NO ME RENDIRÉ Cuando volví a casa esa mañana y vi que a Jeffery casi se le salían los ojos de sus órbitas al verme, caí en la cuenta de que solo llevaba puesta una camiseta. Dada mi falta de atuendo, estaba segura de que tanto Jeff como Dom tendrían un par de preguntas que hacerme. Solamente fui capaz de evitar sus preguntas hasta esa misma noche. El interrogatorio comenzó cuando bajé a cenar. Apenas pasaron un par de segundos antes de que Jeffery me lanzara una avalancha de preguntas conforme nos sentábamos a la mesa. —¿Qué hiciste anoche? Me atrevo a decir que debió de haber sido… mmm, interesante —dijo Jeff dulcemente. Dom permaneció en silencio y solo se limitó a poner los ojos en blanco de vez en cuando. —Eh… salí por ahí —le respondí alegremente. —Bueno, puede que no sepa mucho

