Capítulo 8 La luz del alba iluminaba cada vez más el horizonte, y ya se disponían a montar en los camellos, cuando inesperadamente vieron que, a unos cien pasos de la caravana, un lobo cruzaba el barranco y seguía corriendo, con el rabo entre las piernas, como huyendo del acoso de algún enemigo. La aparición de aquel animal inquietó mucho a los árabes, puesto que en el desierto de Egipto no hay fieras que hagan huir a los lobos, y para averiguar lo que sucedía uno de los beduinos trepó por las rocas que formaban el barranco. Pero no hizo más que encaramarse y volvió a retroceder, asustado, gritando: —¡Por Alá! ¡Se acerca un león! ¡Se dirige hacia aquí! En efecto, por encima de la roca apareció inmediatamente un animal enorme, el cual Nel y Estasio reconocieron al instante, y sin poders

