Emma salió corriendo a recoger todo sus cosas mientras Alba se cambiaba de ropa para salir, aunque eran más de las ocho de la noche la ciudad que nunca dormía siempre estaba en movimiento. Salieron del apartamento como si fueran dos prófugas de la justicia, Emma iba toda nerviosa y Alba había asumido su papel de detective y espía, por lo que iba mirando a todos lados con desconfianza mientras caminaba casi agazapada. Cuando llegaron al hotel, que quedaba en los suburbios cerca del puente que comunicaba a Manhattan con el resto de la ciudad, se bajaron del taxi (Alba había insistido en tomar un taxi para no usar su auto, porque de esta manera perderían el rastro si las estaban vigilando) Emma se echó a reír un poco por el papel que estaba asumiendo su amiga, pero al mismo tiempo que la di

