—Lo siento, no era mi intención — dijo en un tono despreocupado, restándole importancia al accidente.
Violeta recogía rápidamente las hojas del suelo y respiraba angustiosamente, por lo que Bastián empezó a ponerse nervioso con el silencio que convertía en eco cada respiración de la chica así que se agachó para ayudarle.
—Permíteme ayudarte, fue sólo un accidente, no es necesario angustiarse, relájate un poco —Parecían más auto instrucciones que consejos empáticos para su amiga.
¡Ahg!, nunca entiendes nada y sólo causas desastres pensó Violeta mientras agrupaba las hojas en desorden para finalmente amontonarlas de regreso en su bolsillo, luego de protegerlas con su pasta. Estaba muy enojada, pero no quería tensionar más la situación entre ambos, por lo que se para y se va rápidamente hacia el balcón a tomar algo de aire mientras Bastián toma un par de hojas más que estaban fuera de la vista de Violeta y al levantar la vista, alcanza a verla correr fuera del pasillo.
— ¿A dónde vas? ¡Espera! —Ahora si estaba angustiado de haber metido la pata, así que la sigue hasta las barandas donde ella está apoyada mirando hacia los ventanales. Bastián se para a un lado de ella con una hoja de papel en cada mano, la tensión estaba al máximo y un mal movimiento haría que todo estallara.
— ¿Mmm, es... tu diario? —le dijo mirando la fecha en la parte superior de la hoja. Ella se giró y se la arrebató por lo cual cada uno arrugó la hoja que tenía en la mano convirtiéndola en una bola.
— ¿Qué es lo que quieres? ¿Para qué viniste a buscarme? ¿Qué es lo que me quieres decir? –Lanzó una pregunta tras otra sin descasar —Esther puede entrar en cualquier momento y vernos aquí juntos en el balcón.
Si, sólo vie a hablar contigo, perdón por causar caos —dijo en tono de arrepentimiento—, sólo pienso que… fue peligroso lo de anoche, debiste pensar mejor las cosas —ahora hablaba en un tono más firme.
— ¿Qué yo debí pensar mejor las cosas? Claro que fue peligroso porque estaba siguiendo tus instrucciones —"Que por cierto siempre son mal planeadas por tu impulsividad", pensó.
— ¿De qué estás hablando? La que escribió la nota fuiste tú, no me puedes culpar por esto esta vez —estaban aumentando el tono en que se decían las cosas.
— ¿Qué? Yo no escribí esa nota. Creí que habías sido tú.
Ambos estaban asombrados a la vez que aterrados.
—Las guardianas estaban allí por un motivo, Lucía debió haberle dicho todo a Esther —comentó Bastián en un tono reflexivo.
—Por supuesto que no, ella no haría algo así, ella estaba protegiéndonos.
—Realmente no podemos asegurar eso Violeta.
— ¿Entonces no podremos volver al bosque?
—Bueno por ahora es muy peligroso, podríamos planearlo mejor pero, pensé que no querías regresar allí.
—Cambié de parecer —dice mientras vuelve su mirada a los vitrales, tratando de mirar los árboles allá al fondo— quiero ver que hay más allá de éstas paredes —expresó en un tono más alegre.
—Está bien, pero ¿qué fue lo que te hizo cambiar de parecer?
Ambos se quedaron en silencio mirando los vitrales y reflexionando apoyados sobre la baranda, uno al lado del otro expuestos en el balcón.
—Nunca antes la noté tan animada a romper las reglas ¿Qué mosco le picó? Aunque sigue insistiendo en que Esther no nos vea y aún no es como si quisiera salir de aquí para siempre, aún no debo hacerme ilusiones —pensó Bastián. ¿En verdad podría estar allí la salida de éste lugar? ¿Siempre ha estado a nuestra disposición y lo que nos aleja de ella es una simple restricción? Debemos regresar para descubrirlo, aunque tengamos diferentes propósitos, en el fondo los dos estamos cansados de este lugar, pero ¿cuál es verdaderamente mi prioridad? ¿Esther tiene un plan? ¿Cuál ha sido verdaderamente mi propósito hasta el momento si no es proteger a Violeta y esperar el momento para huir? —estaba complicándose en su mente, dándose cuenta que el llevaba el peso de los recuerdos, un peso del que Violeta se salvaba.
¿Por qué me incomoda tanto todo lo que ese chico hace? —Reflexionaba apoyada en la baranda con los ojos algo aguados—. Además de meterme en problemas es realmente gentil conmigo. Es la única persona con la que puedo ser vulnerable y tengo miedo, de cuánto sabe de mí y de cuánto más puede aprender. Y yo ¿qué sé de él? Quizás si le doy una oportunidad, puedo dejar de estar tan a la defensiva. Es la única persona en la que puedo confiar, necesito abrirme, aunque mi enfermedad me haga tan vulnerable, confiaré en que él no se aprovechará de eso.
Hubo varios minutos más de silencio hasta que Violeta decidió romper la tensión que aún se sentía.
— ¿Cómo es el mundo afuera? ¿Recuerdas algo?
—Ayer dijiste sobre querer conocer Tanba, eres una chica muy misteriosa, me cuesta adivinar las cosas que cruzan por tu mente, aunque me alegra haber visto que expresaste alguna intención sobre tu vida.
— Ha sido complejo, tienes razón, algo me ha hecho querer ver más, hay algo que quiero mostrarte… pero primero quiero hacerte algunas preguntas.
El chico se sonrojó y respondió algo incómodo — ¿Mostrarme algo? ¿Preguntarme algo?
—Sí, ya ves que ni si quiera puedo confiar en Lucía, así que necesito poder confiar en alguien.
—Bi… bien, hagamos una alianza —le dijo Bastián —haremos un intercambio de información y después discutiremos un plan para ir al bosque.
— !Perfecto¡—dijeron al unísono —y soltaron una pequeña risilla.
Hubo un momento de silencio, ambos se quedaron mirando la puerta de entrada a la biblioteca.
—Será mejor si vamos de nuevo al fondo de los pasillos, ven, te mostraré dónde suelo leer.
Caminaron en silencio de regreso donde había caído el libro y Violeta se sentó en el suelo como de costumbre, él prefirió quedarse de pie.
—Bien, ¿qué quieres saber?
—Bueno…