Capítulo 7

998 Palabras
Llegué al colegio tarde el lunes a la mañana por lo que me había perdido el único momento que tenía para estar a solas con Franco, me causaba mucha ansiedad volver a verlo a pesar que ni yo fui consciente de lo que pasó el viernes a la noche, sin embargo me acordaba de todo a la perfección, sus caricias, su mirada, su postura ante mí y sin dudar, el beso. Creía que sería difícil olvidarlo tan rápido y menos lo lograría si lo tenía frente a mí de lunes a viernes en la clase, pero podía intentarlo. Abrí la puerta del salón sigilosa y retuve el aire para hacer el mínimo ruido posible, él estaba escribiendo en el pizarrón y cuando me miró, yo cambié de dirección mi mirada y ubiqué a Vicky sentada con Clarisa, hizo una mueca en forma de disculpas pero no me importó y fui a sentarme atrás de todo, al lado de un amigo de Jonatán. —Tarde Campbell. —escuché su voz, un escalofrío recorrió mi cuerpo y mordí el lado interno de mi mejilla. No respondí porque él siguió copiando sin darse la vuelta. Si no supiera que era el profesor, creería que era un rebelde escribiendo en el pizarrón de nuestro colegio, ni siquiera se vestía como el estereotipo de profesor, Franco parecía un chico normal en el panel docente, con pantalones ajustados y remeras holgadas que a pesar de eso los sus músculos se le tensaban cuando escribía. Era hermoso hasta de espalda y mi distracción por admirarlo me hacía pensar en el viernes a la noche y lo bien que besaba, cómo me sostuvo de la cintura para reafirmar su agarre y sus dedos recorriendo mi piel. —Está de mal humor así que yo te recomiendo que copies. —masculló Jonatán sacándome de mis pensamientos, lo miré por unos segundos y después recapacité, asentí y empecé a sacar mis cosas. Durante la clase sólo me miró una vez y no fue porque yo hablé o hice algo, mi compañero levantó la mano a mi lado para preguntar algo y él desvió su mirada por unos segundos, lo que me hacía entender su evidente indiferencia, pero no me molestó porque lo que hicimos no estuvo bien, y él no dejaba de ser mi autoridad dentro del colegio a pesar de su edad y beso que me dio el viernes a la noche. Cuando tocó el timbre, intenté tardar en guardar mis cosas antes de que mi amiga se acercara revoltosa a hablarme para contarme su fin de semana, pero fue interrumpida y me tensé cuando Franco habló. —Señorita Campbell, ¿puedo hablar un minuto con usted? —lo escuché decir y lo único que llegué a comprender fue a Vicky indicarme que me esperaba en el comedor. Acto seguido se fue y cerró la puerta tras ella. Yo me colgué mi bolso en el hombro y me adelanté hacia él que se apoyó en el borde del escritorio. — ¿Qué? —Primero quiero decirte que hiciste un muy buen trabajo, por lo que vi entendiste Pitágoras. —dijo, pero no me importaba lo primero quería lo segundo o lo tercero, si había cuarto también. Asentí sin interés —Y después… lo del viernes… — ¿Qué tiene? Él levantó una ceja. —No es algo que tenía que pasar Mia. —Pero pasó y los dos estábamos borrachos, así que algo tiene la culpa. —Dijiste que no estabas borracha, aparte vos te acordas y yo también. —dijo con obviedad, yo me encogí de hombros restándole total interés, lo cual era lo mejor para relajarlo aunque no lo veía tan preocupado. — ¿Me estás pidiendo que no te delate o me olvide? —No tan así, pero por favor. —hizo una mueca. Suspiré y me pasé una mano por el pelo, llevándolo hacia el otro costado la cima que se me formaba, después me crucé de brazos frente él. —No voy a decir nada, no te preocupes. — ¿Y por lo otro me tengo qué preocupar? —preguntó y yo me encaminé a la puerta. —Te aviso. —Esperá Mia en serio. —se acercó agarrándome del brazo, lo que nos dejó muy cerca y nuestras miradas volvieron a conectarse, sus ojos miel parecían brillar con necesidad y eso me dio mucha más valor. —Yo no quiero olvidarlo. —Yo tampoco. —musitó y casi se me atragantó el corazón, pero recapacitó y me soltó dando un paso hacia atrás. —pero es lo que tenemos que hacer. —Si vos lo decís. —me encogí de hombros y me alejé para irme, me fui antes de que me viera reprimir la sonrisa mordiéndome los labios. Presentía desde entonces que el último año iba a ser muy divertido. — ¿Qué te dijo? —me atosigó Vicky en cuanto me acerqué a su lado en el comedor, la miré fingiendo confusión. —Clark ¿qué dijo? —Ah, nada importante, ¿por qué? —Tardaste ¿pero qué te dijo exactamente? —Nada Vicky, que mi trabajo está muy bien y me mostró algunas cosas en las que me equivoqué, nada más. —le dije sin darle importancia y seguí caminando, porque no era del todo mentira. Me puse a pensar de qué manera podía hacer que tuviera una posibilidad, iba a dejar pasar los días porque no quería ser como todas las otras chicas, pero yo tenía una ventaja y era que él me había besado e incluso podría decir que no se podía olvidar de mí, aunque lo intentara su mirada lo delataba, era lo único cierto en todo lo que decía, ambos sabíamos perfectamente qué sentido tenían y si bien me moría por volver a besarlo, prefería mantener la distancia para respetarlo, me bastaba disfrutar mirarlo sin que él pudiera corresponderme más de dos segundos porque se ponía tenso, nervioso al recordar lo que hicimos.
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