ARIANA —Vas a tener que decir que no—. Lo escuché a mis espaldas. No hizo falta girarme para saber quién era. Ya sabes perfectamente de quién hablo. Se acercó con esa manera suya de siempre, caminando como si el mundo le debiera algo, y se colocó justo a mi lado... solo para luego moverme de sitio, separándome de Demian. Infantil. Tan típico de él que solo pude poner los ojos en blanco. —¿No tenías una reunión o algo importante que hacer?—, le dije, mientras trataba de sacarme su brazo de la cintura. Inútil. Se pegó aún más. Y como si lo hubiera invocado, Leo apareció corriendo y se enganchó a su pierna. Él le revolvió el cabello como si nada. Luego lo miró con una seriedad que parecía sacada de otro planeta. Mia estuvo a punto de correr también, pero se quedó clavada. Seguro pensó q

