Capítullo 22

804 Palabras
Alina se sintió morir. No podía pensar en otra cosa. Moriría bajo la fuerza bruta de Brand y bajo la fuerza de lo que sentía.Brand la aplastaba sobre la fértil tierra del bosque.Sentía. Brand la aplastaba sobre la fértil tierra del bosque. Sentía el fuerte aroma de las hierbas del hena en flor, de los helechos aplastados, el cálido olor humano de Brand, cuya boca era compo un ardor que arañaba y cuyo cuerpo era más grande y fiero de lo que Alina había soñado. Tanto, que ella no podía domininarlo, ni comprenderlo.Pero no le importaba. Sólo ansiaba lo que durante tanto tiempo se le había negado. Sabía que los hombres no ofrecían nada en aquella situación.Que se limitaban a tomar.Pero permitiría que la ferocidad de Brand siguiera su curso sólo por estar con él.Le habían contado lo bastante como para saber qué podía esperar y... No sabía nada en absoluto.La fuerza aterradora de Brand cambió de ponto, o bien otra energía que Alina no alcanzaba a identificar cobr.ó forma dentro de ella. Su boca se amoldó a la de ella con destreza.Sus caricias, ineludibles, actuaban como un ensalmo.Eran fuego desbocado.La hacían sentir tantas cosas, cosas que ella deseaba... Alina deseaba aquello. Ansiaba lo que Brand le hacía sentir tanto como ansiaba hacerle sentir  su calor y su poder. Sentía su propio poder, como una respuesta. Entonces ocurrió el milagro y Alina comenzó a hacer lo que al principio había intentando con toda la temeraria fuerza de su corazón. Empezó a besarlo. Él se movió, la tumbó sobre sí, amoldó su cuerpo caliente y fornido a su forma ligera, y Alina comenzó a moverse  con él,presa de un impulso que no podía detener. Su boca se deslizaba sobre la de él, se apretaba contra ella, se ajustaba a su ritmo hasta tal punto que no sabía dónde comenzaba un movimiento y acababa oto. Era como fundirse con la otra parte,más fuerte y poderosa de sí misma. Pero, al mismo tiempo, era muy distinto.Los miembros recios y curtidos por la batalla de Brand, la forma de su cuerpo, sus movimientos, le resultaban ajenos y extraños.E infinitamente deseables.Nada,nadie,podía hacerlo sentir así. Brand se movía con una seguridad y una destreza que Alina no podía igualar.Al principio la besó suavemente, peo luegos sus besos se hicieron más ávidos.Ella abrió los labios para sentir el calor húmedo de su boca, y al notar el contacto de su lengua tembló.Brand deslizó una mano bajo su pelo, le agarró la cabeza y se la giró hacía a él para poder aceder del todo a su boca. Ella abrió la boca a su invasión porque no podía refrenarse.La lengua de Brand la saboreó, se introdujo más adentro. No se paró.Alina notó que su respiración se agitaba. Sintió que el ardor del deseo le atravesaba la piel, del mismo modo que había sentido el ardor de su fiebre.Brand se apretó contra ella sobre la suave hierba de la ribera de la charca. Ella dejó escapar un gemido de sorpresa que la boca ardiente de Brand sofocó. Alina sintió que la sostenía cuidadosamente en equilibrio para no aplastarla, al tiempo que la abrazaba y la sujetaba con el muslo cruzado sobre sus piernas.No podía moverse. Su cuerpo permanecía extendido sobre la tierra, abierto a las caricias de Brand, al modo en que sus manos se movían sobre ellas, explorando cada curva. Se sent´.ia desvaluda y, sin embargo, se entremecía al sentir sus manos a través de la fina lana del vestido. Brand podía hacerla arder.Ella no podía detenerlo. Brand la tocó intimamente y Alina contuvo el aliento, sintiendo que su piel se erizaba.Era como si él quisiera aprender a través de aquella caricia quién era ella, llegar a conocerla como  nunca les habían permitido el tiempo, él dolor y la separación. -Brand... Ella sentía el escozor de las lágrimas en los ojos y deseaba tocarla del mismo modo, pero no se atrevía.No sabía cómo.Extendió las manos.Le temblaban.Deslizó las palamas suavemente, con indecisión, sobre la espalda de Brand y sintió que sus músculos se tensaban y que su respiración se agitaba. Era como si la urgencia del deseo que sentía el mismo deseo.Pero no sabía cómo expresarlo, ni qué hacer. Quería hablar.Pero no sabía que preguntar. Dentro de ella se ensortijaban zarcillos de deleite, intensos y potentes.Permitió que el cuerpo de Brand y el placer que le producía se apoderaran de ella hasta que sus sentidos zozobaron y su mente se nubló.Lo abrazaba, hundía las manos en su piel,se aferraba a su larga y desnuda espalda, clavaba los dedos en su carne velluda,en sus músculos densos y flexibles. Lo abrazaba con todas sus fuerzas, se aferraba a él y, si hubiera sido posible limitarse a eso, si fuera posible que el amo fuera simplemente eso, se habría quedado así.Pero no lo era.
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