Minutos después, Abigaíl abandona la habitación junto a los señores Lisboa. Resplandecía como un sol de tanta felicidad. Mientras los padres se alejan, ella se detiene a dejar un pequeño mensaje a sus amigos. —No demoren en entrar, Dylan tiene una excelente noticia que darles. Sobre todo, a ti Valentina. ¡Dios! En verdad no quisiera perderme de ese momento, pero debo ir a celebrar con la familia. Sin embargo, no te preocupes, que regresaré para capturar esa linda carita después de la gran noticia— se carcajea, alejándose. —No le hagas caso, la indiferencia de Dylan ya le afecto el cerebro — expresa, Gabi, intentando no preocupar a su amiga. —No lo sé, Gabi. Algo me dice que no miente. Tengo miedo — manifiesta Valentina, mirando la puerta de la habitación. —Solo son cosas de Abigaíl, no

