Cinco

1479 Palabras
- Narrador Omnisciente - —Odio los campamentos —dijo la de pelo cenizo, acomodando su bermuda beige y su camisa verde. La gorra era del mismo color que lo segundo. Odiaba esos colores y ese estilo de ropa, sobre todo los mochos—. ¿Como haremos exactamente para separarlos?, esa parte del plan no me quedo clara, empezando por el hecho de que habrá demasiada gente reunida. —La terapia de parejas consta de estar separados por un tiempo, realizando ejercicios que los ayudará a ambos, por lo que solo serán las mujeres —asintió ella, sabiendo esa parte—. El último día, haremos una despedida para cada grupo, de modo que sea posible hacer el intercambio en ese preciso momento. —Bien, la estaré vigilando. —Si, debes ser muy cautelosa. Es necesario que aprendas sus movimientos, su forma de comportarse, como habla, como mira, como coloca hasta los dedos al comer. Debes ser similar a ella y tienes una semana para ello —la miró fijamente y ella asintió—. No puedes dejar que te descubran, o este plan fallará tremendamente. Y mucho menos te puede ver el niño rico. —Fijate que esperaba hacerlo, por que tengo muchas ganas de ser arrestada y encerrada por fraude —dijo con mucha ironía, haciendo rodar los ojos del pelirrojo—. Seré precavida, siempre lo soy. —Si, claro —respondió Franco, sacándole una mueca fea a la chica. Se miraron desafiantes por unos segundos, antes de ser interrumpidos por un autobús escolar que acababa de llegar frente a ellos. Alrededor de diez parejas, contando la del CEO, se habían inscrito para saber que iba a ser de su relación. Ellos no tenían la menor idea sobre terapia de pareja o si eso servía de verdad, pero habían contratado personas especializadas en eso que habían creado las actividades de modo que pudiese ayudarles. Pagaron bastante por todos esos servicios, incluso el de un coach. Desde la distancia, Dove miró a la pareja de novios, en el que el mayor observaba con curiosidad e interes el bosque, mientras su novia por el contrario, estaba disgustada y lo expresaba abiertamente, evidentemente no le importaba que los demás la creyeran una clasista. —¡Bienvenidos a todos mis amigos!, esto parece una simple locura, pero será una nueva experiencia en su vida, donde mediante un proceso sabremos si la persona que tenemos al lado es nuestra alma gemela o nuestra contraparte —dijo el pelirrojo mediante un megáfono, llamando la atención de los presentes. La mayoría se veía feliz de probar, pero Dove solo observaba a la mujer que reemplazaría, de modo que pudiese aprender todo lo posible sobre ella, sobre todo su forma de andar y hablar—. Mediante ejercicios y una trabajadora semana, llevaremos un trabajo individual. Solo para los últimos días estaremos juntos de nuevo y después tendremos una celebración por grupo. «—Las chicas se irán con mi compañera Dove hacia un costado del campamento, mientras que los hombres y poderosos se irán conmigo —comentó el chico de piel blanca, levantado un brazo mostrando los bíceps. —Disculpa, tengo una duda —se le acercó un chico a Dove, quien sonrió forzosamente. Odiaba demasiado las aglomeraciones, estar con muchas personas. —Si, dime. —Lo que sucede es que nosotros somos una pareja homosexual, no sé cómo sería la división. —Oh —miró ella al otro chico que sostenía las maletas, que al parecer era su novio. —¿Él es el activo en la relación? —Si, ¿es tan obvio? —sonrió apenado. —Entonces él irá con los chicos y tú vas con nosotras. Me encanta tu estilo —contestó ella, sacándole una gustosa sonrisa al chico, quien asintió yendo con su hombre antes de ser separados. Estaba impresionada de que una pareja homosexual hubiese ido al campamento, pero incluso más que ellos tuviesen bastantes problemas, como para tomarse una semana de sus vidas que probablemente no les sirviria de nada. Ella no sabía que se sentía ello, ya que jamás se había permitido enamorase. Su vida estaba llena de peligro, como para tener una debilidad que pudiese poner su vida en un hilo. Además de que en las calles el amor era muy escaso y primero estaba seguir respirando. Evidentemente al CEO le costó bastante despedirse de su chica, pero ella no estaba del humor esperado por haberla obligado a ir al campamento. Lo entendía, más sin embargo, esperaba que al final de la semana fuese alguien diferente en cuanto a su relación. —Bien, andando niñas —llamó Dove a las mujeres y al chico. Detrás de ella fueron, mientras señalaba en que cabañas compartirían de a parejas. Después de dictar las normas, de un aburrido recorrido y de un pequeño resumen de lo que harían mientras estuviesen separadas, terminó—. Por el momento, vayan a descansar y a acomodarse. Mañana nos veremos temprano en la mañana para una actividad muy interesante. —¿De que trata? —preguntó una chica morena, bastante alta. —Mañana vemos, buenas noches. Descansen —terminó de decir ella, antes de escabullirse hacia la casa principal, donde se encontraría a su amigo—. Bien, ya están durmiendo. —Perfecto, los otros también —respondió Franco y abrieron los dos al mismo tiempo varias cajas, donde habían computadoras y sistemas de vigilancia. Buscó entre sus datos la imagen de la castaña en varias ocasiones, dejando ver claramente el tono de su cabello—. El estilo de su cabello es complejo, es castaño claro con destellos rubios. —Si, lo noté, intentaremos replicarlo. —Bien, que lástima que tengas que deshacerte de ese cabello tan feo. —¡Hey! —golpeó en el hombro a su amigo y este sonrió. —Contraté una estilista, sabrá hacer magia con tu cabello. Está noche no dormirás, aprenderás a maquillarte como ella, de modo que te veas lo más parecida posible. Aunque son casi similares, siempre hay algunos detalles que las diferencian y el simple cabello no te hará ver parecida —asintió Dove, dándole la razón—. Te enviaré los vídeos necesarios de ella, para que los estudies, igual que su información personal y laboral, toda la que encuentre. —Bien. —Hola, ya llegué —se anunció una mujer de pelo arcoiris, entrando por la cabaña. Llevaba una maleta con ella. —¿Ella es? —Si, suerte —sonrió Franco y ella rodó los ojos. Al parecer tenía mucho que aprender, por fortuna no sufría de sueño, se acostumbró al desvelo con el paso de los años. ••• Al día siguiente a primera hora de la mañana, estaba Dove metiéndose el pelo en la gorra, de modo que no dieran cuenta del color de su cabello, tan parecido al de otra ahí mismo, mientras que observaba como las mujeres desayunaban en un restaurante bastante grande, que aunque estuviesen allí los chicos saludandose, no podrían hacer más que verse. —Bien, los chicos hoy serán entrenados por un coach para jugar fútbol americano entre ellos, como un deporte de relajación para ellos, así que, ¿por que no jugar también nosotras? —¿Jugaremos con ellos? —preguntó el chico que le había hablado. —No ahora, primero será entre nosotros, ya después lo intentaremos contra ellos. —¿Tenemos que jugar en el barro? —preguntó una rubia que se había vestido demasiado bien como para dedar que estuviese en un campamento. Se preguntaba ella que clase problema tenía ella con su pareja, pero se lo imaginaba. —En la arena, si. Tendremos aquipo y un coach retirado nos entrenará. Todo tratará de divertirnos, el juego y la actividad física nos ayudará a soltarnos mucho, se los aseguro, lo he probado mucho —dijo Dove. —Pues tu no te ves muy bien físicamente, si puedo ser sincera —comentó Neila, con su comportamiento arrogante. Dove tensó la mandíbula tratando de no mostrar lo que le causaba su existencia, pero sonrió desafiante. —Es evidente que hasta aquí se nota la diferencia entre tú y yo, estoy cien por ciento segura de que te ganaría en muchas cosas. —Yo lo dudo —siguió la castaña, acercándose demasiado. Se miraron por unos largos minutos. La contraparte de Dove, incluso se le pasó por la mente la pregunta de quién era ella y por que le parecía conocida, al igual del hecho de que tenía rasgos parecidos a los de ella. La menor le dió una sonrisa divertida, restándole importancia a su problema, ya que no caería en su provocación, al mismo tiempo que se atravesaba la morena para separarlas. —Bueno, yo creo que averiguaremos en el campo quien es la mejor, ni es necesario pelear. —Encantada —contestó Dove, alejándose de allí.
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