Me quede parado mientras veía como Roberta cargaba a Leonardo y comenzaba a despedirse de sus padres, pero mi cabeza estaba en otro lado, en el mensaje que recibió ella, en Nicolas, ese imbécil me costó un año de nuestra vidas, un año sin ver nacer a mi hijo sin verlo crecer y eso lo iba a pagar con sangre. Hay algo que odio más que la traición y es el que amenacen a los que amo, y Nicolas acaba de firmar su sentencia de muerte, no estoy muy orgulloso de mis tiempos de mafioso y de rebelde, con más influencia de la que hubiera querido en mi pasado, todo eso quedo atrás pero las amistades que hice no, y ahora era el momento de aprovecharlas. Tome mi celular y marque el número de Alonso, “Esten listos, nos vamos a mi casa, Roberta y mi hijo vendrán conmigo en mi auto, quiero que estén cerc

