Estar tumbada sobre él con su polla a medio camino dentro de mí me hace sentir vulnerable, a su merced, y agradezco que tenga el suficiente control para prestar atención a las señales de mi cuerpo. ¡¡¡Mierda!!! Abro mis ojos al sentir su húmedo pene trazando la entrada de mi v****a. ¡Me partió mi v****a! Siento un enorme animal adentrarse en mi pequeña v****a. —Por supuesto —murmura, sosteniéndose con un brazo y utilizando el otro para introducirse entre nuestros cuerpos. Encuentra mi clítoris y lo frota, extendiendo mi excitación antes de pellizcar suavemente el sensible manojo de nervios. Jadeando, me arqueo. El placer es tan intenso que resulta casi doloroso. Mi acción lo lleva más adentro, llenándome de una manera que nunca había experimentado. Otro pellizco, me vuelvo arquear,

