Si me hubiera besado Mathias no podía dormir. Daba vueltas en la cama, frustrado, con la mirada fija en el techo oscuro. Su mente era un torbellino de recuerdos, rencor y confusión. No importaba cuánto intentara convencerse de que la tenía bajo control, que ella pagaría por cada burla, cada humillación… algo dentro de él se rebelaba. Algo que se intensificaba con cada roce accidental, con cada mirada de esos ojos grandes y desafiantes. Sentía que se estaba volviendo loco. Gruñó con molestia y se levantó, el calor sofocante de la habitación se volvía insoportable. Bajó las escaleras con pasos silenciosos, vistiendo solo unos pantaloncillos sueltos. Su torso desnudo se estremeció al entrar a la cocina, donde la brisa nocturna se filtraba por la ventana entreabierta. No esperaba encontr

