Leya

3069 Palabras
Sin pensarlo dos veces caminé deprisa hasta el escritorio, por más que buscaba con la vista al dije no había rastros era como si nunca hubiera estado allí, «no me podía permitir perder ese dije». La pluma seguía en el suelo quieta, sin ninguna brisa que la pudiera mover tan siquiera un centímetro, no había rastros de magia, me agaché con cuidado tomé la pluma entre mis dedos cuidadosamente, sintiendo su cosquilleo leve. —Helian, hoy tenemos reunión— escuché la voz de Seul tras de la puerta, haciéndome sobresaltar, rápidamente me levanté y me fijé en la puerta, nunca había una reunión tan de imprevisto. «Si Alian se entera que perdí el dije»…no quiero ni pensar en su reacción ¿Pero realmente lo perdí? Digo estaba ahí, antes de la magia, o de quién hubiera entrado a la habitación. — ¿A qué se debe tan repentina reunión? Por favor que no sea Pyme y su grupo...ya tengo suficiente con el mío— le pregunté saliendo de mis pensamientos, necesitaba con urgencia saber de dónde o a quien provenía esa magia. «La magia nunca es autónoma» Aunque aún estaba estática tal vez con la esperanza de que Layz saliera de su escondite, solo hubo un silencio profundo de parte de Seul, haciendo que todas las alarmas se activarán dentro de mí. —Se lo mismo que tú, el que me avisó fue Joel— fue lo único que informo, se le escuchaba preocupado, el ruido del viento cortándose, me indicó que él se había marchado. Volví a concentrarme en el escritorio esperanzada, pero no estaba el dije, «esto que voy a hacer es estúpido» solo ruego que no sea Layz. Cerré los ojos un segundo, y los volví a abrir con esperanza de que el dije estuviera allí, pero de nuevo no había nada. —Que mierda...— rezongué a lo bajó, «era la pluma» era obvio que era la pluma que tenía entre mis dedos la que había provocado mi inmovilidad, no ella directamente porque la magia siempre tiene un autor pero era por ella, ella le daba la entrada, Layz estaba descartada desde que escuché cómo Wace le gritaba a lo lejos. —Ceraintu— moví mis manos en círculo recogiendo el rastro de magia residual, solo era magia residual sin ningún tipo de indicio de quién fuera. Deje de mover mis manos dejando ir la magia residual que no servía para nada. Por más que lo buscaba con mi vista en el suelo por si se había caído por la brisa «tampoco estaba». Deje la pluma lentamente de nuevo en el escritorio, le di la espalda «de nuevo, intentando ver si pasaba de nuevo» pero en lo más profundo de mí, sabía que no iba a pasar nada. Nadie inteligente se atrevería a tanto. Camine hasta mi clóset y busque mi traje n***o original, que gracias a Layz mi clóset estaba completamente organizado por color, tome el traje que era de una tela extremadamente suave «pero no tanto como esa pluma». Me volví a girar hacía esta, pero estaba en la misma posición, así que sin tardar más, me fui directamente al baño a cambiarme. —·—(✷☽☾★)—·— — ¿Estás segura?— preguntó por milésima vez, ambos tocamos el piso al mismo tiempo, asentí por milésima vez. —Sí, se movió— volví a repetirle, pero esta vez sin contarle toda la historia, había solo pocos alumnos en el piso subterráneo, los cuales parecían estar nerviosos solo por vernos con el traje n***o. El ambiente estaba completamente cálido, a diferencia de los demás pisos. — ¡Te dije que esa pluma estaba maldita!— susurró con aires de grandeza, ambos llegamos a la gran puerta. Mi cuerpo se estremeció así fuera del club no traía más que malos recuerdos...aquí una vez decidieron si me iban a matar siendo una niña. — ¿Alían te dijo algo de qué iba la reunión?— negué con la cabeza. —Seul fue quien me avisó por ti, y sabe lo mismo que nosotros, él no es de guardarse estas cosas— dije sin importancia, mire a mi alrededor, varios de los chicos estaban empezando a encadenarse haciendo que los metales chocarán entré sí «la luna llena se acerca» otros pocos solo veían las cadenas con terror. Joel solo asintió entendiendo, puse la palma de mi mano en la rústica madera, haciendo que está se alumbrará de un color celeste, Joel puso la palma de su mano izquierda junto a la mía, haciendo que la luz brillara aún más. En su muñeca estaba la típica pulsera que todo estudiante sobrenatural tenía. Todo estudiante de Leyans. —Le vas a decir a Alian— me amenazó, la puerta dejó de alumbrar, y sonó la cerradura avisándonos que podíamos entrar. —No puedo, tengo que encontrar el dije, además al parecer tenemos algo más importante dentro de la habitación— dije entre dientes y abrí la puerta, dando el tema por terminado, entre a la sala, y detrás de mí entró Joel, la puerta se cerró por sí sola, no había nadie en la sala más que nosotros dos, la sala estaba como siempre «podría asegurar que es así desde que Leyans se construyó» era bastante grande, y había una gran mesa redonda de una madera casi negra en el medio, las paredes eran rusticas y blancas, en la pared frente a nosotros estaba pintado el escudo original en n***o, y en la pared derecha había una puerta pequeña de hierro, en si este lugar no transmitía nada, pero no era información oculta que aquí hace décadas se reunían para matar a los seres sobrenaturales, y a los humanos. Sin prestarle atención a Joel, me senté donde siempre, y a Joel no le quedó de otra más que sentarse junto a mí. — ¿Por qué te pusiste la falda?— preguntó con la vista fija en mis piernas, por más que era una sala cerrada, las paredes no hacían eco. No era secreto para nadie que no me gustaba la falda del uniforme, pero me gustaba menos el pantalón así que no me quedaba de otra, pero la falda del uniforme n***o original, extrañamente no me fastidiaba como las otras. Me encogí de hombros y con las manos intenté quitar cualquier arruga de esta. — ¿A caso no puedo ponerme el uniforme reglamentario?— dije de mala gana. —No tienes el uniforme n***o, ¿No es así?— no quitó su mirada de mis piernas. —Deja de verme las piernas porque si sigues así vas a terminar en medio del bosque con los lobos— Lo amenace, mire hacia la pared blanca frente de mí, el solo sonrió sin mostrar los dientes y se quedó mirando fijamente hacia mí la cara, no me gustaba hablar más que lo necesario en esta sala, era raro sentir como las paredes aparentaban escuchar, lo hacían en cierto sentido. El seguro de la puerta resonó, y en cuestión de un segundo, entraron Eleonora, Seul, Kaylet, Mitch, Pyme, y Galye. Todos venían con su traje n***o original, y sin decir ni una palabra se sentaron en sus puestos. Siempre estábamos acomodados de la siguiente forma.: Joel a mi lado derecho, Kaylet a mi lado izquierdo, del lado de Kaylet quedaba Seul, y al lado de Joel Eleonora, al lado de Eleonora Mitch, al lado de Seul Galye, y al lado de Mitch Pyme, solo quedaban dos sillas disponible al lado de Pyme y Galey, una pertenecía a Alian y la otra siempre quedaba vacía. Todos tenían un semblante serio. Estábamos acomodados así por una razón, que aún no nos quedaba clara a nadie...pero quién iba a cuestionar las tradiciones. — ¿Alguien tiene alguna idea?— preguntó Mitch por lo bajó, todos negamos con la cabeza al unísono. Antes de poder abrir la boca para preguntar dónde se encontraba Alian, este apareció por la puerta pequeña, haciendo un gran estruendo debido al metal de la puerta. —No hemos hecho nada— dijimos todos al unísono refiriéndonos a nuestros grupos. Había una razón que si teníamos clara y era por la que estábamos acomodados así en una mesa redonda, era: «Porque todos somos iguales sin importar la especie, y teníamos el mismo derecho» ya que según Alian, una mesa rectangular no transmitía eso. Nadie dijo una palabra ante la presencia de Alían, este se sentó en su silla haciendo el menor ruido posible quedando frente a mí, se le veía preocupado «pero era normal en él». —Sé que tienen miles de dudas, jamás los he llamado así de imprevisto a menos de que algo ande mal en Leya o con un demonio— empezó a hablar, nadie interrumpió, así que solo le quedó respirar profundo y continuar.:—así que voy al grano, encontraron a una humana muerta en el bosque— concluyó de contar sin algún tipo de anestesia. — ¿Eso que nos incumbe a nosotros?— habló Kaylet indiferente, y tenía razón, los asesinatos de humanos no era nuestro trabajo. Alían se recostó aún más en el espaldar de la silla haciendo que está se inclinará un poco. —Creo que ya la policía nos ha dejado claro su inutilidad para casos en donde las personas no son ricas, no hay nada que podamos hacer, no nos podemos meter en tema de humanos— dijo Eleonora altanera, asentí apoyándola. —Que paso solo a unos metros del instituto— informó, y antes de verlo venir, puso unos papeles en la mesa, a la vista de todo, me obligué a no dejar salir un ruido de sorpresa por las imágenes frente a nosotros.:—Y como verán, no es una muerte normal— su voz salió ronca, la mujer en las fotos se encontraba en pedacitos, como si un animal salvaje la hubiera rasgado, comido y luego escupido. Lo único que estaba intacto era su cabeza...pero todo su cuerpo estaba destruido. —Los humanos son más peligrosos que nosotros— contraataco Pyme su rostro estaba rojo por la furia, y sus ojos azules lanzaban dagas hacia Alían, Alian se inclinó a la mesa y removió las fotos, dejando al descubierto una bolsa con algo adentro, «cada vez más sorpresas inoportunas». Todos menos Alian contuvimos por unos segundos la respiración, lo que estaba en la bolsa...ese artefacto. —No....es posible— susurró Eleonora interrumpiendo mis pensamientos, todos quedamos en silencio. Era un dije del escudo original de Leyans, pero no era cualquier dije. «Era el dije que usaban antes los defensores de Leyans y los fundadores» a diferencia del que tengo yo, este venía tallado en un metal mágico, quedé atónita, solo había visto dos veces un escudo así, en la oficina de Alían y en dibujos de la biblioteca. Todos habían sido quemados cuando los demonios tomaron el instituto. —Pero aquí está— susurró del mismo modo Galye. El ambiente era insostenible, esto no pasaba a menudo. Esto era mucho más que un simple dije. — ¿A qué se supone que nos enfrentamos?— deje caer la pregunta al aire, las fotos de la chica no nos daba indicio de nada, más que si el responsable fue una criatura sobrenatural, tenía hambre «mucha» y hace falta recalcar que eso es el triple de peligroso que uno sin hambre. — ¿A un original de Leyans?— se notaba el miedo en la voz de Mitch. — ¿La alguacil se comunicó contigo? Quieren revisar el instituto ¿No es así? — hablo Seul, Alian hizo un gesto de disgusto, todos suspiramos pesadamente, cada vez que esto pasaba era un problema para todos los alumnos. Intentar que nada se descubra, que todos guarden su magia y sus poderes no es tan fácil como decirlo. Ni tan siquiera era tan fácil decirlo —No nos adelantemos, pero tampoco dejemos que se nos vaya de las manos, si puede ser mil cosas hay mil posibilidades pero tenemos tiempo para todas las teorías Interminables — nos comunicó Alían antes de que empezáramos a crear teorías.—Por eso mismo quiero que Helian me acompañe a la escena del crimen, Mitch y Pyme vean los alrededores de esta, Seul y Kaylet vayan al Clouds Secret, Galey, Eleonora y Joel empiecen a organizar junto a Wace y Loy a todos para recibir en la tarde a la alguacil. También quiero que Joel junto a Helian vayan al instituto Clouds a la hora de su salida solo para verificar que todo esté funcionando correctamente— término de mandar. — ¿Y si sale mal?— le cuestionó Joel refiriéndose a lo de la alguacil, Alían lo miró mal. —Algo me dice que “eso” tiene algo que ver con esto— Seul hablo con miedo, todos nos vimos uno a los otros, si tenía razón, no era bueno. —Ayer junto a Helian vimos ojos rojos...unos intensos y Kaylet me dijo que nadie de su grupo salió anoche— les comento Joel, todos volvimos a mirarnos sin respuestas. —Si es “eso” no es nada bueno, porque ya tiene ventaja, pero esos ojos rojos puede ser cualquier chico a quien no hemos agarrado, así que por ahora solo sigan alerta— la voz de Alian sonó fuerte y firme — Y si sale mal uno de los tuyos, puede usar sus poderes— sentenció desganado, de reojo podía ver cómo Joel intentaba ocultar su sonrisa victoriosa. Alian no era devoto a usar poderes con humanos. — ¿Y si fue uno de nosotros quién la mató?— preguntó repentinamente Seul, todos quedamos tiesos en nuestros lugares. «Eso casi nunca pasaba, pero pasaba» también era consciente de que ninguno tenía la valentía de preguntarlo frente mí. Así que me quedaba preguntarlo a mí. — ¿Y si fue un demonio?— pregunté bruscamente, pidiendo para mis adentros que mi ritmo cardíaco no se acelerará. Todos quedaron en silencio ante mi pregunta aunque todos querían hacerla. —Helian tiene razón, los últimos que tuvieron contacto con varios de estos escudos fueron los demonios al incendiarlos— dijo agarrando la bolsa donde estaba el escudo, carraspee un poco al sentir cómo se iba posicionando un nudo en mi garganta. —Ya saben qué hacer. — fue lo último que dijo Alían, «matar» a eso se refería, no podíamos dejar de nuevo que se tomará el instituto cómo en aquella época. Se levantó dándonos la señal de que era momento, todos nos levantamos de los asientos. Caminé al lado de Alían hasta llegar la pequeña puerta, detrás de nosotros escuché la puerta grande abrirse, así que sin más salí junto a Alian. — ¿Qué descubriste de la pluma?— pregunté curiosa, en cuanto llegamos al piso principal. —Nada, no hay ni un libro que me de la información que buscamos— me avisó, los niños corrían de aquí para allá, mientras Wace iba tras de ellos intentando tranquilizarlos, algunos estaban en el suelo quietos «los está hechizado» y eso era un juego para los niños. Solo unos pocos alumnos mayores se encontraban aquí, Alían y yo salimos del edificio, él iba a zancadas haciendo que me quedara un poco atrás. «No pretendía cambiarme el uniforme». — ¿Por qué tengo la sensación de que me ocultas algo?— me atreví a preguntarle. — ¿Por qué estás tan nerviosa Helian?— esquivó mi pregunta sin mirarme aún delante de mí, el sol pegando contra mi piel reaccionaba con un leve roce un poco doloroso, entre en la parte detrás de la camioneta sin responderle, no pasó ni un minuto, cuando a un lado de mí, se colocó Pyme y al otro Mitch. Kaylet entro como copiloto y Seul detrás de todo. Todos tenían el uniforme normal de Leyans. Estaba más inquieta que nerviosa y se lo debía a la pluma que se llevó mi dije. «Ruego para mis adentros que no haya metido algo que dañe a alguien en Leyans». — ¿Por qué debería de estarlo?— pregunté a la defensiva en cuanto entró a la camioneta, no me respondió, solo puso en marcha el vehículo. «Me estaba ocultando algo». —·—(✷☽☾★)—·— Trepándome por arriba de Mitch, abrí la puerta y salí de la camioneta casi desmayada, acalorada, escuchaba los gritos de Pyme, Alían y Seul, y las ruidosas carcajadas de Mitch y Kaylet, respire aire puro haciendo que mis fosas nasales lo agradecerán profundamente. Estábamos en medio de la carretera, pero no pasaba ni un vehículo «así es Clouds Secret, tan movido y a la vez vacío» Pyme llegó a mi lado sofocada. —Son unos asqueroso— gruñí por lo bajó en cuanto llegó Mitch a mi lado, me aguante las ganas de darle un golpe, el solo río aún más fuerte. —Si son unos llorones, solo fue un gas con olor— dijo llegando a nosotros Kaylet, estábamos lo suficientemente lejos de todos los carros policiales. Solo dos tenían las luces encendidas, que ponían a alerta a cualquiera que fuera a pasar. —Deberías decirle a Wace que te revise, porque estás podrido por dentro— lo molesto Seul, ambos rieron aún más fuerte. Todos quedamos en silencio cuando un carro policial pasó a nuestro lado, mi pelo se movió a todas partes al igual que el de Pyme por la brisa que causó este. —Ya saben lo que hay que hacer— aviso Alían tras de nosotros, haciendo que Pyme y Mitch salieran corriendo a toda velocidad hasta adentrarse al bosque, y que Seul y Kaylet volvieran a entrar a la camioneta y la pusieran en marcha. — ¿Lista?— preguntó Alían a mi lado. No me molesté en mirarlo, en parte porque me iba a descubrir, había alrededor de tres ambulancias dentro de todos los carros policiales. — ¿Para ver un cuerpo hecho trizas, mientras nuestra mejor esperanza, es que quien lo haya hecho fuera un asesino en serie humano? Si claro, siempre estoy lista— le respondí irónicamente, Alían negó con la cabeza divertida borrando cualquier preocupación en mí, y sin más caminamos rumbo a los oficiales, el olor a putrefacción me tomo de golpe, pero no hice ni un gesto, este olor era mil veces mejor que el "gas con olor" que estaba en la camioneta.
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