Cuando llegamos a casa, nos encontramos con una multitud de familiares, jóvenes y mayores, que esperaban la llegada de la señora Noel. En cuanto Jeffery atisbó a su tía abuela, las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas. Él no tenía ni idea de lo mal que había estado viviendo la señora Noel. Supuestamente, uno de los miembros de la familia le había prometido a Jeffery que cuidaría de la mujer y le había jurado tener las cosas bajo control, además de asegurarle que pasaba con frecuencia por la casa para comprobar que estaba bien, hacerle la compra e incluso cocinar para ella. Sin embargo, resultó que el dinero que Jeffery le había estado mandando solamente había llegado a parar al bolsillo de la pariente. La señora Noel no había visto ni un centavo. Al descubrir esta información, Je

