CAPÍTULO XII-3

2014 Palabras

En la pared opuesta al sofá colgaban tres cuadros: el del centro, sobre la repisa de la chimenea, era de una señora, los otros dos eran de sendos caballeros. —Hermoso rostro —dijo la señora Pryor, interrumpiendo una breve pausa que había seguido a media hora de animada conversación—. Podría decirse que las facciones son perfectas; ningún escultor podría mejorarlas con su cincel. Supongo que es un retrato del natural, ¿no? —Es un retrato de la señora Helstone. —¿De la señora de Matthewson Helstone? ¿De la esposa de su tío? —Sí, y dicen que está muy conseguido. Antes de casarse, se la consideraba la beldad de la región. —Yo diría que merecía esa distinción. ¡Qué perfección en todos los rasgos! Sin embargo, es un rostro pasivo: el original no debió de ser lo que suele llamarse «una mujer

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