CAPITULO 6

1210 Palabras
Desde el punto de vista de Lucy Dante me sacó de la oficina del Lobo, y mientras más me alejaba de la puerta, más me sentía perdida. Más me alejaba de la posibilidad de salvar a mi hermana. Dante abrió la puerta de su oficina, y de un estirón, me metió adentro. Intente inútilmente de volver a salir, pero él se puso entre la puerta y yo, impidiendo que saliera. —Déjame volver Dante. —suplique. Y el solo negó con la cabeza. —Por favor Dante. —volví a suplicar, cayendo completamente de rodillas. —No lo entiendes Dante. —hable, mientras la lagrimas empezaban a caer por mis mejillas. Me arrastre hasta el, perdiendo por completo la poca dignidad que me queda. —Ella lo es todo para mi Dante. —supliqué una vez más, tomando sus piernas. Y sacudiendo. —Por favor. Dante me levanto, sin mucho esfuerzo, y sin esperarme me abrazó. —Lo siento gatita. No hay nada más que hacer. —No… no no no… tengo que intentarlo nuevamente. —dije mientras me acurrucaba en su pecho. Poco a poco empecé a calmarme, Dante nunca me soltó, solo me dejo llorar y mojar su traje caro. Cuando Dante se dio cuenta de que ya estaba más calmada. Me alejo de sus brazos, y se dirigió a su silla detrás de su escritorio. Creí que era mi oportunidad, ya sabía dónde era la oficina del lobo. —Ni lo pienses. —dijo mientras se sentaba y me mostraba la llave que tenía en las manos. ¿En qué momento lo hizo? Me pregunté. Pero puede ser cualquier llave, no de la puerta. Por eso de todas maneras intente abrir la puerta. Perfecto, estaba cerrada con llave. —Te lo dije… —mencionó. Me señalo la silla que estaba frente a él. —Siéntate gatita. Ya no podemos hacer nada para salvar a tu hermana. —Dante… —dije en forma pausa, y en vez de sentarme en la silla que señalaba, bordee el escritorio. —No entiendo, eres demasiado bueno para trabajar con semejante monstro. —dije. Y sin pensarlo dos veces. Me senté a horcajadas sobre Dante. Si lograba seducirlo, capaz y lograba que me ayudara a salvar a mi hermana. Dante no perdió tiempo, y me ayudo a acomodarme mejor. Vi cómo trabaja saliva, los hombres son muy fáciles de convencer. Pensé. —¿Qué haces gatita? —preguntó. —Te juro no entiendo Dante… —dije acercándome cada vez más a su rostro. —eres demasiado perfecto. Y antes de que me ganara la cobardía, lo bese…. —————————— Desde el punto de vista de Cassian. No lo vi venir, no lo esperaba, porque sin darme cuenta estaba rompiendo mi única regla. “NADA DE BESOS” Pero ya era demasiado tarde, sus labios estaban sobre los míos. Mi lobo ya lo sabía. Mi lobo estaba gritando en mi mente, gruñendo, gimiendo, exigiendo que la marcara, exigiendo que me apareara con ella. Y yo, yo no podía dejar de besarla. Tome el control del beso, desesperado, no queriendo que haya distancia entre los dos. Porque la pequeña gatita, que se retorcía contra mi cuerpo… “ERA MI COMPAÑERA” Quería seguir besándola, pero la gatita ya no podía respirar. A rasga diente le solté. Ella intentó bajarse, no le deje, la acomode mejor, para que sintiera lo duro que me había puesto. —Dante… —gimió. Pero ella no gimió mi nombre, gimió el nombre de otro hombre. Mi lobo y yo gruñimos. De un movimiento la baje, poniendo sus pies en el suelo, y alejándome completamente de ella. Si seguía así, no creo que pudiera resistirme, y si volvía a escucharla gimiendo el nombre de Dante, lo iba a matar. —Veté Luciana. —dije mientras de un solo movimiento agarre el marco y lo rompí. Abriendo la puerta de forma violenta. Vi el rostro asustado de Luciana. Me tenía miedo. Bien… eso estaba bien. Eso era lo mejor. —Dante… —protesto ella. Un gruñido profundo y aterrador salió de mí. Vi varios guerreros viniendo junto a mí, pensaban que estaba en peligro. —¡ALTO! —Mi lobo estaba queriendo salir, estaba perdiendo el control. Asique para no hacer algo de lo que arrepentirme, deje a una Luciana, muerta de miedo en mi oficina. —————————— Cuando llegue a casa, con mi forma de lobo, vi a una Nonna en la entrada, su expresión no sé si era de enfado o preocupación. Y cuando me tiro el pantalón para poder vestirme, entendí que eran ambas cosas. Y yo con treinta años, sabía que estaba en problemas… —Nonna… —empecé a hablar mientras intentaba desesperadamente ponerme los pantalones. —te puedo explicar. —Eso espero Cassian. —dijo y empezó a entrar a la casa. —¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! —dije mientras la seguía. Apenas entre. Mis hombres hasta, hasta mi Beta estaban en la sala, esperando a que su Alfa volviera en sí. Todos saludaron. ¡ALFA! Mientras llevaban sus manos al corazón en forma de respeto. —Pueden retirarse. Todo está bajo control. —dije, pero volví a pensar en la gatita, y eso me erizo la piel. Había besado a una mujer, y había descubierto que era ella mi pareja destinada. La diosa de la Luna estaba completamente equivocada si pensaba que metería a mi mundo a una humana. —Es mi compañera, no puedes negarme a mi compañera maldito humano. —se quejó Ragnar en mi mente. —Con nuestra compañera a nuestro lado, nos haremos más fuertes. —siguió el parloteo. Lo sabía… mierda que lo sabía, pero al hacerme más fuerte, también sería más vulnerable, porque si mis enemigos se enteraran que encontré a mi compañera, iban a ir por ella. Pero el hecho de que no podía reclamarla, no quería decir que no la protegiera. —Dante. Vamos a mi oficina. —ordené. Tenía que pensar rápido mi siguiente movimiento. —Si Alfa —respondió. —————————— Entramos a mi oficina. Y cuando supe que solo él me podía escuchar. Dije: —Luciana Voss es mi compañera destinada. —¡Mierda¡ —respondió Dante mientras se sentaba en el sofá. —Sí… mierda. Pensé. —Ahora más que nunca tenemos que tenerla entre ceja y ceja. —¡Mierda…! —volvió a decir Dante. —Y vamos a mandar a su hermana a que sea vendida al mejor postor. —Sí… —suspiré. —y ya no podemos hacer nada, esa venta se realizará mañana. Nos guste o no. —terminé. —Dante… —volví a habar. —manda a algunos hombres hasta su casa. —¿Crees que corre peligro? —preguntó, y Ragnar le gruño… Dante rápidamente alzo las manos en señal de paz. —No corre peligro, no aun. Pero después de que me vio tendrá miedo, y hará todo lo posible de salvar a su hermana. —Haz que algunos hombres las vigilen, los mejores… y si hay un movimiento fuera de lo normal, me avisan inmediatamente. —ordené
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR