Axel Kendra me demostró que es la mujer idónea para mí, aunque sé que no debería envolverla en este mundo, ella mismo lo hizo, me dejó perplejo cuando tomó el arma con tanta propiedad que me hipnotizó y también me encendió como cuál hoguera, si no fuesen por las circunstancias fuese hecho mía en ese preciso instante. Mi pulso se elevó, se veía exquisita empuñando el arma, a simple vista es una dama indefensa, pero no mi Kendra es una dama con temple de acero, con un corazón de oro. Todo salió muy bien gracias a mi preciosa esposa, ya puedo estar completamente tranquilo que mamá, mi hija y la madre de bebé descansan en paz, y nunca más utilizarán sus recuerdos para lastimarme, la verdad me duele aceptar que, si murieron, pero que estuvieran vivas no tenía lógica, yo abrace sus cuerpos, le

