Seis

1571 Palabras
—Yo no jugaré, me ensuciaré toda la ropa y es diseñador. Yo no esperaba esto, así que no, gracias, paso —comentó una rubia, que no había hablado en todo el rato, ya que había estado concentrada en sus manos. —Te la puedes cambiar, en el caso de que no tengas, tranquila, hay uniformes ej los casilleros para los uses. Nada puede impedirte jugar, es por lo que están aquí. Hay que participar, tratar de soltarse un poquito, necesitamos descubrir que pasará después, así que movamonos —dijo Dove, señalándoles los vestidores, para que se pusieran los necesario para jugar. Ella ya estaba vestida, por lo que solo era esperarlas. Los unicos que se veían con ánimos de jugar eran la morena que las había separado y el chico, quien tenía una sonrisa siempre en el rostro. —¿Que tal?, ¿como vas? —llegó el coach que ellos habían contratado, dándole una sonrisa. Tenía una tabla en las manos. —No ha pasado ni un día y ya quiero arrojar a la mayoría a una piscina con tiburones —rodó los ojos. —No es novedad en ti. ¿Que tenemos para trabajar? —Solo dos dispuestos a jugar y una que me desafía como si no se le notase lo débil en su rostro. —Muy bien, veré muchas nalgas sucias hoy. Veré Omo organizar. —Cuidado —sentenció Dove y el sonrió. Llamó a las chicas después de que salieran, la última en salir fue la rubia, que no paraba de hacer muecas. El entrenador se presentó y trató de explicarles lo más básico, de modo que no sintieran que estaban compitiendo entre ellas, sino que buscaran la diversión en medio del juego y solo darse unos pequeños golpes. Seleccionó a cada una en un puesto de modo que ninguna quedara por fuera. Dove iba a ser la fullback en la ofensiva, ya que su habilidad era la de reaccionar y correr rápido, de modo que sería una ventaja a la hora de tener que llegar a la zona defensiva, sin dejarse teclear por ninguna del otro equipo. Para ella no era problema, ya que tenía experiencia en ello. —Hay un tipo de juego femenino de fútbol americano, pero he dado instrucciones que he usado como coach en fútbol americano masculino. Los uniformes que usarán para protegerse está en el casco y unas uerden hacer almohadillas, hombreras, ya que es donde hacemos el golpe para bloquear al oponente. Les daremos coderas y rodilleras por protección de ustedes —dijo a medida que Dove repartía las cosas—. Recuerden hacer faltas de contra, eso les descontará yardas y es tiempo perdido —terminó las instrucciones el entrenador, mientras alistaba su silbato y unas banderas de diferente color. Indicó donde se tenía que hacer cada una, ya que parecía que no habían puesto mucha atención. Dove se había hecho detrás del mariscal, que se trataba de la morena. Ambas eran del mismo equipo. Notaba a algunas nerviosas y a otras emocionadas. —Es probable que se vayan a golpear al principio o les dé miedo, pero esto no es un juego real, así que diviertanse. De igual manera tenemos servicio de enfermería por cualquier cosa —sonrió Dove—. Bien, escuchen, tendremos cuatro cuartos de quince minutos y descansamos a los treinta. Llevaré el tiempo. Alguna falta o mal pase, pararé el tiempo. La ofensiva deberá subir más de diez yardas si quieren ganar, aquí es donde entra el fullback. La defensiva por otro lado, deben evitar que la ofensiva pase y marque algún punto en su zona. Tendrán cuatro oportunidades en casa down. Entonces, ¿listas? —Este juego es con las manos, no vayas a usar la cara, ¿okey? —dijo burlona la de pelo cenizo, sacándole una sonrisa forzosa a la otra. Estaban agachada, viéndose através del casco. —Muy bien, set... ¡Now! La mariscal recibido el ovoide por el central, ya que la moneda había marcado la que la morena decidió, entonces iniciaba el equipo de ella, sin la patada de inicio, ya que ellas no sabían aquello. Dove cogió una ruta por su izquierda, mientras que la quarterback buscaba posición para lanzar la pelota, pero se estaba atravesando la peliteñida a la defensiva, por lo que recibir el balón, la empujó con su hombro y siguió un poco hasta ser obstaculizada por varias mujeres a las 10 yardas. —El equipo ofensivo se lleva dos Downs. Dove le pasó por el lado a Neila, quien seguía en el suelo descansando—. Esto es el fútbol —sonrió satisfecha al ver su rostro enojada. —Posiciones. Set... ¡Now! Se había hecho otro desvío por la izquierda por parte de la fullback, pasando la defensiva, mientras que la mariscal buscaba entre todas la corredora y el momento justo, la cual esquivaba muy bien los tecleos. Estaba nada de llegar a la zona roja, pero una de las mujeres de la ofensiva, tiró del uniforme a la chica y la tumbó. El entrenador/árbitro p**o y señaló a la que tiró del uniforme. —Cinco yardas de penalización, pero como han llevado puntos, se descuentan de las que hagan. Está prohibido tirar del uniforme del oponente —gritó desde su posición—. Vuelvan a posiciones. Set... ¡Now! Hubo un mal pase por le ofensiva y la defensiva alcanzó las diez yardas, menos las 5 cinco descontadas por el coach. Volvieron a sus posiciones, mientras que la castaña observaba de reojo a Dove, quien estaba pendiente del ovoide, que lo tenía el equipo contrario y debía recuperar el balón. —Set... ¡Now! Un bloqueo por parte de la fullback les había descontado una de las cuatro oportunidades. —¡Segunda! La que sería centro del equipo defensor había sacado el balón, mientras que una del mismo equipo se había acercado a agredir a la morena, mientras había un pase. Se le dio falta personal, descontandole quince yardas, lo que sería todas su yardas. —Le dije que no hicieran faltas innecesarias, descuentan yardas y saques. Equipo ofensiva saca —avisó—. Set... ¡Now! Dove se fue por la izquierda nuevamente, mientras evadia los tecleos de las defensoras y se le perdió de vista la castaña, por lo que llegó casi a la zona roja. Mientras la morena no la perdía de vista para lanzarle el balón, Neila temía a la vista a Dove y corrió con todas sus fuerzas hacia ella, de modo que cuando ella recibió el balón, la tecleo fuerte, pero dentro de la zona roja. Anotó un touchdown, dándoles 6 puntos. Y así prosiguieron, dándose unos cuantos golpes y haciendo faltas innecesarias, pero estaba bien, ya que ellas no eran expertas. Lo estaban haciendo bien para ser la primera vez de algunas. Pero por otro lado, al terminar el partido de los hombres, ellos habían sido llevado a a observar el juego de las mujeres. Entre ellos mismos apostaban a quien ganaría y la rivalidad y la falta de experiencia de las chicas, sin embargo lo estaban viendo, pero por otro lado, el CEO se dió cuenta que su chica estaba un poco empeñada en una de las mujeres en el campo. Era la encargada del campamento. Se veía como si tuviesen una rivalidad entre ellas. —Yo le apuesto 100 dólares al doble a que gana la ofensiva, por la fullback —puso un billete en la mesa un chico rubio, justamente donde estaba Franco, haciendo las apuestas antes de terminar el juego, aunque ya se suponía que la ofensiva iba a ganar por la cantidad de puntos llevaba gracias a la fullback. —¿Quien más apuesta? —Yo le doy 250 dólares al triple a la ofensiva también —siguió el que sería el novio de la morena. —¿Quien más apuesta?, ¿ofesniva o defensiva?, hagan sus apuestas aquí señores. Otros dos ofrecieron 50 dólares, uno por ofensiva y otro por defensiva. —Yo doy 1000 a la defensiva —apostó el CEO. Aunque él sabía por dentro que ellas ya no tenían oportunidad, siempre optaba por apoyar a su chica, aunque se le fuese ese dinero ahí. Le importaba muy poco. —Ya perdiste los 1000, viejo —le movió el hombre el moreno. —No voy a objetar a eso. Unos minutos más tarde, se supusieron recuperar un poco la defensiva, ya que estaban cansadas algunas de la ofensiva. —Muy bien amigos, ha concluido el partido. El partido quedó 33-12, ganando la ofensiva. Quienes apostaron a la ofensiva tendrán su ganancia. —Te lo dije —se marchó el hombre a su lado, pero perdió cuidado. Dove bebía agua con las demás chicas, cuando el coach se acercó—. Jugaron uy bien, señoritas, apesar de que hacían más faltas que yardas —sonrió divertido y lo hicieron algunas también—. Pero fue bastante bueno para ser la primera vez, no fue un completo desastre. Algunas tienen madera para defender y para correr, por lo que no sería un idea descabellada participar con los caballeros para hacer un juego mixto. De eso jamás quisiera perderme —dijo el coach retirado, a lo que veía como cada una se retiraba para bañarse y seguir con sus actividades. —Creo que no es tan descabellada, la consideraremos —terminó de decir Dove y se marchó.
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