Capítulo 12: ¿Orgasmo Culinario?
16 de marzo del 2012
Estoy realmente cansada de estar encerrada, según la publicista del reino debo quedarme hasta que no me vea ningún paparazzi. Mis heridas fueron serias y lo mejor es que descanse.
Apenas hace unos días salí del hospital, realmente lo agradecí. Estaba aburrida viendo las paredes del hospital. Mis amigas volvieron a verme y por más que intentaba levantarme el humor cada vez era peor, prácticamente gruñía cuando venían a sacarme una nueva resonancia.
Según mi padre quería cerciorarse de que todo estuviera bien conmigo antes que los doctores me dieran el alta. Ya no estoy utilizando el collarín pero me lo pongo en las noches para dormir, para evitar que me doble el cuello. Lo que realmente me molesta es el cabestrillo y el yeso, esa cosa sí que pica.
Salgo de mi habitación pero me encuentro con dos personas de seguridad vigilando la puerta de la habitación. Ellos me miran y uno de ellos se acerca hablarme.
– ¿Princesa necesita algo?– dice el hombre.
– Solo ire a la cocina por un vaso de agua– le respondo.
– Le dire a una mucama que se lo traiga– dice él, lo interrumpo.
– Puedo ir yo misma, no me rompí las piernas– le digo, el niega con la cabeza lo que me hace fruncir el ceño.
– Lo siento princesa, pero su padre prohibió que saliera. Los paparazzis están afuera y si la ven armaran un caos– pongo los ojos en blancco y lanzó un bufido.
– No saldré del castillo solo iré a la cocina– le digo ya algo molesta.
– No la dejaremos princesa– lo miró incrédula, regresó a mi habitación molesta.
No puedo creer que mi padre diera esas órdenes, esto es por su culpa y ahora yo pago las consecuencias. Se nota que lo que pasó en el hospital quedó atrás y regresó hacerme la vida imposible. Agarro mi celular y comienzo a teclear rápidamente.
– ¿Podrán venir a visitarme?– escribo al chat que tengo con Bonnie y Addison. Ellas contestan rápidamente.
– Nos prohibieron ir a verte– dice Bonnie, mi ceño se frunce mucho más.
– Dijeron que no podíamos levantar más sospechas. Desde tu accidente la prensa ha estado encima de nosotras, nos prohibieron movernos. Quisiera patear traseros de la cólera que siento– dice addison.
– A mi no me dejan salir ni de mi habitación– escribo, el mensaje que recibo es de ambas.
– Lo siento.
Dejo mi celular a un lado y veo la forma de escaparme, no puedo estar encerrada todo el día. Me volveré loca, mis heridas se recuperarán en dos o tres semanas, no creo que me dejen encerrada todo ese tiempo.
Krystal
Algunos dicen que es fácil cuidar un bebé, pues ellos no conocen a Elijah. Él bebe se levantó en la madrugada más de seis veces. Con Ally intentamos calmarlo, pero nada sirvió, él bebe no paraba de llorar.
Hasta buscamos por internet, porque lloraba, salían que quizás era por cólicos, hambre, cambio de pañal, pero no era ninguna de esas. Google me falló de nuevo. Llegué a la conclusión que extrañaba a su mamá. Es normal que un bebe tan pequeño llore extrañando el aroma de su madre.
No sé cómo pueden las personas cuidar a un bebe y saber qué es lo que le pasa. Les juro que con una noche que pasamos con uno ya queríamos regresarlo. Y ahora me cuestiono por los padres que tienen gemelos o hasta trillizos, pobres de ellos.
Un tip que me dio una página, fue que no hagamos dormir mucho en la mañana al bebe, para que en la noche al menos duerma un poco más.
Salgo de mi habitación con las ojeras más grandes que debo tener y el cabello hecho un maraña, ni siquiera tengo muchas ganas de peinarlo.
En mis brazos llevo al bebé que ahora luce un ángel. Lo dejó en el sofá para preparar el desayuno. Lo bueno es que todavía no me debo preocupar por que se gire y caiga, igual lo rodeo de cojines.
Voy hacia la cocina y está una señora. Me asusto que un pequeño grito sale de mí, la señora se gire con un batidor.
– ¿Quién es usted? – le pregunto alarmada.
– Lo siento señorita, soy Esperanza. La señora que va a venir cuatro veces por semana a hacer los servicios de la casa y la comida– la señora es chiquita, es menuda, su sonrisa es cálida. Suspiro más aliviada, en la nota que dejaron mencionara que vendría una señora ayudar por lo que me relajo.
– Mucho gusto Esperanza, yo soy Krystal y dime por mi nombre, no señorita– le extiendo mi mano, ella mira mi cabello y solo sonríe, ahí me acuerdo que mi cabello debe de ser un desastre. – Es la nueva moda, tener el cabello así– señalo mi cabello ella se ríe y yo le sigo.
– Como diga Krystal– ella sigue haciendo lo que estaba haciendo, que parece ser un buen desayuno.
Preparo el biberón de Elijah, ya que le toca su hora de comer. Si no le damos a su hora el bebe se pone de mal humor por muchas horas, prefiero tenerlo listo con anticipación. Cuando terminó, Sam entra con él bebé y él luce impecable.
– Se estaba quejando un poco– me tendió al bebé como si fuera un saco de papas y lo tomó, su vista la dejó en mi cabello. Seguro piensa que soy un loca con el cabello así.
– Tu porque tienes la apariencia de lucir como una flor, él bebé estaba llorando toda la noche– el solo se ríe e intenta peinar mi cabello, le doy un manotazo que lo hace reír más, él bebe comienza a llorar y Sam frunce el ceño.
– Ese niño en serio me odia. Y dormí como un bebé, pero no como este, porque conseguí tampones para los oídos– dice orgulloso de su gran hazaña.
Yo le doy de comer a Elijah, ya que Ally está en coma. Por más que la movía no despertaba. Ella en la noche lloró junto al bebé porque él no se calmaba.
Esperanza ve al bebé, y estoy segura que piensa que es mío y de seguro piensa que es con Sam.
– No Esperanza, no es mi hijo y menos con él – señaló a Sam, esperanza se sobresalta – Es hermano de mi amiga, que está durmiendo como una morsa.
–Ah... no señorita no pensaba eso, es que usted dice que él bebe no durmió toda la noche quizás, tuvo cólicos, por lo gases– dice ella mirando al bebé. Creo que se derrite un poco al verlo, la mayoría lo haría. Es tan hermosos y ahora que tiene las mejillas sonrojadas.
– No lo creo, después de que le dimos su biberón le quitamos todos los gases.
– Nunca salen todos los gases, aparte ese biberón no es para los gases.
– ¿Hay un biberón para evitar los gases?– le preguntó, eso sí que no sabía.
– Si, señorita– al parecer me dirá señorita por mucho rato.
– ¿Sabes mucho de bebés esperanza?– le pregunto aunque es más una confirmación.
– Sí señorita, antes cuidaba a un bebé, pero mis ex jefes se fueron de viaje al extranjero y ya no volvieron– Se me ocurre una idea y lo hago saber con mi enorme sonrisa.
– Esperanza no te gustaría cuidar del pequeño Elijah, como verás yo estudio y mi amiga también. Y Elijah parece odiar a Sam, te pagaremos muy bien.
Ella lo piensa, y Sam la mira con cara de súplica porque sabe que si ella dice que no tendrá que cuidar de nuevo al bebé. Creo que hasta Elijah le suplica, ya que deja de comer y mira con esperanza. Se va a quejar y vuelvo a darle el biberón, el cual succiona como si fuera el último.
– Está bien, acepto – yo sonrió y Sam bota el aire que contenía en una suspiro aliviado.
– Perfecto, comienzas mañana. Claro si no te molesta, trabajar mañana domingo.
– No, claro que no.
– Tus días libres podrían ser los martes, ese día no estudiamos. Y otra cosa, los pagos que te dan por limpiar la casa, son por una empresa esa seguirá igual. Nosotros te pagaremos independientemente y no puedes comentarle nada a ese contacto– le digo, ella mira a Sam y asiente algo dudosa.
No quiero que mi padre se entere que estoy con un bebé, si no hará muchas preguntas y lo conozco averiguara de quien es el bebé y ally no quiere que su padre se entere.
– Me parece bien– dice con una sonrisa.
Él bebe comienza a quejarse, y justo entra Ally. Creo que así me veía yo, esta horrible. Su cabello esta todo desordenado y su maquillaje está un poco corrido, su camiseta está manchado con lo que parece vomito de elijah.
– Buenos días– su voz suena muy ronca.
– Buenos días– terminó de darle su biberón al bebé, mientras le digo que encontré quién cuidará del bebé. Ella prácticamente quiere besar a esperanza y le dice que fue una esperanza a sus vidas, ella solo ríe de las ocurrencias de mi amiga.
El timbre suena, así que voy yo, mientras voy palmeando la espalda del bebe, para que bote todos los gases. Bota uno grande y río por el sonido.
Al abrir me encuentro con un chico súper lindo. A su costado hay una caja considerablemente grande.
– Buenos días, traigo la cuna que compraron – me acuerdo de mi cabello, y que estoy frente a un chico lindo y que estoy con un pijama un poco diminuto, con el cabello hecho un desastre y con un bebé en brazos. No podría estar mejor (Y si es el sarcasmo quien habla).
Siento como el sonrojo baja de mi rostro a mi cuello. Intento como puedo peinar un poco mi cabello.
– Ah...eh...si la cuna, ¿que no viene armada?– que pregunta tan idiota, obvio que no sino estuviera armada.
No me puedo avergonzar más. Enserio quiero que la tierra me trague en este momento.
– No, tienen que armarla ustedes– el chico tiene una linda sonrisa.
– Krystal, ¿quién es?– Ally sale, pero al ver al chico grita y entra corriendo. Al menos ella sí sabe cómo luce y no se avergüenza más como yo.
– ¿En dónde firmó?– El chico me dice donde firmar. Como puedo firmó, elijah parece que también quiere avergonzarme mucho más ya que se tira un gas por abajo, el chico me mira.
– Fue el bebé– digo rápidamente, él se ríe. si creo que ya sabía que era el bebé, gracias Elijah.
Le digo que ingrese las dos cajas y él lo hace con una sonrisa en sus labios. Hoy no es un buen día para mi. Bueno creo que Sam tiene algo que hacer en la tarde.
– Gracias.
– De nada linda– me guiña un ojo y se va.
Al menos no le parecía tan loca, no logré espantarlo del todo. Pongo al bebe al frente mío.
– ¿A ti te parezco linda?– sonríe, me he dado cuenta que a él le gusta sonreír– Si creo que si te parezco linda.
> ¡Sam, tienes un regalo que armar! – le gritó, después me dirijo a tomar mi rico desayuno
[...]
Me había bañado y puesto algo simple, se supone que Cole pasara en unos minutos por mi. Todavía no puedo creer que accediera a esta reunión. Para mí no es una cita, ni si quiero me quiero arreglar mucho porque no quiero que se emocione. Yo nunca he tenido una cita y esta no será la primera vez.
Me puse un vestido n***o en corte A, mi jaqueta jeans y unas zapatillas blancas. Mi cabello lo dejé suelto, solo me puse una crema para peinar. todavía se si mi cabello es lacio o ondulado. A veces está completamente lacio y otros está tan ondulado que ni siquiera puedo domarlo. Como hoy está tan lacio que no es necesario que haga muchas cosas en el.
Salgo de la habitación y en el sofá está Sam con Ally y él bebé. El bebe está despierto, en su nuevo coche. Para no acostumbrarlo a estar cargado, Esperanza no lo recomendó. Sam y Ally parece que están peleando.
– ¡Ella irá sin ti!, tiene una cita no la vas a avergonzar.
– ¡Tengo que cuidarla, es mi responsabilidad!
– Pues me interesa una mierda, tú no sales de aquí. Antes tendrás que matarme.
– Quien me lo impedirá ¿tú? – le alza una ceja retándola.
– No, yo – salgo, Sam frunce el ceño y Ally tiene una sonrisa petulante que es dirigida a Sam.
– No puedo dejarte salir sola, Krystal tu padre me lo prohibió y ¿si te pasa algo?
– No saldré sola, saldré con alguien en plan de AMIGOS – recalco la palabra para que la mente de Ally entienda. Veo como rueda los ojos.
Me acerco al bebé y le doy un beso en su mejilla, sonríe de lado por el tacto. Es tan hermoso, aunque parezca un viejito ya que no tiene casi nada de cabello y lo que tiene es rubio. Él es de los míos, yo me considero más rubia que pelirroja.
Elijah comienza a llorar y Ally lo toma en brazos, por más que le dijera que lo dejara en el coche ella no puede no vivir cargandolo. Más ahora que descubrió que le encanta cargarlo y pegarlo a su pecho.
Tocan el timbre y el bebé llora un poco más fuerte, hemos descubierto que odia el sonido del timbre, le alcanzó su chupete y se le cae, me dirijo a lavarlo antes de que se lo pongan. Cuando regreso veo que Ally se encuentra en la puerta y Sam está detrás de ella.
Me acerco a Ally y le pongo el chupete en su mano, ella se lo da al bebe quien se entretiene con él. En la puerta se encuentra Cole Miller con su porte masculino. Todos vemos a Cole, inclusive Elijah, aunque ni siquiera lo vea con claridad.
El mira a Sam con el entrecejo fruncido, pero después dirige su mirada a mí, sonríe.
– Espero que la traigas temprano y cómo le ocurra algo, será mejor que te escondas porque te haré pagar.
– ¡Sam, puto lunático! – Ally voltea a ver a Sam y estira su mano para jalar su oreja, él se queja.
– ¡Ally eso duele!– se quejó.
– Si pues, te dije que te callaras y no me hiciste caso.
– Sam ya te dije, que todo estará bien. Así que por no hacerme caso, te dejaré a Elijah para que lo cuides– como si él bebé entendiera las palabras comienza a llorar, bota su chupete y llora más fuerte, hasta veo que gruesas lágrimas salen de sus bellos ojos.
Sam lo mira y se va corriendo adentro, Ally niega y mesé al bebé, para que se calme. Ella susurra unas palabras para el bebe y elijah comienza a calmar su llanto.
Cole no despega la mirada del bebé. Pero no le diremos nada acerca de él, no es que fuéramos cercanos para contarle.
– ¡Oh por dios, si se vistieron iguales!– cuando Ally termina de gritar veo de pies a cabeza a Cole, es cierto estamos iguales. Miro su cara y está sonriendo.
– Me iré a cambiar– antes de dar la media vuelta Ally me agarra del brazo y me voltea.
– No ya es tarde, así que adiós– me empuja y cierra la puerta, lo que hace que choque con Cole, retrocedo.
– Vamos a parecer esas parejas que se visten iguales– me sonríe de lado, me agarra del codo porque entre hacia su carro.
– Excepto que nosotros no somos pareja– me suelto de su agarre y veo un sonrisa socarrona en su rostro. Abre la puerta y entro, lo veo sonreír mucho más.
[...]
Él viaje hacia donde sea que me esté llevando es tranquilo, lo bueno es que él puso música si no hubiera sido incómodo.
– No sabía que te gustaba Ariana Grande– sonríe de lado, en los minutos que estamos en el coche me he dado cuenta que sonríe mucho.
– Tiene buenos temas – se encoge de hombros y yo río bajito.
Él detiene el auto en un restaurante de comida rápida, un Mc Donal's, nunca he comido aquí. Mis amigas tampoco, no nos permitían venir a uno de estos. Mi rostro mira el lugar como si hubiera encontrado el paraíso. Siempre había querido venir, pero nadie me traía y este chico acaba de cumplir mi sueño de niña.
– ¿Qué no te gusta? – pregunta al ver que no hago ningún movimiento, su cara es un poco preocupada.
– No, no es eso, nunca había venido. Siempre quise comer ahí– decidí ser sincera.
– ¿Nunca? – su rostro es un poema, yo niego con la cabeza– Pues esta será tu primera vez, así que no te defraudaré.
La sonrisa que le doy tal vez es un poco idiota pero el se me queda mirando por muchos minutos. Salimos del carro y él me dice que me siente que va a pedir.
Veo como unas chicas de al fondo se lo quedan mirando, es el efecto de Cole Miller, donde va cautiva miradas. Unos minutos después, él aparece con un bandeja, me da lo que creo es mío y él toma el resto.
– Vamos abre, te pedí un cuarto de libra– lo abro y el olor que desprende me encanta. Por muchos minutos me quedo mirando la hamburguesa.
Mis padres siempre me prohibieron ir a un lugar así, ya que decían que era comida no saludable y una princesa no podía incentivar la comida grasienta.
Le tomo entre mis dedos y le doy una pequeña mordida y comienzo a masticar, abro los ojos por lo buena que está. Un pequeño gemido abandona mis labios.
– ¡Esto es delicioso! – Él no ha dejado de mirarme mientras como, y sonríe cuando me ve devorar mis papas. Por cada papa que como un gemido de satisfacción sale de mis labios.
– Creo que cada mordida que das tienes un orgasmo– él se ríe cuando ve que mis ojos se abren, no pienso darle el gusto que me vea avergonzarme.
– A quien no le daría un orgasmo por comer esta hamburguesa, te ganas de besarla – y para darle fe a mis palabras, le doy un beso a la hamburguesa que hace que él ría y siga comiendo.
Tal vez luzco como una loca pero yo realmente disfruto de comer esta maravilla. Sé que debo lucir como un bebé por estar toda manchada con las salsas, pero no me importa. Cuando bebo la coca cola realmente sonrió de felicidad.
– Tienes algo…– él dice, lo miro confundida y él se acerca con una servilleta y limpia la comisura de mi boca, luego inconscientemente saco mi lengua y limpió la comisura de mi boca. Él no pierde el movimiento y veo como muerde su labio.
Carraspeo y tomó un sorbo de coca cola, el sigue comiendo y cuando se acabaron mis papas me da de las suyas. No me quejo ya que están deliciosas.