DANTE 10:21 a.m. Salí de la peluquería y me dirigí a la oficina, sabiendo que llegaba un poco tarde debido a la importante cita para cortarme el cabello. Por eso, me retrasé unos quince minutos. Al entrar al estacionamiento de la empresa, estacioné mi coche y me dirigí al edificio. Ximena: — Buenos días, señor Grimaldi Ximena, la recepcionista, me saludó y yo no le dije nada. Nunca lo hacía. Para mí hablar con mis empleados no era mi fuerte ni de mi agrado, ya que de eso se encargaba los de recursos humanos, no yo. Claro, pero si se trataba de mi asistente personal, debía hablarle y asociarme con ella. Así que ella era mi excepción. Llegué a mi oficina y vi que la de Zoe tenía la puerta cerrada. Se suponía que estaba trabajando, pero eso lo iba a averiguar. Siempre revisaba

