Primer paso II

1085 Palabras
Bastián no quería influenciar a Violeta con sus propios propósitos y no quiere darle aún una interpretación a las palabras de ella sin conocer lo que hay de fondo. Violeta se da cuenta que el muchacho ha soltado de a pocos su cuerpo y está perdido en sus pensamientos aunque sigue oyendo el ritmo de su corazón algo acelerado. Entonces examina un poco la situación y encuentra que es algo íntima y algo inesperada.   Su rostro tomó una expresión con los ojos muy abiertos y las mejillas sonrojadas apenas pensó eso y empezó a liberarse suavemente de los brazos de Bastián, se quedó entonces a un lado viendo el estado reflexivo del chico e intervino aún algo incómoda. — ¿Qué piensas acerca de esto? —le preguntó esperando que el chico comprendiera plenamente su sentir después de tan empática muestra de afecto. —Bueno… —se rascaba la cabeza mientras su rostro demostraba que no tenía idea de qué decir. —Ahg —suspiró Violeta dándose cuenta que su aliado necesitaba más información. —Es que… ¿no crees que es mágica la idea de a un lugar lejano en equipo y vivir aventuras increíbles? —dijo en un tono efusivo que contrastaba con el estado de unos minutos antes.   Bastián guarda silencio un momento pero su expresión empieza a cambiar mostrando cierta alegría al ver que Violeta empezaba a pensar como él y ya iba a iniciar una fantasía en su mente sobre su escape y que clase de vida podrían tener en el exterior. —Ya sabes, como Jade en el diario de libertad… con su pandilla, su poder y su conocimiento, ir y venir a su antojo — dijo en un tono más suave esperando una reacción diferente de su aliado, pues era quizás una de las primeras veces que se abría tanto con alguien diferente a Lucía en quien ya no sabía si podía confiar. — ¿La… pandilla? —él gagueaba un poco, no quiere aprobar o reprobar sus propósitos. Violeta ya estaba llegando a su límite buscando acogimiento en la actitud de Bastián que parecía más evasiva que reflexiva. —Creí que nuestra alianza no tendría secretos —reutiliza la frase que él mismo dijo el día anterior.   Bastián se había prometido contarle todo el pasado pero era difícil además explicar todas sus hipótesis al respecto, por lo que mira hacia otro lado inventando excusas rápidas. —Desde esa noche ha cambiado la seguridad de la casa, va a ser algo difícil volver al bosque en esas condiciones, evitando las cuidadoras o ser vistos por otros internos. —Bueno, ese día fue fácil escabullirnos… —No, no sabemos quién nos vio y notificó a Esther —le interrumpió el muchacho. —Necesitaríamos repetir esas condiciones como en un castigo. —Bajo esa lógica estaríamos bajo el cuidado de alguien más. —Quizás podemos intentar en la noche…   Pensó el chico en ese momento que era muy arriesgado fugarse y regresar, si pensaban romper las reglas debían irse para siempre. Mientras tanto Violeta estaba envuelta en unos sentimientos de tristeza y reflexión genuinos que él no había visto desde hacía años y aunque de alguna manera le alegraba, también quería ayudarla a que se sintiera mejor.   Se metió la mano al bolsillo y le mostró un papel arrugado doblado en cuatro partes extendiéndolo hacia ella. La tarde anterior ella solo le había arrebatado uno de los papeles que él había recogido del suelo luego de haberla empujado. Entonces Violeta recibió el maltratado papel, lo abrió y leyó.                                                                                                             ***   Cuando Bastián había llegado a la habitación luego de hablar con Cesar, se lanzó a la cama, culpable por no haber dicho la verdad metió sus manos a los bolsillos buscando calor, pues ya no tenía su saco y la sensación térmica estaba bastante baja. Buscando algo de abrigo halló la hoja hecha bola de papel y recordó cuando la chica le arrebató una de las hojas, su reacción fue arrugar la de su mano izquierda y guardarla en su bolsillo.   Abrió la bola de papel, se acercó al escritorio y prendió la lámpara en la mesa. Empezó a leer   …Ellos me han ayudado a pensar en maneras de ayudar más a las personas y me han permitido actuar como verdaderamente soy, haciendo las cosas que me interesan. Ahora estamos trabajando en varios conflictos políticos de los que no quiero hablar pero que ocupan mi mente y ha sido algo abrumador.   Hemos estado saliendo Ríu y yo a solas, sin los demás chicos de la pandilla y me anima frente a los cambios que ha tenido mi vida. Entonces hemos planeado viajar a Taiyo, ciudad al oriente de Tanba, para resolver asuntos políticos pero también para poder despejar un poco mi mente en un paisaje más tropical.   A pesar de las complejidades no dejo de sentir que todo lo que ocurre es muy mágico y me alegra tener a mi lado a Ríu, es una sensación que no puedo explicar…   —Ay no… romance no por favor, necesito saber más sobre el plan —dijo para sí mismo Bastián hundiendo su frío cuerpo en la silla frente al escritorio.                                                                                                             *** Violeta acababa de leer la misma nota que Bastián leyó la noche anterior aunque de ella si surgió una emoción efusiva. —Es justo la continuación de la carta que leí anoche —dijo muy emocionada — ¿era esto lo que querías ocultarme? —Ehh… —no lograba mediar palabra por el nerviosismo. — ¿Ehh? —ella estaba esperando una respuesta   Aunque Bastián seguía algo incómodo por leer sobre sentimientos, ahora quería animarla a seguir leyendo para llegar a algún fragmento crucial como un plan o estrategia. —No quería seguir leyendo sin ti, pero no aguanté la tentación. ¿Podrías por favor continuar leyendo? —trató de hablar con naturalidad aunque no logró mostrarse verdaderamente interesado.   Violeta estaba fascinada con el interés que el chico ponía en este asunto que era de tanta importancia para ella, sin embargo algo le preocupaba. —No puedes ausentarte tanto tiempo de la casa o sabrán que estamos pasando tiempo juntos —en verdad estaba preocupada cuando dijo esto. — ¿Te preocupa que empiecen a emparejarnos? —río algo nervioso tratando de hacer una broma de la situación. Hasta el momento sus bromas no le hacían gracia a la chica —Espero que no nos hagas meter en problemas de nuevo —le dijo mientras abría el diario para continuar leyendo 
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