CAPÍTULO VII-4

2061 Palabras

Una vez cumplidos sus deberes como anfitriona, con más inquietud que alegría, la señorita Helstone fue a la cocina para sostener una breve conversación con Fanny y Eliza sobre el té. —¡Cuánta gente! —exclamó Eliza, que era la cocinera—. Y yo que hoy no he hecho pan porque pensaba que habría de sobra hasta mañana; no tendremos bastante. —¿Hay pastelillos para el té? —preguntó su joven señora. —Sólo tres y un pan. Ojalá toda esa gente elegante se quedara en su casa hasta que los invitaran. Yo quería acabar de adornar mi sombrero. —En tal caso —sugirió Caroline, a quien la importancia de la emergencia dio cierto brío—, Fanny tendrá que ir corriendo a Briarfield a comprar bollos, panecillos y unas galletas; y no te enfades, Eliza, ya no se puede hacer nada para evitarlo. —¿Y qué servicio

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR