El grupo había encontrado una cueva que bloqueada la magia por completo, perfecta para ocultar la magia de dos poderosos prodigios y un vampiro de la realeza. Zafiro y Gill habían optado por encapsular a Draca y Gela en unos collares que les prestaron el conde y su asistente, ya que su presencia era de magia pura, sin contar que cada dragón medía como cinco metros de alto y los encontrarían más rápido en ellos a la vista. Ahora todos estaban sentados frente a una fogata que a Gill le había tomado una hora encender bajo las constantes quejas de Zafiro. Gael había recolectado unas frutas para los chicos y algo de agua, según él todavía eran unos niños y necesitaban comer y recuperar fuerzas. Zafiro lo miró raro y aceptó las frutas sin decir nada, la verdad no le había quedado tiempo para

