Todo sigue igual

1292 Palabras
Jeremy se retiró y quedé realmente pensativa con su nueva petición: casarnos en una isla… ¿Acaso se había vuelto loco? Me quedé de pie unos segundos en la sala y entró mi padre. ―¿No es fabulosa la idea de Jeremy? ―Papa… ¿acaso tuviste algo que ver con esto? ―Claro que no, es su idea y la comparto 100%. ―¡Es una locura! ―Te ama y… ―No se trata de amor, se trata de que todo está prácticamente listo y de pronto sale de tu despacho con ese cambio. ―¿Qué estás insinuando? ―Por favor―dijo mi madre―. ¿Van a discutir? ―Mamá, ¿acaso no te das cuenta de que algo extraño está sucediendo? ―Solo veo a un hombre enamorado que quiere darte la mejor boda de todas―respondió ella. ―Eso lo entiendo, pero ustedes saben lo que yo siento―Toqué mi corazón con la palma de mi mano―. Acepté casarme con él, sí, lo sé, me agrada, es un hombre especial, pero no lo amo y nunca lo haré. No quiero apresurar nada. ―¡Ni se te ocurra cancelar la boda!―vociferó mi padre preocupado. ―No he dicho eso, papá… Miré a mis padres enojada y corrí a mi habitación para intentar escapar de la realidad que me arropaba sin ningún control. Mientras la fecha de la boda más se acercaba, más miedo sentía y más me alejaba de Brandon. Sé que no debo pensar más en él, que ya esta más claro que el agua su rechazo, su despedida silenciosa, su ausencia; pero no era nada fácil estar ahora con Jeremy y que mi corazón aún ardiera por Brandon, solo por él. Me acosté llorando abrazando a mi almohada y deseé con mucha fuerza retroceder el tiempo; que ese día que Brandon me dijo que se tenia que ir nunca hubiera ocurrido; que todo siguiera igual cuando éramos felices y todo para nosotros era perfecto, pero la realidad me golpeaba con fuerza al observar mi anillo de compromiso con Jeremy. Ya no había vuelta atrás, además había ayudado a papá con un dinero; me sentía en deuda con él. Intenté dormir para calmarme y mi madre entró a mi habitación. La sentía diferente, como si algo me ocultara, pero en realidad ahora desconfiaba de todos. ―¿Puedo pasar? ―dijo al abrir un poco la puerta. Alcé mi mirada y levanté mis hombros en señal aprobatoria―.¿Estas bien, hija? ―Se acercó a mi cama, se sentó a mi lado y acarició mi cabello. Al sentir su tacto y su cariño no pude evitar desvanecerme; y aun con mi almohada entre mis brazos, lloré como nunca había llorado. En ese instante mi mama se limitó a permanecer en silencio y su mano continuo acariciando mi cabello y mi espalda, mientras los brincos de mi llanto se notaban en mi agitado respirar. Me sentía vulnerable y triste. ―¿En qué momento llegué hasta este punto? ―dije alzando mi mirada haciendo contacto visual con ella. ―En el momento en que decidiste darle la oportunidad a tu felicidad… ―¿A esto le llamas felicidad? ―Quisiera que así fuera… ―Siento que mi corazón está pequeño, que no tengo fuerzas, que no quiero levantarme de aquí. ―No digas eso, mi niña… Eres una mujer maravillosa y ahora tienes a tu lado a un hombre bueno, que te quiere de verdad. Se que serán muy felices. ―A veces siento eso mismo, pero no ha sido fácil. ―Lo sé… y con respecto a la boda en la isla, no debería ser un problema. ―Tienes razón, pero siento que todo es muy extraño… ―Habla bien con Jeremy y seguramente llegarán a un acuerdo… Él solo quiere casarse―sonrió. ―Si solo quisiera eso, ¿por qué quiere que nos casemos en un lugar escondido?… no sé qué pensar. ―No pienses y déjate querer por él, a su manera. No es primera vez que el actúa así. Varias veces te ha sorprendido con un viaje sorpresa para almorzar en Paris… ―Esto es diferente… ―Todo esto tiene nombre y apellido: Brandon Page… ¿Cierto? ―Por más feliz que sea con Jeremy, nunca ocupará su lugar… ―Mejor me ahorro mi discurso―dijo mi madre apretando sus labios. Ella siempre intentaba que lo que sentía por Brandon desapareciera por mi bien, pero eso nunca. Ahora no esté a mi lado, pero eso no cambia lo que siento. Mi mamá se retiró y pasé toda la noche llorando. Jeremy me llamó varias veces, pero no tenía deseos de atenderle, de hablar con él y hacer como si todo siguiera normal. Me sentía perdida y quebrada en pedacitos. A la mañana siguiente abrí mis ojos y Jeremy estaba en mi habitación, sentado en un sofá pequeño que reposaba en la esquina junto a mi cama. Me asusté al verlo, pero mi padre también estaba ahí, recostado sobre el marco de la puerta. ―Buenos días…―dijo mi padre con una sonrisa enorme―. Los dejaré solos. ―¿Jeremy? ―dije nerviosa. Me puse de pie, entré al baño para cambiarme rápido y Sali de nuevo―. ¿Qué haces aquí? ―Hablar con mi prometida… ―No tenías que llegar hasta mi habitación―Crucé mis brazos un poco enojada por su atrevimiento. Él siempre había sido muy respetuoso y verlo ahí me molestó un poco. ―Ángeles… soy tu pareja―Se acercó para abrazarme, pero en ese momento no quería. Coloqué mi mano en su pecho y lo aparté de mi espacio―. ¿Qué te sucede? ―¿En serio me estás preguntando eso? ―¿Te refieres a lo de ayer? ―Obvio… ―respondí enojada. ―No entiendo por qué no te agrada la idea de casarnos en una isla―dijo un poco alterado. ―No eran los planes… ―Entonces cásate conmigo hoy mismo―Se acercó y me abrazó con fuerza contra su cuerpo. ―¿Se puede saber qué te sucede? ―No quiero ni puedo esperar… ―¿Por qué? ―Te amo…. ―Eso no es un motivo. ―¿Ah, no? ―No… ―añadí aún envuelta entre sus brazos, levanté mi mirada y me encontré con la suya. ―Bebé… eres mi vida―Acarició mi frente y mi espalda…―. Lo que sea por verte feliz, junto a mí. ―Entonces… deja todo como está. En tres meses es la boda. ―Es que es tanto tiempo que… ―Te prometí que me casaría contigo, no solo por lo que has hecho por mi padre, sino porque te aprecio. ―¿Algún día llegarás a amarme? Pensar en amar de nuevo parecía ser un reto muy difícil para mí. No podía negar que Jeremy era guapo, elegante, alto, carismático, detallista, responsable… podía hacer una larga lista con sus cualidades, pero amor era otro nivel que ya estaba ocupado. ―Ya hemos hablado de esto… ―Sí, pero no entiendo por qué es tan difícil para ti amarme… ―Por favor… ―Lo se: no quiero presionarte, solo quiero estar a tu lado siempre… ―¿Todo sigue igual…? ―Prometes también que todo sigue igual. ―Sí… ¿por qué deberían cambiar? ―No lo sé… No sabía qué responderle a Jeremy en ese momento. Me sentía contra la espada y la pared, sin salida, sin opciones, sin decisiones… decir sí, y comprometerme con esa diminuta palabra de dos letras; era sin duda la despedida definitiva de Brandon. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR