Un rayo de luz pareció atravesar la oscuridad, derramando plata sobre la piel de Alina. Brand mantuvo la mirada fija en aquella luz, como si de ella pudiera extraer fuerzas. -Pero estuvo a punto de romperme la mandíbula. Supongo que lo adiviné por eso. -¡Santa Dwyna! La santa preferida de Alina. La virgen. Brand le apretón la mano. Las lagrimas habían cesado. Ella tenía los muy abiertos y una expresión interrogativa. Si fuera posible hacerla sonreír, que la luz entrara dentro de ella… Brand no quería que la atormentara aquellas cosas lúgubres. -Fue un golpe afortunado. Y me pillo desprevenido – añadió con cierto tono bravucón -. Ademas, jugaba con ventaja. Tenia cuatro mas que yo. Pregúntaselo. Los labios tremelos de Alina se curvaron hacia arriba. Bra

