Me encontraba esa tarde de viernes en una tienda de trajes junto a Cata, ya que no sabía a quién más pedirle ayuda en lo que debería usar. No sé por qué esperé a dos días antes para empezar a buscar un traje para la boda de mi mejor amigo, pero yo le advertí que yo no era de fiar. No encontraba casi nada por las fechas y los pocos trajes que hay, como soy tan flaco me quedan bailando, me veo más anticuerpo de lo que soy y Cata no había dejado de reírse de mí por esto. Le pregunté si quería venir conmigo, pero se negó, ella odia todos los eventos sociales y el mal amigo de Fernando también se negó, pero bueno, sé que es porque juega en la liga y es comprensible que tenga partido. —¿Estás seguro que no hay un código de vestimenta? Sería horrible que compres un traje azul oscuro como plan

