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1918 Palabras
Suspiró mientras veía la gran canasta que estaba sobre su cama, no comprendiendo qué era esa cosa enorme que estaba sobre el colchón, en especial porque nadie le dijo que recibiría un regalo. No era su cumpleaños, tampoco una fecha importante, así que no comprendía nada. ― ¿Es su regalo? ―preguntó cuando sus padres llegaron, viendo con una mueca la enorme canasta que estaba en el centro del colchón. ―No, mi amor. Es de la familia real de Ulsan para ti. El castaño frunció el ceño al escuchar aquello, no queriendo saber nada sobre el mellizo de la familia real después de todo lo que había hecho, a pesar de que ya habían pasado tres días desde aquello. ― ¿Es de los reyes o del mellizo? ―intentó inspeccionar antes de acercarse, ya que como le había dicho a Sehun, él no quería recibir nada de ese niño. ―De la familia, cariño. Dale un vistazo, son cosas que te gustan y ya verificamos que no hubiera nada malo de parte del mellizo―aseguró Yejun mientras se acercaba a su cachorro, agachándose a su lado para poder abrazarlo, dándole un pequeño beso en la mejilla. ―Bueno, solo veré y si no me gusta podemos devolverla―el padre asintió, sabiendo que el menor no querría devolver las cosas al verlas, pero aceptaría cualquiera que fuera su decisión. ―Claro. Dongjunie se acercó al colchón y se subió sobre la cama, ya que el nudo estaba bastante alto y no podría desatarlo desde el suelo. La canasta estaba envuelta con un papel de color rojo semitransparente, en donde se podía ver que había muchas cosas, pero no exactamente qué. El menor desató el nudo con paciencia y comenzó a bajar el papel con cuidado, porque pensaba que podrían reutilizarlo para algún regalo. ― ¡Oh! ¡Son muchas cosas para pintar! ―chilló emocionado, lanzando a volar la tarjeta que estaba pegada al papel decorativo, no dándole importancia― ¡Muchas cosas! El menor chillaba emocionado mientras sacaba todo de la canasta, dejándolo con cuidado sobre la cama, porque no quería que se dañara nada. Había muchas paletas con acuarelas, pinturas mate y distintos tipos de materiales para pintar. Miles de tonalidades y proporciones, además de cuadernos, canvas de distintos tamaños para poder pintar, colores, lápices y pinceles de todos los tamaños posibles. ― ¿Aún quieres devolverlo? ―preguntó con gracia Juwon, viendo sorprendido todo lo que había llegado en la canasta, porque no pensaron que serían tantas cosas. ―No, papá. Me gusta mucho, creo que puedo utilizarlo muy bien―asintió mientras abrazaba una de las cajas con muchas pinturas, haciendo que ambos adultos sonrieran encantados por su hijo― ¿Por qué recibí un regalo? Yejun vio la pequeña carta en el suelo y se agachó para poder tomarla, extendiéndosela al menor, quien dejó las pinturas con cuidado sobre la cama y la tomó. ―Querido Dongjunie, lamentamos mucho…lo que pasó en la fiesta. Wooju se siente a-apenado por lo sucedido y no…no quiere que tengas malos pensamientos hacia él, quiere ser mejor―el castaño hizo una mueca ante aquello, viendo de reojo a sus padres antes de volver a leer―Él nos dijo que te gusta mucho pintar, por l-lo que pensamos que sería buena idea el mandarte a-algunas cosas para que seas mucho mejor en tu talento. Espero nos disculpes y le des a Wooju una oportunidad para demostrar que…que va a cambiar. Los padres habían leído la carta antes y realmente no estaban del todo cómodos con lo que decía, porque ese niño había demostrado mucho, menos un interés sincero por ser mejor. Pero prefirieron el saber la opinión de su hijo sobre el asunto, principalmente porque era el más involucrado en el problema. ― ¿Qué opinas? ―preguntó Juwon, manteniendo a su pareja cerca, ambos viendo al menor. ―Uh, no me gusta que las personas prometan cosas y no cumplan, no sé si Wooju va a cambiar en serio, pero creo que no―se encogió de hombros, dejando la carta dentro de la canasta vacía―Acepto las disculpas de sus padres, pero no las de Wooju, porque debe disculparse frente a Sehunie y yo. El menor se bajó de la cama con cuidado, dándole un vistazo a sus cosas nuevas, para después acercarse a sus padres. ―Los regalos son lindos y creo que puedo usarlos muy bien, pero no quiero que el mellizo busque mi perdón con regalos, solo quiero que se disculpe sincero y ya―se encogió de hombros, sonriendo mientras se abrazaba al torso de su padre omega―Pero las cosas me gustan mucho, quiero usarlas con Sehunie. ―Claro que sí, mi vida. Todo es tuyo y puedes usarlo como desees, solamente que no podemos llevarnos todo al castillo―le dio una caricia en sus rizos cortos―Prepara lo que quieres llevar y nos vamos. ··· Dongjunie había llenado su mochila de cosas para pintar, más que todo para enseñárselas a Sehun, porque sus padres le habían dicho que era mejor dejar todo en casa y llevar solamente lo que se utilizaría en el día. ―Entonces el mellizo te mandó este regalo para que le creas y lo perdones por lo que hizo el día de la fiesta―afirmó, aunque su tono era más de pregunta que de afirmación. ―Fueron sus padres, no él―aclaró, tomando entre sus manos uno de los materiales para que Sehun lo oliera, sorprendiendo al más alto―Huele, tiene olor a galletas, como la madre de Wooju. El príncipe olfateó más, logrando encontrar levemente el olor mencionado, haciendo que se sintiera más tranquilo. ―Bueno, todo es muy bonito y será muy bueno para ti, ya que pintas muy bien, también―le sonrió mientras veía los materiales que había llevado sobre la mesa de la oficina de sus padres, ya que esperaban para poder ir a clases. ―También puedes usarlas tú, quiero compartir todo contigo―ambos comenzaron a ordenar las cosas nuevamente en la mochila, para no dejarlas regadas y que algo se dañara por algún descuido― ¿Quién nos dará la clase de defensa personal? ― ¿No sabes? Será tu papá―aquello hizo que los ojos del menor se abrieran en grande, soltando un chillido emocionado mientras terminaba de guardar todo, cerrando la mochila con cuidado. ―Me gusta que sea papá, será bueno y divertido―explicó mientras tarareaba contento, dejando la mochila en el suelo, para poder tomarla después de las clases e ir a pintar. ―Tu papá me agrada mucho, pero cuando trabaja me da miedo―comentó Sehun mientras tomaba la mano contraria, ambos saliendo de la oficina. ―Ese es el punto de papá, que la gente tema cuando lo ve, así no lo molestan. Pero papá es muy amoroso, me lleva en sus hombros cuando quiero y juega siempre con papi y yo―aquello hizo que Sehun sonriera, porque le gustaba la familia de su mejor amigo. Pensaba que ambos tenían buenas familias, amorosas y cuidadosas. ―Lo sé, es muy buen padre. Ambos llegaron hasta el patio trasero, en donde Juwon había colocado unas colchonetas, para que los niños pudieran estar descalzos sin tener que llenar sus caletas con tierra o trozos de césped y evitar alguna caída. ― ¡Hola, papá! ―el menor se soltó del agarre con Sehun y corrió hasta el adulto, quien lo recibió con una gran sonrisa, abrazándolo. Por su trabajo no se podían ver tanto tiempo en el día, pocas veces podían comer juntos o pasar algunas horas juntos antes de tener que ir a dormir, por lo que el detalle de darle las clases de defensa personal era algo que alegraba a ambos. ―Hola, mi amor―dejó un beso tronador en su mejilla, haciendo que el castaño riera―Sehunie ¿Están listos para comenzar? ― ¡Sí! Ambos estamos listos―asintió Sehun con una gran sonrisa también, quitándose los zapatos. La primera clase fue específicamente para darles a conocer lo que harían en aquellos meses y que no necesitarían el usar algo extra para la defensa, sino que era algo más por emergencia, en donde pudieran evitar un altercado como el anterior. Habían practicado su postura y cómo colocar el cuerpo ante algún ataque, para evitar que el contrincante pudiera tener oportunidad de lanzarlo o algo similar. ―Bien, como eres un alfa dominante, tu fuerza es mayor a la de mi Dongjunie―explicó el adulto mientras se sentaba a un costado de los niños, quienes estaban parados frente a frente―Por lo que intenta no ser muy brusco, empuja y ve aplicando más fuerza poco a poco. Sehun hizo una mueca, viendo a su amigo en la posición indicada por el adulto, en donde uno de sus pies estaba apoyado más atrás que el otro, para darle estabilidad. ―No lo quiero empujar―dijo para después apretar los labios. ―Es solo para probar lo que les comenté de la estabilidad, no es necesario que lo derribes―lo consoló, porque él tampoco pensaba que fuera útil que lo empujara. ―Bueno. Sehun colocó sus manos sobre los hombros de Dongjunie y ejerció fuerza de golpe, intentando empujarlo, pero no logrando moverlo. ―Fue suave, no sentí nada―se quejó Dongjunie, porque él realmente quería ver la prueba y no podía sentirlo si lo empujaba muy suave―El mellizo no me empujó suave, así que no funciona así. Ambos alfas soltaron un bufido ante la mención del mellizo, ya que ambos seguían resentidos. ― ¿Eso es parte de ser alfa? Hacer ruidos así―rio el castaño, ya que claramente había notado la acción coincidente entre ambos. ―No lo sé, lo sabrás si eres uno también―comentó Sehun mientras se acercaba nuevamente, para poder empujar. ―Yo no quiero ser alfa, quiero ser omega como papi―comentó seguro, manteniendo la posición de defensa―Papi y Jiho hyungie son muy bonitos y elegantes. Quiero ser bonitos como ellos. ― ¿Nosotros no somos bonitos y elegantes? ―preguntaron ambos alfas, haciendo que Dongjunie se quejara y dejara su posición de defensa, cruzándose de brazos. ―Son muy bonitos, pero no elegantes―aclaró, viéndolos a ambos―Papá tiene muchos músculos y es grande, yo no quiero ser grande y con músculos. Me gusta el cuerpo de papi. ―Yo no tengo músculos―se quejó Sehun. ―No, pero desde que eres alfa creces más rápido y serás grande como papá―aquello hizo que el mencionado se viera a sí mismo por un momento, sabiendo que sí, había cambiado desde aquel día. Más que un estereotipo, era parte del crecimiento de alfas y omegas. Normalmente, por las feromonas y hormonas, los alfas tendían a presentar un cuerpo más ancho y con músculos prominentes. En cambio los omegas, solían formar curvas más pronunciadas en sus cuerpos y facciones definidas, cosa que a Dongjunie le gustaba mucho. ―Bueno, si quieres ser un omega, esperemos que seas uno muy bonito―le dijo su padre mientras le acariciaba la mano―Ahora, continuemos. Sehun sonrió de lado mientras veía a Dongjunie, pensando en que sería muy bonito y elegante, sin importar que se presentara como alfa, omega o como un beta.
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