La fiesta había terminado y Azul, agotada, se dirigió a su habitación. Sin embargo, una inquietud la impulsó a levantarse de nuevo. Decidió ir a la habitación de David, queriendo asegurarse de que no hubiera metido a Karen allí, como temía. Al entrar, se dio cuenta de que la habitación estaba vacía. Un suspiro de alivio salió de sus labios, pero algo la impulsó a acercarse al vestidor. Allí, tomó una camisa de él, la levantó y comenzó a inhalar su aroma, un gesto involuntario que la hizo sentirse cerca de él, a pesar de la distancia que a veces los separaba. En ese momento, la puerta del baño se abrió y David salió envuelto en una toalla, su cabello mojado goteando sobre su cuello. Sus ojos cafés se posaron en Azul, atrapándola en su mirada. Azul se sonrojó al instante, sintiendo cómo la

