***** Las piernas de Jessica temblaban, cuando la chica le entregó el pequeño sobre manila en las manos. El nerviosismo no le permitía abrirlo. —¿Quieres que lo haga? —preguntó Ryan, al ver en el estado en el cual ella se encontraba. —No. Yo lo haré, veamos qué es… —Jessica encontró las fuerzas necesarias, para indagar lo que había dentro. Respiró profundamente e inmediatamente abrió el sobre. Puso la mano en su boca, para no gritar al ver lo que había dentro. Era el rosario de plata, que su abuela siempre llevaba en el cuello. Con una nota que decía: “ESTÁS MUERTA”. Miró a todos los lados esperando ver la cara de Oliver entre la multitud. Ryan no pudo contenerse, al ver el rostro de Jessica volverse pálido del miedo, así que tomó la nota de sus manos, y la leyó. La arrugó en un puño

