Nunca firmamos el divorcio

1207 Palabras

ARIANA ¡Ya lo tenía claro! Me sobresalté al decirlo en voz alta. La memoria regresó, implacable. Ese hombre... fingía preocupación. Prometió llevarme a casa, pero todo era una trampa. Cuando quise alejarme, se transformó, mostró los dientes. Y justo entonces, apareciste tú. Lo miré, de golpe consciente de todo. —Charles... No lo mataste, ¿o sí? Recordaba tus golpes. Cada uno más fuerte que el anterior. —No. Para mi desgracia, no lo hice —respondió con rabia contenida—. Pero eso no es lo importante. ¿Qué rayos te pasó por la cabeza? En lugar de estar con tus hijos, decidiste perderte en el alcohol. Te expusiste. ¿Y si no hubiese llegado a tiempo? El tono me irritó, y exploté. —¡No necesito que nadie me salve! ¡Mucho menos tú! Y claro, esa voz interna no se calló: “Recuerda que es

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR