Las parejas en la pista se movían al compás de aquella melodía que daba inicio al primer baile cómo marido y mujer, todo se encontraba en perfecta armonía, Susan no veía a su nueva nieta con ese rencor de quererla arrancar del lado de William, tampoco es que la comenzará a ver con amor, pero al menos la aceptaba como su esposa, Henry veía fascinado con una gran sonrisa a su amigo, aquel hombre que hasta hace poco se negaba a casarse. Enfundado en ese costoso traje n***o, llevaba su copa con champagne hasta sus labios y bebía feliz de que su casi hermano por fin estuviera sentando cabeza, a pesar de todo William era un buen tipo y merecía el afecto de una buena mujer. Hacía mucho que ese compromiso había dejado de ser el tema principal de los banquetes en los eventos de la alta sociedad.

