Calor del corazón I

1014 Palabras
22 de abril de 1935   Es difícil seguir escribiendo con la misma frecuencia de antes. Aunque no puedo quejarme respecto las aventuras que he tenido, quizás no era la forma en que esperaba cumplir muchos sueños pero así ha sido, aunque no deja de ser algo que me de miedo. Hemos estado ocupando nuestro tiempo educando a niños de la zona más pobre de Ariza y al oriente de esa zona, en Mushi, otro barrio de la ciudad de Tanba.   Entonces nos hemos dado cuenta que con el pasar de los días algunos niños han desaparecido. Viajamos a Taiyú según lo planeado y allí con otro grupo de rebeldes hemos confirmado que desde Sadoine han estado raptado niños, según nos informan, fueron soldados vestidos de civil. Ríu parecía bastante diplomático al hablar con ellos sobre este asunto y no lucía impactado por la situación aunque yo realmente no tengo mucha claridad de lo que está pasando.   No pudimos estar mucho más que un día en Taiyú pues aproveché un viaje de negocios de mis padres para salir. Taiyú es una ciudad al oriente de Tanba, caracterizada por tener zonas mucho más tropicales, un clima más cálido y una desembocadura del río Mizú en forma de lago. He disfrutado mucho los paisajes y la cultura. Aquí es mucho más aceptado este tema de los rebeldes aunque en algunas zonas siguen siendo reacios a nuestra presencia.   Mi institutriz va a enloquecer con mis mentiras y en algún punto mis padres van a saberlo, creo que sólo he contado con algo de suerte y algunos eventos que han coincidido como que mi padre se enojó con mi institutriz y no se han contactado directamente por algunas semanas. La mejor manera de huir hasta el momento ha sido mi condescendencia sumada a mi perspicacia, la planeación…   Ríu me ayuda a organizar mi cronograma con el de la pandilla para que sea más fácil para mí. Ha sido muy comprensivo y durante el viaje hemos hablado de la gran conexión que hemos creado estando tan poco tiempo juntos. No parece realidad estos sentimientos que crecen en mí…   — ¡Ejem! —Bastián se aclara la garganta simulando un tosido, tratando de evitar el relleno romántico. —Así va el escrito, no voy a saltarme nada —dijo Violeta con determinación. — Pero vas muy despacio, déjame leer a mí —dijo en tono bromista e irreverente. — Que irrespetuoso y atrevido eres —dijo disgustada —no vas a soportar leer escenas románticas, déjamelo a mí —añade con determinación, a lo que Bastián pone una mirada de orgullo y la deja continuar. Pero en todo caso Violeta se salta un párrafo completo lleno de sentimientos para no hostigar a su compañero.   Ahora estamos en un momento coyuntural en cuanto a temas políticos, aunque sinceramente prefiero escribir de otros temas… no quería escribirlo aquí pero, Ríu ya sabe sobre este diario y me recomienda no escribir algunas cosas por seguridad, sin embargo yo me siento emocionalmente involucrada en éste asunto y creo que no podré aceptar la propuesta de él… de ser pareja.   ¿Es apresurado enamorarse así en tan solo dos meses?   —Vaya, parece que tu autora tiene mucha confusión —dice Bastián de forma despectiva mientras Violeta lee emocionada los párrafos que se había saltado —típico de una adolescente —añade el chico al ver que su compañera no le ponía atención. — ¿Típico? —El comentario del chico logró captar toda su atención — ¿Qué tan típico? “Ay Bastián, ya metiste las patas” pensó el muchacho.   —Bueno, creo que es común tener alguna atracción pasajera a eso de los 13 a 15 años… — ¿Y tú la tuviste? —le preguntó dejando el diario a un lado y poniéndose de rodillas mirándole a la cara. Bastián se quedó mirando a los vitrales en lugar de su única audiencia —Sí… y también me generó mucha confusión.   —Y… —Violeta no parecía muy emocionada sino más bien melancólica al respecto y no sabía que de todo lo que pensaba, podía decir—. ¿Cómo sabes cuando estás enamorado? —Bueno, no sé… es extraño diferenciar esas categoría de atracción y amor, gusto y enamoramiento —No la miraba ni un solo instante y su mirada persistía en los vitrales a través de los cuales los escasos rayos del sol atravesaban y se convertían en poderosa luz anaranjada que daba vida a la biblioteca y a los recuerdos que Bastián buscaba mientras les miraba. —Quizás sea sólo por el calor que sientes en tu corazón cuando estás cerca de esa persona.   Violeta dejó de mirarlo y se dirigió también al gran vitral que había visto cientos de veces en el pasado sin encontrarle un genuino sentido. Eran un montón de formas geométricas con tonalidades cálidas entre rojos, amarillos y anaranjados, contrastados en el centro con colores más fríos como azules, verdes… parecía que hoy tampoco encontraría una imagen nítida en ellos, pero creía poder ver el calor del que Bastián le hablaba.   Recordó nuevamente el calor del saco que le había prestado el chico el día anterior, algo inerte que transmitía tanta vida, que la hacía sentir acompañada, que la hacía suspirar y hasta se sonrojaban sus mejillas. Así que su corazón rápidamente transformó ese raro sentir en melancolía, luego en tristeza, y arrodillada frente al vitral como si estuviera adorando a algún dios, convirtió sus manos en puños y sintió malestar, porque estar allí le había negado la oportunidad de sentir ese calor en el corazón y recordó lo que dijo Jade acerca de olvidar de dónde venía y tener más certeza de hacia dónde iba.   Estaban sentados uno al lado del otro mirando el vitral en la pared a unos 5 metros sobre el suelo, cuando, la ambivalencia de emociones, sumado a su altercado antes de entrar a la biblioteca, se revolvió dentro de Violeta creando una espuma que escalaba por su garganta hasta convertirse en palabras.       —Dime Bastián ¿Has pensado en huir?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR