—“Adam estaba allí de pie, mirándome y sosteniendo un ramo de rosas entre manos. Mi respiración se aceleró y le sonreí. Era el, yo lo sabía. Hasta me temblaban las manos”— Christine Kavanaugh. Al llegar a casa, lo primero que hice fue revisar el buzón. ¿Adivinen a quien le había llegado una carta? Si, a mí. Por extraño que parezca, la nota no tenía nombre, solo una citación en un restaurant mañana a las 6pm. Me daba mucha curiosidad saber quién era. Claro que tendría precaución, podría ser un secuestrador, pero mente positiva. Quizás por primera vez pasaría San Valentín con alguien. Aarón y yo, jamás tuvimos la oportunidad de celebrar San Valentín puesto que tuvo que viajar fuera del país con sus padres, y mejor así. Sabía que quería reconciliarse conmigo para pasar ese día juntos, el t

