―Lo lamento mucho, pero no podemos dejarlos juntos.
Aquellas palabras hicieron que abriera sus ojos con pesar, sintiendo el sueño mantenerse en su cuerpo, pero sintiendo mayor curiosidad aún dentro de su inconsciencia.
Era temprano por la mañana y el pequeño Sehunie se había despertado por la voz que parecía ser de su padre alfa, no sabiendo con quién estaba hablando, porque su voz era seria, no dulce como cuando le hablaba a su otro padre o a él.
―Lo entendemos, pero ellos escucharon a sus hijos hablar de una pijamada y ahora están emocionados―aquello hizo que frunciera el ceño, bajándose rápidamente de la cama para poder acercarse a la puerta que dividía su habitación de la de sus padres por dentro, esta encontrándose abierta, por lo que se colocó pegado a la pared para no ser visto―No sabemos cómo decirles que no están invitados.
―Los entendemos y saben el aprecio que les tenemos y que nos gustaría que nuestros niños se llevaran bien con los mellizos, pero no es así y no vamos a arriesgar a los pequeños―esa vez fue la voz de su padre omega, quien también hablaba algo serio.
―Los niños deben aprender que no siempre será lo que ellos quieren, eso es parte de la disciplina que deben conocer―Sehun asintió para sí mismo, porque sabía que no siempre se puede tener todo―Nuestros niños les temen a sus hijos y ustedes como padres, saben que no vamos a exponerlos.
Hubo silencio por varios segundos y Sehun sentía sus manos picar por la curiosidad, y que quería ver qué estaba pasando.
Se acomodó sobre el suelo y comenzó a inclinar su cabeza para poder ver por el marco de la puerta, intentando el ser silencioso y sigiloso, logrando ver a sus padres y los reyes de Ulsan.
―Tienen razón, lamentamos el haber venido a esta hora por algo así, sabemos que nuestros hijos han sido muy malos con sus niños―Sehun vio el rostro de la reina, quien estaba notablemente triste y apenada.
Se sintió mal por ella.
―Y estamos intentando disciplinarlos mejor, pero no es fácil―en ese momento Sehun comenzó a tambalear, cayendo de espaldas sobre el suelo y soltando un quejido, haciendo que los adultos vieran hasta su habitación, no logrando verlo.
― ¿Cariño, despertaste? ―Sehun se sobresaltó mientras se levantaba, comenzando a frotar uno de sus puños sobre sus ojos, para hacer ver como si acababa de despertar.
―Sí, papi―habló bajito, saliendo de su escondite para llegar hasta donde estaba su padre alfa, extendiéndole los brazos para cargarlo.
Sehun colocó su cabeza en el pecho de su padre, viendo con ojos redondos a los reyes de Ulsan, quienes lo veían con una sonrisa.
―Pueden hacer pijamada con los mellizos―dijo bajito, haciendo que le prestaran atención todos en la habitación.
― ¿Cómo, cariño? ―preguntó Jiho, ya que no le había entendido.
―Los reyes, pueden hacer una pijamada con los mellizos, ustedes―los mencionados asintieron lento al haber comprendido―Los papás de Dongjunie hacen pijamadas con él, mis papis y yo también. Ustedes pueden.
El rey de Ulsan sonrió de lado, acercándose un poco.
―Es una excelente idea, muchas gracias―Sehun asintió rápido, feliz de que ahora no estaban tristes―Por cierto, queremos disculparnos con ustedes por el comportamiento de nuestros hijos.
―Ustedes no tienen que pedir perdón, rey. No hicieron mal.
Ambos reyes de Busan se sintieron muy orgullosos en ese momento, el alfa comenzando a dejar caricias en la espalda contraria, emocionados.
―Pero queremos darles algo en compensación, no lo sé ¿Qué les gusta comer? ―Sehun abrió los ojos interesado, despegando su rostro del pecho contrario, viendo a sus padres con duda, ya que no sabía si aceptar o no.
Ambos asintieron, por lo que el menor regresó su vista en el rey Kwan.
―Nos gusta el yogurt con galleta, el que prepara Minjoon hyung―dijo con algo de pena, porque no se sentía del todo cómodo pidiendo, pero sí quería yogurt con galleta―También el helado de fresa con queso, pero no venden aquí, lo probamos en Seúl cuando viajamos.
Ambos reyes vieron ahora a los mayores.
―Si le damos alguna compensación a algún trabajador quizá pueda conseguirnos ese helado tan difícil de conseguir ¿No creen? ―preguntó al reina, haciendo que Sehun abriera más sus pequeños ojos, no creyendo que irían hasta Seúl por el helado.
― ¿Sí? ¡Sería muy bueno! ―habló más alto, ya que ese helado era suficiente como para dejar la pena de lado.
―Bien, hablaré con el cocinero Minjoon para poder comprarle ese Yogurt con galleta y que les traiga el delicioso postre, probablemente mañana por la mañana podrán tener el helado―Sehun asintió rápidamente, encantado con la idea.
―Gracias, reyes―dio una pequeña reverencia aún en los brazos de su padre, para después volver a acomodarse sobre el pecho del contrario.
―No es nada, gracias a ustedes.
···
Soltó una carcajada mientras se lanzaba sobre la cama, sintiendo el cuerpo de Dongjunie acercarse al suyo de repente, por el peso que había generado en el colchón.
― ¡Malo, malo! ―escuchó los chillidos del castaño, ambos acomodándose sobre el colchón para poder sentarse, ya que estaban muy despeinados por haber saltado sobre el colchón como locos.
― ¡No soy malo, gané! ―El televisor estaba encendido con un programa infantil en él, por lo que se habían puesto a bailar con los personajes cuando una canción animada comenzó a escucharse.
―Pero no hay premio, así que no importa―le sacó la lengua, haciendo que el pelinegro comenzara a reír de nuevo, no enojándose en absoluto por aquel gesto.
De pronto, la puerta interna fue tocada, por lo que Sehun corrió para poder abrirla, encontrando a su tío Minjoon en la puerta, con vasos grandes del Yogurt helado con galletas que los reyes de Ulsan les habían mandado.
― ¡Tío Minjoon! ―chilló emocionado, dejando la puerta abierta para que el mayor pasara, Dongjunie comenzando a saltar sobre la cama con emoción al ver los postres, haciendo que el mayor sonriera en grande.
―Hola pequeños, les traje los postres y galletas extras para que coman―Sehun se subió a la cama nuevamente, comenzando a saltar junto al castaño.
―Gracias, gracias―canturrearon ambos mientras seguían con sus brincos, haciendo que el omega sonriera también, estirando sus brazos para poder recibirlos y abrazarlos.
Ambos menores se lanzaron con cuidado hacia él, Dongjunie claramente manteniendo su nuevo peluche favorito entre sus brazos, haciendo que el cocinero lo notara.
Le habían comentado sobre el detalle que el príncipe había tenido con el castaño y realmente no le sorprendía para nada, mucho menos al conocer perfectamente a los padres del niño y al mismo príncipe. No dudaba que esos detalles comenzaran a evolucionar con el tiempo y si era sincero consigo mismo, estaba bastante emocionado de ver aquello, porque sabía que esa relación no era algo pasajero.
― ¿Cómo han estado? ¿Esos mellizos molestos ya no se acercan? ―preguntó mientras acariciaba el cabello de ambos.
―No, ya no se acercan―dijo Dongjunie.
―Nuestros papás no quieren que se acerquen, es mejor―dijo Sehun para complementar, el cocinero asintiendo completamente de acuerdo.
―Es lo mejor, tienes razón―se inclinó para besar ambas frentes, haciendo que ambos niños soltaran risitas encantadas―Bueno, disfruten sus postres y si quieren algo más, no duden en pedírmelo. Saben que les cocino lo que quieran.
―Muchas gracias, Minjoonie hyung . Lo amamos mucho―Sehun le dejó un beso en la mejilla al mayor, siendo imitado por Dongjunie.
― ¡Ay! Ustedes hacen que tener hijos se vea como algo hermoso―sollozó en broma, soltando a los niños para que pudieran tomar sus postres y el regresar a la cocina―Coman despacio o sus pancitas van a doler.
― ¡Gracias!
Sehun vio que el mayor dejó la puerta abierta, pero como no le molestaba la dejó así, sabiendo que sus padres estaban en la oficina en ese momento.
―Minjoonie hyung hace los mejores postres, todo lo que cocina es rico―comentó Dongjunie antes de tomar una cucharada del postre, comenzando a bailar sobre su lugar por los deliciosos sabores.
―Lo es, mis papás también dicen eso, todos―dio un bocado también a su postre, comenzando a moverse de lado a lado junto a Dongjunie.
Cuando terminaron sus postres, sus panzas estaban llenas, por lo que se acostaron un momento en la cama mientras seguían viendo la serie animada, sintiendo cómo el sueño comenzaba a llegarles poco a poco.
―Papi dijo que vamos a viajar―habló bajito, haciendo que Sehun lo viera rápidamente, porque no sabía nada de eso.
― ¿A dónde van a viajar? ―se despertó de momento, estando más interesado en saber más sobre eso que dormir.
―Papi dice que iremos a ver a los abuelos, yo también los extraño, así que iremos en dos días. Después de las clases―el castaño se acomodó de lado, para poder quedar frente a frente al pelinegro, aunque sus ojos se estaban cerrando por el sueño―Te extrañaré, pero le diré a la abuela que haga del queso que nos gusta y traeré mucho.
― ¿Cuánto tiempo te irás? ―preguntó con un pequeño puchero, acomodándose más cerca de su mejor amigo.
―Tres días, dijo papá―habló con voz somnolienta, su peluche siendo demasiado cálido como para no caer dormido en poco tiempo―Te voy a extrañar los tres días, pero podemos hablar por teléfono.
Sehun sonrió pequeño mientras asentía, pensando en que serían días aburridos sin Dongjunie.
Desde que eran pequeños, eran pocos los días en los cuales se habían separado o al menos en donde ambos tuvieran la consciencia suficiente como para recordarlo. No había muchos niños en el castillo y tampoco es como si fuera amigo cercano de los que estaban ahí, por lo que no tendría mayor compañía en ese día.
Además de que nadie podía reemplazar a Dongjunie.
― ¿Hablaremos todos los días?
―Todos, le pediré a mi abuela que me deje usar su sofá, junto al teléfono―sonrió, haciendo que el pelinegro asintiera, un poco más tranquilo― ¿Me vas a extrañar todos los días?
―Sí, todos los días.