El honor que tenía, si es que tenía algo, fue lo primero que murió el día que Hun llevó el ejército del rey a mi casa.
Y su hermano fue lo segundo.
-Yo no quería que le pasara nada a Athelwulf-balbució sin pensar.Aquellas palabras eran inapropiadas.Peligrosas.Alina oyó el siseo de su aliento y esta vez sintió su roce cuando él exhaló, como vaho gélido sobre sus pómulos acalorados.
-¿Ah, sí?Entonces hay dos cosas que tenemos en común:el deshonor y las buenas intenciones:Mi hermano Athelwulf dice, claro, que fue decisión suya. Claro, que él conserva su honor...
-¿Qué?
Alina se sentó en la oscuridad, rígida por la impresión.
-¿Te sorprende que diga eso? ¿O no estás de acuerdo conmigo porque tu amante hizo azotar y esclavizar a mi hermano?
Alina percibió con claridad el peligro que encerraba aquella voz perfectamente modulada.Movió la boca.Pero estaba tan asombrada que no le salió ningún sonido,lo cual la salvó.
Porque lo que resonaba en su cerebro eran las palabras >, sino >.Sintió un cosquilleó diferente, como el que sentía a veces al acercarse a las aguas cristalinas, a esos lugares peligrosos donde se abrían las puertas a otros mundos.
-¿Qué quieres decir?¿Dónde estabas?
-En Mercía, intentando desembarazarme de lo que quedaba de la guardia personal del triunfo rey Osred. Huyeron por el camino de la costa tras presenciar el asesinato de Osred. Creían que tal vez intentara detenerlos.
Pero no lo hice.
-No -era un ejercicio de fe. No sabía que él lo aceptaría. Pero dio el siguiente paso de todos modos-.¿Y tu hermano?-una pregunta tan sencilla.Y, sin embargo, tan compleja.En la pequeña estancia, el aire chisporroteó.Ignoraba si Brand contestaría.Pesó que la sombra de su cabeza, con su mata enmarañada de pelo, seguía apartada de ella.
-En Wessex. Por ahí.Había un claro entre unos árboles y una laguna muy quieta.El agua estaba muy fría y helada.
La tensión de Brand era palpable, incluso a través de la oscuridad que los separaba.
-El agua-dijo ella con infinita cautela-es muy poderosa.
Dejó que aquel resquicio que abría la posibilidad de seguir hablando quedara suspendido entre ellos. No le preguntó francamente cómo había sentido que el agua de aquella laguna estaba muy fría, estando tan lejos. Se limitó a contener el aliento.
Los lazos que unían a Brand y a su hermano eran indestructibles. A diferencia del lazo que la había unido antaño a ella, una extranjera. Alina aguantó el silencio y esperó.
-Si no me hubiera visto, es muy probable que el hacha que destrozó mi escudo y me hirió el brazo me hubiera matado.
Alina escudriñó la negrura del tejado triangular.El terror de la muerte cegó su razón, y con él llegó el deseo de tocar a Brand a través de la oscuridad. Para saber que estaba completo, para forjar un vínculo que nunca podría tener.
Lo único que podía hacer por él era hablar, intentar sonsacarle sus pensamientos. Dio forma a la siguiente pregunta.
-¿Cómo encontraste a tu hermano?
-Seguí viaje hacía el sur. Cuando supe que estaba vivo...La mujer a la que le pertenecía había mandado a un hombre a buscarme.Me encontré con un mensajero en el camino de Icknield. Así de sencillo fue.
El silencio fue completo esta vez. Ningún sonido se elevó en la oscuridad, que iba adelgazándose. Sólo el sonido de la respiración de Alina.
>.
¿Por qué le había contado todo aquello?
Aquel hombre feroz y deslumbrante al que había amado había sido siempre, por encima de todo, un guerrero, y siempre lo sería.La acción era la pauta de su vida, no los sueños, no lo inexplicable, nada que no se pudiera abordar en términos prácticos.
O eso había creído ella.
Sin embargo, hasta los guerreros tenían corazón y espíritu. Soñaban.O no podían ser humanos. Simplemente, no lo admitían.
-¿Por qué lo había hecho él¡ Lo único que tenía que hacer era decirle que habían mandado un mensajero en su busca, no lo que había sucedido antes.
La tensión que atenazaba la mole oscura de su cuerpo era fina y letal. el deseo prohibido de tocarlo, de aliviarle a él y aliviarse ella de esa tensión resultaba insoportable.
Si no podía tocarlo, debía encontrar palabras.Pero las palabras sólo podían tocarlo, debía encontrar palabras.Pero las aquella nostalgia impotente del lazo de comprensión que una vez había brillado entre ellos.
-Sucedió porque tu hermano significa mucho para ti.
El amor puede hacer que la gente...
-¿Qué?¿Qué puede hacer el amor?
Alina oyó el roce de sus movimientos, sintió su velocidad y un instante después se halló mirando el borrón blanquecino de su cara, sus ojos feroces.
-Dímelo, Alina,¿qué puede hacer la gente por amor?
>.
-No puedo.
-No, no creo.
Si pudiera no mirar aquellos ojos...Si pudiera dejar de sentir...Si el deseo que sentía por él no bastara para hacerla creer que Brand ansiaba su consuelo...