bc

PLUMAS NEGRAS SOBRE LA PIEL

book_age18+
0
SEGUIR
1K
LEER
oscuro
mafia
mafioso
drama
bisexual
pelea
ciudad
rechazo
like
intro-logo
Descripción

No nací con nombre.

No nací con pasado.

Solo aprendí a sobrevivir.

Me llaman Emil. Un mecánico más, invisible entre humo, metal y noches sin dormir. Trabajo, respiro, sigo… porque hay deudas que no se pagan con dinero, sino con vida. El hombre que me salvó me dio un lugar en el mundo, y no pienso fallarle.

Pero en esta ciudad, nadie permanece invisible para siempre.

Él me vio.

Corvo.

Un hombre que no pregunta… descubre. Que no duda… posee. Desde el momento en que nuestras miradas chocaron, supe que algo había cambiado.

Ahora está cerca. Observando. Siguiendo. Buscando grietas en algo que ni siquiera yo permito que exista.

Dice que ya me ha visto antes.

Dice que huelo a mentira.

Dice mi nombre como si me conociera.

Y eso es imposible.

Porque Emil es solo lo que el mundo puede ver.

Porque hay verdades que deben permanecer enterradas.

Porque si él descubre quién soy realmente… no habrá vuelta atrás.

En una ciudad gobernada por poder, secretos y deseo oscuro, dos destinos comienzan a entrelazarse:

El depredador… Y la mentira que no puede atrapar.

Pero incluso los depredadores sangran.

Y algunos secretos… arden cuando alguien intenta tocarlos.

chap-preview
Vista previa gratis
𝘿𝙚𝙨𝙥𝙚𝙧𝙩𝙖𝙧 𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝙣𝙞𝙚𝙗𝙡𝙖
⚠️ ADVERTENCIA +25 Esta historia contiene contenido exclusivamente para lectores adultos. Incluye: Sexo Violación Drogas Relaciones tóxicas y obsesivas Dinámicas de poder y control Violencia psicológica Manipulación emocional Identidad fragmentada Temas sensibles como abandono, trauma y pérdida de memoria No hay idealización de conductas sanas ni promesas de redención fácil. Los personajes toman decisiones cuestionables y enfrentan consecuencias. Si buscas un romance suave, esta historia no es para ti. Si te atraen las historias oscuras, intensas y moralmente grises, continúa bajo tu propia responsabilidad. ꧁༒☬🅴🅼🅸🅻☬༒꧂ El dolor me golpea antes que la conciencia. Un latido sordo en el cráneo, como si una radio averiada buscara una señal inexistente. Intento moverme, pero algo me retiene: tubos clavados en el brazo, en el pecho… La tela áspera de la sábana roza mi piel, un contraste incómodo con el frío del aire que me rodea. ¿Qué demonios...? Es tu deber. Piensa en el poder, el dinero… los recursos que esa familia nos dará. La voz de una mujer, lejana pero insistente, resuena en mi cabeza. ¿Quién es? ¿Por qué su ambición suena tan ajena? Me quedo quieto. Sobrevivir implica no cometer errores. Perdóname por no cumplir mi promesa… La súplica de un hombre se mezcla con el eco del dolor. La culpa me invade, aunque no entienda por qué. Voces. Murmullos apagados que se filtran a través de una pared de algodón. No entiendo las palabras, pero reconozco el tono: frío, impersonal. Hablan de mí, no conmigo. El aire huele a desinfectante y flores muertas. Un aroma nauseabundo que revuelve mi estómago, ya revuelto por el sabor metálico en mi boca. Sangre. Mis labios están secos, agrietados. Necesito agua. Abro los ojos. La luz blanca y cruel me castiga, obligándome a cerrarlos de nuevo. La retina arde. Techo. Desconocido. Lleno de líneas rectas y manchas pálidas. No hay familiaridad, solo una sensación opresiva. Las esquinas se difuminan en la penumbra. ¿Dónde estoy? ¿Qué me ha traído a este lugar? ¡Detente, Ximena! La orden resuena en mi mente, seguida por el estallido de disparos. ¡Corre, no mires atrás! El miedo me impulsa, aunque no sepa de qué huyo. Las imágenes parpadean en mi mente: calles oscuras, rostros difusos, una sensación de pérdida inminente. Escucho pasos. Zapatos suaves, seguros. Más voces, rápidas, incomprensibles. La frustración me asfixia. Intento enfocarme, pero las palabras resbalan, se golpean entre sí y caen en el abismo de mi mente. Es como si mi cerebro estuviera cubierto de niebla. Miro mi brazo. Un tubo transparente clavado en mi piel, sujetado con cinta. La sangre retrocede lentamente, como si intentara escapar. El corazón se acelera. No recuerdo esto. ¿Por qué alguien me está extrayendo sangre? ¿Qué buscan? Susurro algo ininteligible, una voz ronca y casi inaudible que suena extraña en mis propios oídos. ¿Quién soy? ¿Cuál es mi nombre? ¿Qué se supone que debo recordar? El impulso de arrancarlo es inmediato, primario. Mis dedos se tensan, pero un latigazo de dolor me detiene. No estoy en condiciones de pelear. No ahora. Respira. Inhalo. El aire entra frío en mis pulmones, llenándolos de una fragilidad dolorosa. Exhalo. El pecho sube y baja con dificultad, pero responde. El cuerpo, al menos, sigue conmigo. ¿Pero qué cuerpo? ¿A quién pertenece? ¿Es acaso mío? Murmullos más cerca. Algo se desliza; la luz cambia. Una silueta cruza mi campo de visión. Alta, delgada, vestida de blanco. Un fantasma en un sueño febril. —...despierto —dice una voz. Suena distante, impersonal. La palabra me atraviesa como un dardo. Despierto. ¿Qué significa eso? ¿Qué recuerdos despertarán? ¿Qué pesadillas volverán a atormentarme? ¿A quién echo de menos? Un nombre se agita en la punta de mi lengua, pero no logro pronunciarlo. Otra voz, más grave, responde. Incomprensible. Siento que hablan de decisiones, de papeles, de movimientos que no dependen de mí. "Protocolo", "responsabilidad", "transferencia". Palabras huecas, sin significado. El pánico me rodea el pecho, robándome el aire. Intento incorporarme, pero una mano me empuja de nuevo contra la cama. No brusca, pero eficiente. Guantes de látex fríos sobre mi piel. —No —dice la voz—. Tranquilo. La palabra me irrita. No es calma, es una orden. Una amenaza velada. Quiero preguntar dónde estoy, quién soy. Pero cuando abro la boca, solo sale un gemido incomprensible. El sonido de mi propia voz me asusta. La persona frente a mí se queda quieta, evaluándome. Un escrutinio frío e impersonal, como si fuera un espécimen bajo un microscopio. ¿Qué ven en mí? ¿Qué esperan encontrar? Me hablan despacio, como a un idiota. Niego con la cabeza. No entiendo. No entiendo nada. Sus palabras son un idioma extranjero, un código indescifrable. La mano se retira. El roce de la tela. Pasos que se alejan. Más murmullos. Noto tensión. Algo no encaja. Una discrepancia silenciosa, un secreto oculto. Cierro los ojos. Busco en mi mente un recuerdo, un nombre, una cara. Nada. Solo sensaciones sueltas: miedo a lugares cerrados, la necesidad de pasar desapercibido, la certeza de que estar solo es más seguro. Fragmentos de una vida borrada. ¿Quién era yo? ¿Qué he perdido? Una angustia profunda me invade. Alguien se acerca de nuevo. Ruedas. Algo metálico. El olor cambia, más químico. El instinto grita: peligro. Una alarma silenciosa se dispara en mi interior. Una aguja entra en mi campo visual. La sostienen ahí, como si mi consentimiento importara. El líquido transparente gotea lentamente. Olvido. ¿Es eso lo que quieren? ¿Borrarme por completo? Sacudo la cabeza. La mano me sujeta con más fuerza. Los dedos se clavan en mi brazo, impidiéndome moverme. —Es solo para ayudar —dice la voz. Pero la sonrisa no llega a sus ojos. Es una máscara. No le creo. Nada de esto se siente como una ayuda. El pinchazo es rápido. El frío se extiende por mi vena. El mundo se vuelve espeso, lento. Las voces se deforman. Intento aferrarme a algo, pero no hay nada a qué agarrarme. Antes de que la oscuridad me trague, escucho una frase clara, dicha sin cuidado: —No tiene documentos—. La frase se clava más hondo que la aguja. Resuena en mi interior como una sentencia. No tengo documentos. No tengo pruebas. No tengo nombre. ¿Quién soy? ¿A quién dejé atrás? ¿Por qué siento que estoy olvidando algo importante? La negrura me llama. Cierro los ojos, esperando que me lleve con ella. Pero justo antes de que la conciencia se desvanezca por completo, percibo un olor diferente. Dulce. Intenso. Inconfundible. orquídea. Y entonces, una imagen fugaz destella en mi mente: un jardín lleno de flores, una sonrisa cálida, una mano que sostiene la mía… Pero la oscuridad me arrastra, dejando atrás la promesa de un recuerdo. Cuando vuelvo a despertar, la habitación está vacía. Y la aguja, ha desaparecido. ¿Escapé? No estoy seguro pero la ventana está abierta y el aire fresco se siente mucho mejor. ¿Pero a dónde ir?

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Amor a la medida

read
117.1K
bc

volveras a ser mía.

read
79.0K
bc

La Esposa Exiliada

read
99.9K
bc

EL JUEGO PERFECTO

read
48.3K
bc

Soy el secreto de mi Jefe

read
3.0K
bc

Querida Esposa, eres mía

read
93.1K
bc

Belial

read
19.8K

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook