Calor del corazón II

1150 Palabras
“Huir es algo que he anhelado por mucho tiempo” “Ésta es tu oportunidad de decirle, cuéntale a Violeta sobre el pasado, Jade ya hizo una excelente introducción” “Pero podría ser mucha información de un solo tirón para ella” “¡Pero dile algo!” Bastián estaba teniendo una pelea en su interior por el silencio en que se encontraban, frente a la chica de ojos azules que esperaba una respuesta de su parte.   Le había tomado por sorpresa la facilidad con la cual había estado cambiando de parecer últimamente, ignorando que la muchacha ya había tenido mucho tiempo para reflexionar. —Sí, he pensado en irme —dijo en un tono franco el chico. — ¿Y por qué no lo has hecho? Miles de sensaciones llegaron a la vez a su cuerpo en ese momento. Sabía que esa pregunta algún día llegaría pero esperaba tener una excusa para entonces o poder decirle la verdad. —Aún no he terminado asuntos aquí —se sinceró parcialmente. — ¿Ah? —soltó Violeta sumada a una cara de confusión. — Y… la verdad es que no tengo otro lugar al cuál llamar hogar ni otras personas a las cuales llamar familia.   Las palabras de Bastián podían describir de alguna manera la situación que ella misma atravesaba, por lo que lograron hacer sentir a Violeta aún más acompañada. — Así que… ¿Me consideras familia? De nuevo volvieron los latidos de corazón que sentía que hacía eco por todo el salón y que seguramente oían hasta Tanba. —Sí, eres… —“muy importante para mí” quiso decir— parte de mi familia —fue lo que finalmente dijo.   Violeta se acurrucó y nuevamente abrazó sus pernas. Las relaciones y el afecto que se tienen hacia alguien, se esconden en las memorias que se tejen juntos y la verdad era que Violeta no tenía tantas de esas como Bastián aunque, sería una mentira decir que nunca había pasado un momento agradable junto a él. Simplemente tiene en su corazón un espacio muy especial reservado para esa familia que en últimas, nunca fue a su rescate. Entonces como Jade, era momento de elegir su propia familia y darle un espacio al vínculo que tenía con el chico.   —Además tenemos una gran conexión —añadió Violeta con una sonrisa algo forzada.  —Ah... —Se sonrojó un poco y solo sentía que sus pensamientos se enredaban más que su lengua— ¿siempre... has creído eso? —Aquí no he tenido mucho tiempo para pensar, es decir, si, pero en muchas otras cosas. Creo que... No me había dado el tiempo para pensar en algo así ¿O tu si? —Quizás un poco al principio —fue completamente transparente. — ¿Así que vas a hablarme más acerca del pasado o no?   Seguía cruzada abrazando las piernas pero con la cabeza en dirección a él, que con su vestimenta completamente blanca y sumada a los rayos que atravesaban el vitral, la hacían lucir como un verdadero ángel   — Recuerda que estamos aquí para crea una estrategia —le dice Bastián escapando de la oportunidad perfecta para contarle todo. —Ah sí, pero aún tenemos tiem… —Creí que no querías que nos atraparan aquí juntos, ¿no? —la interrumpió para evitar su responsabilidad. Sin embargo justo en ese momento se oyeron pasos afuera. — ¡Bastián! —Violeta quería decirle que se ocultara o huyera pero ¿a dónde? Ambos tenían el corazón muy acelerado y fue la chica la primera en tomar la mano de él para calmar su propio miedo, aunque a él sólo le aumentara aún más el ritmo cardiaco.   Se abrieron las puertas de la biblioteca y se oyeron unos pasos de tacón que retumbaban por todo el salón. El personaje femenino caminó por entre los pasillos buscando dónde estaría la joven chica que usa ese lugar como refugio. Atravesó el primer pasillo y el segundo sin prisa y sin mediar palabra.   Violeta y Bastián se miraron aterrados por no poder prepararse ante su visitante desconocido, buscaban a su alrededor maneras de escapar mientras seguían escuchando los pasos. Tercer pasillo, cuarto, caminaba recorriéndolos de principio a fin, hasta acercarse al lugar donde más luz proyectaban los cristales del vitral.   Al asomarse allí, dónde hasta hace unos momentos se encontraban los chicos, no halla nada. Por lo cual desiste su búsqueda en esa área y decide subir al segundo piso, donde estaba el lugar favorito de Violeta para leer. En ese instante los chicos que se habían ido a gatas un pasillo más atrás de donde estaban anteriormente, se encontraban abrazados temblando, tapándose las bocas el uno al otro para evitar ser descubiertos.   Violeta se mueve buscando liberarse para poder observar desde allí a su intruso, pero Bastián la jala evitando que pueda ser descubierta, sin embargo caen en medio del forcejeo y quedan expuestos fuera del librero desde donde pueden observar que la persona que había entrado es Lucía.   Lucía desde el balcón del segundo piso se gira en dirección de dónde provino el sonido de los chicos cayendo al suelo pero no vio nada, así que siguió precavida su búsqueda hacia el lugar donde siempre había encontrado a Violenta leyendo en el pasado. Mientras tanto los chicos intentaban emprender la huida sin ser descubiertos después de haber vuelto a ocultarse tras los estantes del fondo de la biblioteca.   —No vamos a lograr salir Bastián, es obvio que va a vernos —susurró en un tono de preocupación. —Si nos ve estaremos en graves problemas, necesitamos distraerla y salir —intentando crear una estrategia en su mente, respiraba agitado aun cuando podía ser descubierto. Tenía todo el peso de la culpa, de ser de nuevo quien metiera a la joven en problemas, a puertas de planear una posible huida del asilo. Necesitaban salir limpios de ésta situación para poder continuar con lo que fuera que llegaran a planear, pero por primera vez desde hacía años, sentía miedo de meter las patas y arrastrar a Violeta con su desastre.   Bastián era quien estaba recostado contra el estante y tenía a Violeta envuelta entre sus piernas y sus brazos, aunque los muchachos tenían todos sus sentidos puestos en aquella situación tensionante. Entonces Bastián miró a la chica quién girada de medio lado entre sus extremidades, esperaba por una de sus arriesgadas estrategias, y encontró en su mirada llena de alegría reprimida por la severidad de la vida, la forma ideal de sacarla de ese problema y en caso de ser descubiertos, huir el sólo.   —Tengo una idea… —dijo el muchacho con mucha menos seguridad que la que solía usar en sus estrategias, y Violeta depositando toda su confianza en él, tomó sus manos reavivando el calor en su corazón y llenando de alegría su rostro.   —Cuenta conmigo. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR