sin temor a que se cayera algo sobre el colchón. Ambos habían comenzado a hablar sobre temas varios, el príncipe intentando escuchar más que hablar, porque no quería que la comida masticada se viera. ―Entonces ¿Qué es eso diferente que has sentido últimamente? ―preguntó interesado el de hombros anchos, haciendo que Sehun tragara el último bocado, dejando la bandeja a un lado. ―No sé si es algo diferente, pero se siente un poco raro, hace unos días―se encogió de hombros, no siendo muy bueno dándose a entender cuando ni siquiera él se comprendía―Es solo que siento cálido el pecho cuando estoy con Dongjunie, pero en situaciones más…específicas. El mayor ladeó ligeramente la cabeza con curiosidad. ― ¿En qué situaciones, cariño? ―Bueno, cuando estábamos jugando en el hogar con los demás niños, ambos nos escondimos en la copa del árbol sin planearlo, por lo que lo asusté un poco por bromear y se molestó un poco―sonrió, tomando su postre para darle una probada, siguiendo cuando terminó de tragar―Y me gusta cuando se enoja un poco, porque se ve muy lindo, más lindo de lo normal. Minjoon se mordió el labio inferior al escuchar aquello, intentando regular la enorme sonrisa que quería aparecer en su rostro, dejando al príncipe terminar. ―También estuvimos bastante cerca y no sé, simplemente me puse mucho más tímido que antes―suspiró, tomando otra cucharada de su postre mientras veía a su mayor con ojos redondos, atento a su respuesta. ―Bueno, decirte que ustedes siempre han tenido una relación muy bonita y es algo que nos queda claro a todos ¿No? ―el menor asintió―Y es normal que estos sentimientos puedan cambiar con el tiempo y ser mucho más fuertes e incluso de formas diferentes. Ustedes hablaban mucho sobre ser pareja cuando eran un poco más pequeños, decían que reinarían juntos y que se querrían hasta el final. Las mejillas del príncipe se colorearon de rojo. ―Lo sé, no lo olvido y quiero que sea así, aunque ya no lo digamos tanto como antes―tomó una cucharada más y la extendió a la boca del adulto, para que comiera también― ¿Ser pareja hace sentir así? Me refiero, que para ser su pareja ¿Nuestros sentimientos deben cambiar? El mayor tragó y movió la cabeza de lado a lado rítmicamente. ―Ustedes pueden seguir sintiendo amor de amigos aunque sean pareja, pero además de ese amor de amigos, van a tener un amor diferente, que es el que se siente por tu pareja―intentó explicarle de la mejor manera que pudiera, porque tampoco era muy bueno explicándole a niños―Tus padres fueron amigos durante años y ahora son pareja, sus sentimientos…Mejoraron, por decirle de alguna forma y ahora es una combinación que hace una relación muy fuerte. Sehun asintió al comprender, sabiendo parte de la historia de sus padres y era algo que siempre le había gustado, en especial por lo valientes que habían sido sus padres. Él no sabría qué hacer si de repente perdía a sus padres y tuviera que tomar el mando de un reino de la noche a la mañana, además de perder a su mejor amigo y darlo por muerto. Sabía que tanto su padre omega como su padre alfa habían pasado por cosas horribles y por eso los admiraba totalmente. ―Te recomiendo que no pienses demasiado las cosas, déjalas fluir―la voz de Minjoon hizo que regresara la vista a él―Hay cosas que solamente debemos dejar que pasen o no, estos temas también son parte de ello. Si tienes alguna duda en el proceso puedes hacerla, pero no es necesario que analices cada paso. ―Tiene razón, hyung. Gracias por escuchar y dar consejos buenos―el mayor sonrió encantado, estirando sus manos para tomar las contrarias, apretándolas con cariño. ―No es nada, cariño. Siempre estaré aquí. Sehun se levantó sobre el colchón y caminó hasta donde el mayor estaba sentado, colocándose a su lado y hundiéndose en un abrazo, sintiéndose confortado por las feromonas del omega, las cuales transmitían seguridad. En ese momento, un quejido de parte de Dongjunie se escuchó, haciendo que ambos lo vieran. ― ¿Dongjunie? ―preguntó Sehun con voz baja, acercándose al castaño para poder verlo, notando que tenía una mueca de incomodidad― ¿Qué sucede? ¿Te duele algo? Un olor diferente comenzó a expandirse por la habitación, haciendo que Minjoon exhalara asustado mientras se levantaba, en cambio Sehun se mantuvo quieto e hipnotizado, sintiendo el olor entrando por sus fosas nasales y haciendo estragos en su pecho. ―Vámonos de aquí, ven Sehunie―tomó su mano para bajarlo de la cama y salir, pero el menor no se movió de su lugar, sino que se acercó más a Dongjunie, queriendo oler más. ―Oh, no. Vamos, vamos―Minjoon tomó al príncipe por debajo de sus axilas y lo cargó con algo de dificultad, ya que el menor estaba intentando ir hacia donde estaba el castaño y claramente no lo dejaría en ese estado. Salieron de la habitación y Minjoon cerró la puerta, pidiéndole a un alfa de la tropa que les avisara a los reyes y a Juwon que Dongjunie se estaba presentando.
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